Bandaaparte existe

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Veo que casi todo va mal y sin embargo Bandaaparte existe. Bandaaparte es una editorial cordobesa de los pies a la cabeza y un indicador del ph del ecosistema social y cultural. A determinado nivel de acidificación ya no es posible la vida, aunque quizás sí alguna forma de supervivencia, que es cosa distinta. Cuando me los encuentro en los mercados, en restaurantes o bares, o los veo en las redes presentando un libro en una pequeña librería de Gijón o Santander, pienso que si todavía eso es posible es que tenemos algunas opciones. Siento una íntima sensación de alivio porque al sistema (qué antiguo) siempre le quedan arrugas, pliegues por los que se les cuela gente como Antonio, Marga y Pedro. Si un grupo de gente se une a hacer libros hermosos escritos por músicos, periodistas o cualquier otra cosa,  los vende por el boca a boca y convirtiendo sus vidas en una road movie, si todo eso pasa es que nos quedan algunas cartas en la baraja.

Por cierto que los Bandaaparte me han invitado a presentar esta tarde del martes 22 de noviembre a Francisco Contreras , alias El Niño de Elche, y su libro "No comparto los postres". Va a ser una mesa de excéntricos porque habrá un director de cine cordobés, Juan López, un productor y músico, Fernando Vacas, el propio Niño, y yo, el burócrata. Si no conocéis a El Niño de Elche venid, si lo conocéis no hace falta que os diga. Nos vamos a reir seguro, y algún momento de flipar seguro que hay. Hoy a las ocho en la Casa Góngora.

Me he quedado pillado con el comienzo del artículo. Escribía yo que "veo que casi todo va mal", y según el efecto eco ese que ahora está de moda, si veo que todo va mal es que mis amigos son unos cenizos y por eso me llegan tantas informaciones negativas. O aún peor, es que el cenizo soy yo, y los algoritmos de google y otros me devuelven lo que siembro. Creo que es esto último, solo que hay un problema, no estoy de acuerdo conmigo y eso los algoritmos no lo detectan, por lo que todo aquello que me envían me resulta totalmente ajeno. Les voy a escribir a estos a ver si pueden introducir en el algoritmo esa divergencia conmigo mismo, porque es como si me estuvieran llegando las cartas enviadas al anterior inquilino de mi casa. Se creen muy listos pero no dan ni una, porque parten de que nos interesan aquellas cosas por las que nos interesamos, que nos gustan las páginas que visitamos, que nos resultan indiferentes las cosas y personas que no miramos, y no es así

Ahora que lo pienso mucho mejor, porque así estos creen que nos están espiando y realmente no se están enterando de nada de cómo somos, un día se les cae el muro de Berlín en los cojones y les pilla durmiendo. Esto me ha salido muy Niño. Seguiremos al despiste.

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22 de noviembre de 2016 - 03:43 h
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