Cuidado con las redes WiFi públicas

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Este puente de mayo en el que estamos inmersos ya, es la ocasión perfecta para tratar un tema tan importante como el peligro del uso de redes WiFi públicas, que además puede ser perfectamente aplicable a cada vez que salgáis de viaje y necesitéis conectaros a Internet allá donde vayáis.

Cuando hablo de redes públicas me refiero a esas redes WiFi que "generosamente" las estaciones de trenes, bibliotecas, aeropuertos, bares y hoteles ponen a nuestra disposición. Redes que nos permiten estar en contacto con nuestros amigos y familiares a través de redes sociales, consultar los últimos movimientos de nuestra cuenta bancaria o leer nuestro periódico digital favorito.

La verdad es que visto así, todo son ventajas y facilidades, las que nos ofrecen las nuevas tecnologías y que hacen que nuestra sociedad sea una sociedad cada vez más tecnológica teniendo siempre a mano la comunicación y el acceso a la información. Pero no todo es perfecto.

Y la razón es que las tecnologías que hoy usamos para comunicarnos o acceder a la información no son del todo seguras. Por ejemplo, un atacante que esté conectado a la misma red podría capturar las comunicaciones que se están llevando a cabo, interceptando información que en algunos casos puede llegar a ser sensible.

Todo depende del uso que le estemos dando a nuestra conexión. Si estamos leyendo un periódico digital, lo más importante que puede obtener el atacante es saber si nos gusta más la sección de deportes o sociedad, o nuestro horóscopo. El problema viene cuando accedemos a servicios que nos solicitan un sistema de autenticación para acceder. Usuario, contraseña, código pin...

El acceder a Facebook, Twitter, nuestro correo electrónico, plataforma de formación o banca electrónica implica que durante un momento nuestras credenciales viajan por el mismo medio en el que un atacante puede estar conectado, y capturar esas comunicaciones y las posibles credenciales de acceso.

De ahí que sea tan importante hacer uso de la navegación segura. ¿Cómo? Seguro que habréis escuchado hablar del HTTP o HTTPS, o al menos lo habréis visto en vuestro navegador. Pues bien, sin entrar en detalles técnicos, son los protocolos que se usan para navegar por Internet. El segundo, HTTPS, hace uso de un certificado que además de otras implicaciones cifra las comunicaciones entre el usuario y el servidor al que se conecta.

Por lo tanto, esas comunicaciones, si son capturadas por el atacante, serían ilegibles por éste. Afortunadamente la mayoría de redes sociales, servicios de correo o banca electrónica obligan el uso de este protocolo. Si no lo hacen, tan sólo hay que añadir una "s" al final del protocolo HTTP que aparece en vuestro navegador para acceder al mismo sitio Web pero a través de su certificado, si es que dispone de él.

En siguientes artículos veremos otras amenazas relacionadas con el uso de redes públicas y formas de defendernos de éstas.

¡Hasta la próxima!

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Publicado el
2 de mayo de 2014 - 10:29 h