#NocheCordopolita

Será que me vuelvo blandita con las fiestas que se avecinan, la "histeria colectiva" con esto del fin del mundo o qué se yo, pero me van ustedes a perdonar que hoy deje a un poco a un lado la tecnología y las redes para centrarme en las personas. En concreto en las que formamos parte de la Familia Cordopolita.

El miércoles por la noche nos juntamos (una gran mayoría, que ausencias también se contaron) de los que conformamos esta aventura que está resultando ser Blogópolis, (o Cordópolis, no sabría donde poner la frontera, porque la una sin la otra no tiene sentido y la otra sin la una pierde parte de su encanto) en lo que decidí por bautizar como la #NocheCordopolita.

La cita tuvo lugar en Blanco Enea, un nuevo local en Córdoba, donde nos trataron de maravilla y disfrutamos de unos fantásticos pinchos, una empanada deliciosa y un risotto con rabo de toro exquisito.

Pero para mí lo importante de la noche eran las personas, todos esos a los que semana tras semana leo a través de sus respectivos rincones dentro de Cordópolis, de los que he ido configurando una personalidad gracias a sus historias y cómo las cuentan. A algunos de ellos les conocía de haber coincidido aquí o allá, pero en su mayoría eran ya "viejos (des)conocidos" a los que me faltaba ponerles la voz.

Cada uno de nuestro padre y de nuestra madre, tan variopintos como las temáticas que tratamos cada uno en nuestro pequeño espacio cordopolita, era curioso como había un punto común en la mayoría de las conversaciones que no era otro que la tecnología. Puede que sea de-formación profesional (ya se sabe, cada cual presta atención a aquello que le interesa) pero escuché o participé en conversaciones que por un lado o por otro siempre incluían un punto tecnológico.

Muchas de las conversaciones versaban sobre los propios blogs: algunos planteaban necesidades y/o sugerencias sobre nuevas  posibilidades, otros se preocupaban por cómo hacer determinadas cosas sin liarla, algunos compartían sus dudas e inquietudes de todo tipo desde los contenidos hasta la forma de hacer tal o cual cosa.

En otro corrillo estaban hablando de no recuerdo qué, pero Whatsapp apareció varias veces en la conversación con total naturalidad, como si llevara toda la vida entre nosotros. Fulanita con su smartphone estaba buscando a Menganito en Facebook y le solicitaba amistad mientras conversaba de lo más animada con sus contertulias.

Estuve comentando en algún momento de la noche sobre el tema de la semana en el mundo de las redes sociales, el famoso cambio en los términos y condiciones de uso de Instagram.

Alguien me dijo en un momento de la noche que no le terminaba de convencer lo de Twitter, quizá porque no tenía tiempo o quizá porque se sentía torpe... Mi respuesta fue clara: "Escribes un blog, lo de Twitter está chupado. Y además engancha!".

Disfrutamos también del momento "unas palabras" en el que, los cuatro románticos del periodismo (tal y como definió Alfonso en la última edición de  WPMeetupODB) que fundaron Cordópolis, nos agradecieron habernos subido al carro y formar parte del proyecto.

Me encontré con algunas personas que aún se sorprendían de los buenos resultados que se estaban obteniendo en apenas tres meses de vida. Para mí, más que sorpresa, se trata del resultado merecido por mucho trabajo, y por haber sabido aprovechar una ocasión y un nicho que aquí en Córdoba aún no estaba ocupado.

Y así, poco a poco y a lo largo de la velada disfruté descubriendo que no soy la única "enganchada" a la tecnología, que cada día está más integrada en nuestras vidas, y que soy menos freak de lo que a veces me siento. Pero claro, no podía ser menos cuando lo que nos servía como excusa para reunirnos es un periódico digital, nuestro periódico digital, en el que cada cual tenemos nuestra parcelita a modo de blog.

Genial #NocheCordopolita, tendremos que ir buscando excusa para repetir!

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21 de diciembre de 2012 - 03:39 h
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