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Cómo superar las primeras semanas con un bebé en casa

María Isabel Martínez

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Qué duda cabe, que traer a un niño al mundo y hacernos cargo de la responsabilidad de sus cuidados puede ser muy agobiante para unos padres recién estrenados -sobretodo si además son primerizos- y muy especialmente para esa madre, que añade a todo esto el cansancio del proceso de parto en sí mismo, la rebomba hormonal inicial y la falta de confianza y seguridad de los primeros días, muy lógica por otra parte, ya que la gente se encarga de hacértelo muy patente. Ello puede desencadenar una situación sumamente estresante e incómoda para esa madre que necesita ahora mucha tranquilidad y mucho contacto piel con piel con su bebé, lejos de miradas incómodas o comentarios imprudentes.

Vamos a intentar daros algunas claves para tratar de llevarlo mejor, o al menos, intentar que no nos llegue a afectar en exceso.

  1. Régimen de visitas. En la medida de lo posible, convendría organizar a las visitas para que no nos resulte excesivamente estresante al principio. Darles cita parece un poco frío pero os aseguro que es una buena solución. A través de Whatsapp podemos realizar un difundido a nuestros contactos donde, redactado en clave de humor (que parece que queda más simpático) podemos advertir a todos de la necesidad de espaciar estas visitas. Sirva como ejemplo algo así (podéis copiar y pegar, jeje):

“Hola a todos, soy Pablito y acabo de nacer. Soy guapísimo como podéis comprobar en la foto que os adjunto (dato importante a incluir). He pesado 3400 g. y mi mamá se ha portado como una campeona, lo ha hecho muy bien, estoy muy orgulloso de ella. Sé que estáis deseando conocerme (yo también a vosotros) pero tengo que pediros un pequeño favor, que sé que vais a entender muy fácilmente. Mi mamá está muy cansada y necesita descansar para poder atenderme correctamente sin ponerse nerviosa. Ella quiere aprender a darme de comer, a reconocer mi lenguaje para entenderme mejor y por eso ahora, debe de estar muy concentrada en mí. Ambos necesitamos pasar tiempo juntos y conocernos mejor, más ahora que nos podemos abrazar por fin, porque tenemos muchas cosas que contarnos. Por eso, os pido que esperéis unos días antes de venir a verme y que seáis tan amables de preguntarle a mi papá antes, para que os diga cuándo podéis venir y así podamos atenderos también a vosotros de manera más relajada. Sé que lo entendéis, sed pacientes. Os queremos.” 

¡¡Claro, sencillo y... para toda la familia :P :P !!

2. Dormir cuando lo haga el bebé. Os aseguro que los bebés duermen, pero claro, no como nosotros queremos: por la noche y ocho horas del tirón, al menos, no de momento. Ellos tienen un sueño inmaduro al principio y mucha necesidad de comer a menudo, pues su estómago es pequeño y necesita llenarse muy frecuentemente, por eso al principio, el bebé pedirá mucho y luego, poco a poco irá espaciando las tomas cuando su estómago vaya creciendo. También suelen ser más demandantes por la noche pues nacen con el sueño algo cambiado, tal y como lo traían de la barriga de mamá. Con el tiempo también, aprenderán a dormir más por la noche, pero mientras ellos lo hacen, nosotros habremos de adaptarnos a su horario para poder descansar, porque si no lo hacemos, os aseguro que es cuestión de tiempo que esta situación nos supere y perjudique. Duerme cuando duerma el bebé, sea la hora que sea. De ahí la importancia de programar las visitas, para que esa madre pueda dormir sin interferencias. Aprovecha para dar el pecho en la cama, eso hará que puedas descansar mientras mama. Desconecta móviles, timbres y porterillos automáticos y acuéstate con tu bebé bien pegadito a ti.

3. Hacer caso omiso de las tareas de la casa. Aprender a delegar. Pues sí, en el posparto, la mamá ha de volverse algomucho de pasota con respecto a las tareas domésticas. Dado que no vamos a tener tiempo de tener la casa como los chorros del oro (pues el bebé exige todo mi tiempo y me va a faltar este, os lo aseguro), lo mejor es aliarse con el enemigo y “hacer la vista gorda” (de ahí, de nuevo,  la importancia de que las visitas no se presenten inesperadamente.. :P :P ) Que el papá puede colaborar algo con las tareas de casa, pues fantástico. El reparto de tareas es fundamental y si el papi está de baja paternal, podrá echar un cable en la logística doméstica (limpieza, orden, compras, comidas, etc..) y la mamá a descansar y dar de mamar a nuestro bebé, a demanda y sin interferencias.

4. Salir a la calle. Tomar el aire fresco. ¡¡Ni se te ocurra enclaustrarte en casa esperando a las visitas :P :P !! Sal a la calle, toma el aire y da paseos con tu bebé y tu pareja, te sentará muy bien y te ayudará a recuperarte y así si alguien llega a casa sin avisar...¡¡pues no estamos!! Andar al paso que te resulte cómodo desde el principio, te va a ayudar a recuperarte de tu parto.

5. Alimentarse correctamente. Tener que amamantar a un bebé, te supondrá necesitar un extra de calorías. Alimentarse correcta y saludablemente es necesario. Nada de hacer régimen, la lactancia te ayudará a deshacerte de esos kilos de más. Haz cinco comidas al día mínimo y bebe mucha agua. Da preferencia a las verduras, hortalizas y legumbres, pero no dejes de lado el resto de los nutrientes, pues todos son necesarios. Evita sólo las calorías vacías (dulces, bollería, etc.)

Mucho ánimo, ya verás cómo la situación se va normalizando poco a poco. Sé paciente y descansa mucho.

Autor: Dra. Mª Isabel Martínez Muñoz

Médico Especializada en Educación Maternal y Recuperación Puerperal.

Especialista en Sofrología, Asesora de lactancia Materna y Educadora de Masaje Infantil

Directora del Centro de Educación Maternal C.E.M. Los Arcos

www.cemlosarcos.es

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