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Cuevas de Guadix

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Fidel Del Campo

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Responden, quizás en demasía, a la imagen romántico-exótica de esa Andalucía que sigue atrayendo a los turistas pero merecen pateo. Las casas cueva de Guadix se han semi despertado de su letargo de siglos. Hay rehabilitaciones en marcha y cuevas en alquiler para el turismo, incluso un centro de interpretación y miradores habilitados para hacer cómodo el paseo. Las estructuras de casas, cerros y cuestas se conservan medianamente bien aunque se percibe exceso de verja metálica y alicatado, una pena que no se fuera más exigente en respetar el conjunto. Acceder es fácil, se puede incluso llegar a pie desde el centro de Guadix, previo paseo por el centro urbano.

-Historia breve. No hay constancia exacta del inicio de estas construcciones aunque hay que olvidarse del topicazo de que es una idea islámica o de la época del Reino de nazarí de Granada. De hecho se sabe que las casas cueva empiezan a abrirse pasada la conquista catellana.  La idea tiene su lógica: son cerros arcillosos y consistentes, fáciles de horadar. Ofrecen un micro clima perfecto en estas tierras duras del altiplano granadino y encima son baratas puesto que no hay que construir estructuras, ni pilares ni cubiertas...

-Sabor a barrio. Han sido, por lógica, asentamientos populares casi marginales aunque ahora hayan cambiado esa imagen aún se nota ese aire modesto y familiar, alejado de las grandezas del casco histórico de Guadix, impresionante por otra parte. Lo mejor, alejarse de grupos y pasear solo o con poca compañía dejándose llevar aunque todos aconsejan el paso por la ermita y el mirador situado a su frente.

-Guadix. Es pecado visitar el barrio troglodita de las cuevas sin parar antes en el centro histórico de esta ciudad. Entrar en Guadix con Sierra Nevada al fondo quita el hipo y no exagero. La ciudad se encarama en un suelo arcilloso y abrupto de un color rojizo difícil de olvidar. La Catedral barroca es el arranque de una visita que merece hacer sin prisas por entre las calles de su entorno. Se come bien y barato y el entorno ofrece escapadas a minutos de coche, como el cinematográfico castillo de La Calahorra.

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