“Evacuación imposible” y “pérdida irreversible”: un informe de bomberos alertó sobre la seguridad en Caballerizas Reales
Un informe técnico del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) del Ayuntamiento de Córdoba ha encendido todas las alarmas sobre la situación de seguridad en las Caballerizas Reales. El documento, fechado el 17 de diciembre de 2025, describe un escenario de “riesgo grave e inminente” en este complejo histórico, donde coinciden caballos, trabajadores, visitantes y actividades culturales.
Aunque el Ayuntamiento de Córdoba ha informado a este periódico de que, tras la inspección del pasado mes de diciembre, “se han adoptado las medidas urgentes y muy urgentes para solventar los riesgos de seguridad existentes”, lo cierto es que el diagnóstico de los bomberos fue contundente: las condiciones actuales del edificio hacen imposible garantizar una evacuación segura en caso de incendio o emergencia, mientras que la combinación de instalaciones eléctricas deterioradas, acumulación de material combustible y ausencia de sistemas de protección activa podría derivar en un incendio de consecuencias “potencialmente catastróficas”.
La gravedad del informe -que, según el Consistorio, partió de una propuesta de Córdoba Ecuestre- llevó al Ayuntamiento a emitir el decreto nº 2025/21909 el 30 de diciembre de 2025, firmado por el concejal delegado de Seguridad, Jesús Manuel Coca López, que obliga a la entidad gestora, Córdoba Ecuestre, a adoptar medidas urgentes bajo la amenaza de clausura o desalojo del recinto.
Un monumento histórico en riesgo
Las Caballerizas Reales son un edificio histórico de titularidad municipal gestionado desde hace décadas por la asociación Córdoba Ecuestre. El complejo, levantado en el siglo XVI, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1929 y forma parte del Centro Histórico de Córdoba, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Actualmente el recinto combina alojamiento de caballos, espectáculos ecuestres, visitas culturales y eventos con presencia de público, lo que incrementa los riesgos en caso de incidente. Según el informe de los bomberos, la actividad actual se desarrolla en un entorno que no cumple las condiciones mínimas de seguridad exigidas por la normativa vigente.
Uno de los puntos más preocupantes detectados durante la inspección es el estado de la instalación eléctrica. Los técnicos describen cuadros eléctricos deteriorados, cableado expuesto, conexiones improvisadas y regletas sobrecargadas, una combinación que consideran el principal foco potencial de incendio.
En zonas como el picadero cubierto y las oficinas se han identificado circuitos en mal estado junto a revestimientos de madera sin protección ignífuga y acumulación de materiales combustibles bajo las gradas, lo que multiplica la probabilidad de inicio de fuego por fallo eléctrico.
Sin detección de incendios ni señalización de evacuación
A estas deficiencias se suma la ausencia casi total de sistemas de protección activa. Los bomberos advierten de que muchas estancias carecen de detección automática de incendios, alarmas, señalización de evacuación o alumbrado de emergencia operativo. En la cuadra principal, por ejemplo, no existe sistema automático de detección ni señalización de salidas, y los extintores son insuficientes o están mal ubicados.
En caso de incendio, los técnicos señalan que la intervención inicial sería extremadamente difícil y el fuego podría propagarse con rapidez antes incluso de ser detectado. Otro de los factores que agravan el escenario es la elevada carga de fuego existente en el complejo.
Los bomberos han detectado grandes acumulaciones de paja, madera y otros materiales combustibles, especialmente en cuadras y zonas de almacenaje. En el patio principal, además, se localizaron botellas de butano almacenadas junto a zonas de paso y bajo graderíos con público, lo que supone un riesgo adicional de explosión.
En la cuadra sur, los caballos se alojan sobre paja sin sistemas de detección ni extinción adecuados, mientras que en el guadarnés se almacenan monturas y material ecuestre directamente contra paredes de madera, lo que facilitaría una propagación inmediata del fuego.
Riesgo de colapso estructural
La inspección también detectó problemas estructurales en algunas edificaciones anexas, especialmente en la zona de almacenes conocida como la Huerta. Allí se identificaron vigas fracturadas y cubiertas dañadas, junto a una sobreacumulación de paja con riesgo incluso de autocombustión. Según el informe, esta situación supone un peligro real de derrumbe, además de poder originar incendios de gran intensidad que dificultarían el acceso de los servicios de emergencia al edificio principal.
La combinación de todos estos factores conduce a uno de los escenarios más preocupantes señalados por los bomberos: la dificultad extrema para evacuar el recinto. La presencia simultánea de público, trabajadores y caballos, unida a la falta de señalización, alumbrado de emergencia y planes de autoprotección, podría provocar situaciones de pánico y bloqueos en las salidas.
Los técnicos advierten de que la evacuación ordenada de personas y animales sería extremadamente complicada, lo que incrementaría el riesgo de víctimas en caso de incendio. Más allá del riesgo para personas y animales, el informe alerta también sobre el valor patrimonial del edificio. Un incendio en las Caballerizas Reales podría provocar daños irreversibles en uno de los monumentos históricos más emblemáticos de la ciudad, integrado en el conjunto patrimonial reconocido por la UNESCO.
Los bomberos subrayaron que la abundancia de elementos de madera y la falta de sectorización contra incendios permitirían que el fuego se extendiera rápidamente por todo el complejo e incluso a edificios colindantes.
Medidas urgentes bajo amenaza de cierre
Ante esta situación, el decreto municipal establecía un calendario de actuaciones obligatorias para la entidad gestora. Entre las medidas inmediatas, con un plazo máximo de 72 horas, se exigía la retirada de gases inflamables como el butano, el precintado de circuitos eléctricos defectuosos, la eliminación de obstáculos en las vías de evacuación y la suspensión de actividades con público en zonas consideradas inseguras.
En un plazo de 14 días deberían instalarse extintores suficientes, revisarse técnicamente la instalación eléctrica y colocar señalización básica de evacuación. A medio plazo, entre 60 y 120 días, se exige implantar sistemas automáticos de detección de incendios, sectorizar las cuadras, elaborar un plan de autoprotección completo y formar al personal en emergencias.
El Ayuntamiento aseguraba este lunes de que estas medidas urgentes y muy urgentes que se recomendaban en el informe habían sido adoptadadas -y supervisadas en una posterior inspección-. “Hay medidas a medio y largo plazo que entendemos se están tomando, pero lo urgente y lo que entrañaba riesgo en zonas de tránsito humano, se ha solventado”, aseguran fuentes municipales. Por su parte, este periódico está a la espera de recabar la versión de Córdoba Ecuestre.
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