Cuentos de siesta para el verano, I. Lisboa. Para leer con música

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Siempre es injusto seleccionar. Uno se ve obligado a descartar opciones por destacar otras y no en pocas ocasiones te queda la duda de haber errado o al menos de haber perdido algo. Cuando viajamos a un lugar seleccionamos, preferimos un rincón de otro, quién sabe por qué oculta razón... .... pongamos en práctica este cruel juego de señalar con el dedo y volemos... mi propuesta es simple, cerrar los ojos en estas horas de siesta y calor, abandonar nuestra tierra y saltar de un continente a otro, a los cinco, para recalar en una ciudad diferente, ¿cuál es el criterio, cuál la razón?, quizás no hay, dejemos, por ejemplo, que sea la música la que nos lleve...

Pescadera, lleva chinelas, Se mueve como una gata; En la cesta, la carabela, En el corazón, la fragata. Su nombre: María Su apellido: Lisboa. Siete colinas gatunas agazapadas sobre un río hecho casi mar. Lisboa.

Ciudad prodigiosa que sube y baja por entre cuestas imposibles y miradores colgantes. (Suena una de mis favoritas de Madredeus, Alfama). Nuestro vuelo nos lleva primero a los tejados de la Alfama. Rojos, tostados por el fuerte sol de agosto, entre casa y casa, palmeras, buganvillas encarnadas y ropa tendida. Alfama es portuaria, aguardientosa, mora, un barrio subido a un cerro cuajado de manantiales, donde las callejas se hacen eternas en curvas y recovecos. Volamos tierra adentro... vemos la Sé, la catedral. (Suenan campanas y gaviotas, suena Lisboa por entre las olas del Tajo) . La Catedral de Lisboa es una fortaleza románica, pétrea y marrón, rotunda. (Suena el tranvía), justo a nuestra izquierda seguimos el trazado del tranvía 28 de madera crujiente y hierro lacado en amarillo. Serpentea hasta la Baixa. Allí llegamos. (Suena Cesarea Evora). En un extremo la Plaza del Comercio, la gran terrada al río Tajo, el Tejo... monumental y europea, a la derecha el Rossio, la plaza arcaica, el foro lisboeta antes del terremoto que destruyó la urbe y provocó la creación de todo este distrito, modelo de la arquitectura del siglo 18, rectilineo y racionalista.

Un poco más allá, atisbamos Martin Moniz, y Mouraria, antaño terreno castizo y fadista, hoy olla en ebullición de caboverdianos, angoleños o mozambiqueños...mestizaje rabioso y rico en sentidos... .....y el fado...el Barrio Alto, (canta susurrando Carlos do Carmo, mientras pisa las aceras del Bairro). Esta es la colina canalla que aúlla cada noche entre copas, tabaco y lloro. Un barrio preñado de azulejos, contraventanas rotas. Un lugar perdido para perderse. El techo de Lisboa, vieja capital europea que mira al mar y viaja, el mejor punto para saltar de un continente a otro… Fotos de Toro.

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2 de julio de 2014 - 02:00 h