Ciudades de serie, I

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La tele es un vehículo viajero que nos permite conocer al dedillo calles nunca pisadas. Muchas ciudades han llegado a ser conocidas gracias a haber sido el emplazamiento elegido para rodar series que se han convertido en perfectos anuncios de difusión turística. ¿Quién concebiría una Nerja sin Chanquete?, ¿o un San Francisco sin carreras policiales cuesta arriba, cuesta abajo?. Algunos han llegado a subir en Internet atlas de lugares que han sido escenario para la tele. Os propongo un viaje por unas pocas con sus series respectivas.

Agra en la serie La Joya de la Corona. Agra es India en estado puro y La Joya de la Corona un antes y un después de maestría televisiva británica. Una lujosa y portentosa producción de Granada TV que nos llevó a mediados de los ochenta a la India de los años 30, con sus terribles contrastes y el fin de una era colonial que carecía de sentido. Brutal la fotografía, la música y la coral de actores que nos lleva a lugares como Agra, ciudad sagrada, cuna del Taj Majal y una de las capitales más turísticas del país, con un exuberante centro/zoco lleno de sorpresas.

San Francisco. La capital del Pacífico da para más de una serie. La ciudad del Golden Gate, ha sido y es plató de cine y televisión perfecto por sus infinitas cuestas, sus tranvías y terremotos. Es junto a Seattle mito urbano de la América más izquierdosa. Su espectacular emplazamiento sobre una bahía perfecta la convierte en un prodigioso enclave, mezcla desde el siglo XIX de comunidades asiáticas, africanas, hispanas... Presume de una brutal vida cultural y es meca del buen comer en una California que nunca deja de sorprender. Con tanto que ofrecer es normal que fuera el lugar elegido para hacer una de las series de polis más buenas de todos los tiempos: Las Calles de San Francisco, con un macarra Michael Douglas, correteando por entre las empinadas subidas de una ciudad que unos pocos años antes había también pisado otro de los grandes, Clint Eastwood con sus pelis de Harry. Otra serie, más camp, pero que merece recordar es Hotel, mito televisivo de los ochenta más divertidamente horteras. El St. Francis es el hotel imaginario de la serie, por donde van apareciendo personajes encarnados por viejos mitos de Hollywood. Siempre se alojan con multitud de problemas y siempre encuentran la felicidad y las claves vitales de su existencia tras dormir en este lujoso establecimiento. Entre escena y escena siempre hay tiempo para disfrutar de algún rincón único de la ciudad. Mítico, por cierto, el papel de Connie Sellecca ¿dónde narices estará ahora la que fue mega estrella de los seriales?. Y para acabar, otra serie ambientada en un valle cercano... la grande de las grandes Falcon Crest. El valle de Tuscany, donde se ambientaba, no existe como tal pero sí el de Napa, cerca de San Francisco y en donde se cultivan las mejores vides de Estados Unidos y se elaboran los mejores vinos californianos.

Falcon Crest incrementó las ventas de los vinos e hizo famosa la zona. ¿Para cuándo algo así con nuestros aceites?, ¿un culebrón en Baena, por ejemplo?...

Madrid en la serie Fortunata y Jacinta. También las series sirven para situarnos en el pasado de ciudades como es el caso de esta magistral adaptación de la novela de Pérez Galdós. Una memorable Ana Belén, rodeada de lo mejorcito de la escena de finales de los setenta aparece por esta serie con un ambientación nunca repetida en la historia de la televisión española. Un viaje en el tiempo al Madrid de la segunda mitad del XIX, cuando aún se tiraban aguas sucias por ventanas y se vendía agua en mulas. La serie recrea a la perfección cómo vivía cada clase social y en qué medida la ciudad iba expandiéndose mientras progresaban sus comercios y crecían sus comunicaciones. Nunca percibirás igual barrios como Malasaña o Lavapiés una vez vista esta serie. Por cierto, por Malasaña está el Museo del Romanticismo, en un palacio donde se conserva la esencia del Madrid de clase alta de la época.

Londres en SherlockSus calles saben de Sherlock y sus andanzas desde hace más de 100 años. Baker Street, calle donde se presume está su oficina es solo el punto de partida de decenas de aventuras por el East End, los parques y los salones y clubs más afamados de la capital inglesa. BBC ha rescatado al mito en una serie que aún no es muy conocida aquí pero que pronto lo será. El nuevo Sherlock está ambientado en el Londres de hoy pero con la esencia victoriana que le dio su creador, Sir Artur Conan Doyle. Capitulo tras capitulo el espectador pasea por una ciudad energética como pocas y que ha sabido congraciar pasado con futuro, rascacielos con torres medievales, sin los complejos de otras mucho más pequeñas y no digo nombres.

Nerja en Verano Azul. Serie prodigio de Televisión Española que sirvió para que muchos descubrieran esta ciudad malagueña, metida entre el Mediterráneo y Sierra Nevada, en una franja de costa subtropical aún respetada tras décadas de destrucción constructora. El pueblo de las bicis BH de Piraña y Tito, de la pandilla de pandillas, de los veranos eternos con bocata de chorizo y de las playas atestadas de sombrillas de familias de clase media. Tras más de 30 años, Nerja y la Málaga más oriental guardan aún el mismo encanto. Conserva sus chiringuitos y las calas que, hasta bien más allá de Maro, hacen de esta costa un atractivo rincón para perderse.

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20 de noviembre de 2013 - 01:00 h