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Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Mucha mierda

Mucha mierda.

Magdalena Entrenas

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Hay que tener suerte hasta para nacer. ¡Qué distinto es hacerlo aquí o en Ruanda!, tan distinta suerte como la que determina que te asignen un asiento en el vagón de un tren, en vez de otro en el que, al rato, muere su ocupante. 

Perder el tren en el último minuto; decidir no cogerlo para estar unas horas más con el amor de tu vida; levantarte del asiento para ir tres vagones más atrás, o bajarte en la estación de antes. Incluso salvarte tú y que muera el de al lado… cuestión de suerte. Por eso, es hora de recordarles la belleza de la vida, su fragilidad y la suerte de estar vivos. 

Y es que, amén del esfuerzo y del trabajo duro y todo eso que nos dicen de pequeños, la buena estrella, la suerte, es lo que hay que tener cada día para que la negra sombra de la tragedia ni siquiera te roce cuando vuelves feliz a casa en familia, después de ver, por fin, El Rey León.

Cuando empecé a escribir estas líneas la tragedia de Adamuz aún no había sucedido, pero algo me decía que tenía que escribir de la suerte y de esa expresión de !mucha mierda¡ con la que la deseamos. Una superstición de la Edad Media que asociaba la mierda de caballo a la suerte y el éxito. Si la plaza donde actuaban los cómicos estaba repleta de excrementos, era porque había muchos carruajes de gente adinerada y eso equivalía a mucho público y dinero para los actores. A mucha suerte. 

La huelga de actores de 1975.

Y es que, para colmo, el otro día por fin vi la película “Mucha Mierda, la huelga de los actores de 1975”, la cinta española que compite el próximo 28 de febrero al Goya al mejor largometraje documental y que, en lo que me toca - y le toca a Córdoba- tiene una maravillosa canción de fondo, compuesta por nuestro cordobés, Fernando Vacas, nominada también como Mejor Canción Original

La película es un delicioso relato de la huelga de los actores de este país en 1975, en una España que, no tan lejana, al recordarla te deja en shock. En aquella sociedad los cómicos no eran nadie, sino más bien elementos peligrosos que hacían soñar a la gente y se atrevían a decir cosas “inapropiadas”, so pretexto de ser cuestión del libreto. Y, de repente, todos se unen por algo tan simple y justo como reivindicar un solo día de descanso a la semana. Sin saberlo, ni pretenderlo, se convirtieron con aquella sorprendente huelga, portada en toda la prensa internacional, en la avanzadilla de una sociedad que quería libertad. 

Mucha mierda.

Algunos fueron detenidos e ingresados en prisión - Rocío Dúrcal durmió en los inmundos calabozos de la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol, hasta que Lola Flores se presentó allí, pagó su fianza y la sacó - y, sin partidos, ni ideas políticas de por medio, pero unidos en su temeraria y delictiva huelga, cambiaron para siempre la visión de aquella sociedad. 

Vean la película y les emocionará. También les ayudará a valorar más lo que hoy tenemos. Luego, con los ojos cerrados, escuchen la canción de nuestro músico cordobés, insigne fuera y ninguneado dentro. No, no soy objetiva, pero créanme que la canción es una joya, un auténtico poema que te rasga el alma cuando nos recuerda las cosas que de verdad importan.

“Si un día yo te dije”, que así se llama la canción, habla de la unión que hace la fuerza y de esa dignidad por la que siempre merece la pena luchar. 

Toda la fuerza del mundo Fernando y ¡mucha mierda! Ojalá celebrar contigo, en nuestra Córdoba, ese Goya. 

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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