Claves de mejora

La importante racha que ha encadenado el Córdoba en este año 2013 merece ser comentada. A pesar de las dudas generadas en lo institucional, reflejadas en el entorno del equipo, la realidad deportiva ha conseguido levantar, y más aún, direccionar adecuadamente la situación.

Varios son los aspectos que han podido llevar a esta nueva perspectiva, que hace retomar la aspiración de pelear por el ansiado ascenso. La primera, la fe en el trabajo de Rafael Berges, que no ha dejado de analizar sus posibilidades y ha incidido en el trabajo psicológico. Más importante, si cabe, la influencia que haya tenido (que parece real) en el sorprendente número de bajas del mercado de invierno. No por el número, que puede parecer excesivo a tenor del número de entradas, sino por los nombres. El vestuario, aunque no se quisiera admitir, se estaba enrareciendo, lo que era un problema que no había existido en el ejercicio anterior. Las salidas de Tena, Cerra y Pepe Díaz han tenido mucho que ver con esto. El mensaje para el resto, claro. La salida de Patiño, propiciada por la llegada in extremis de Xisco, también resta ansiedad y frustración al vestuario. Y le añade la posibilidad futura de un jugador con más minutos y retos superados. A Patiño, en quien el club puede seguir esperando un buen jugador, le pueden venir bien los minutos en Xerez. La de Fernández ha sido una salida puramente comercial, digámoslo crudamente. Las cesiones de Ayina y Damián restan distracción al vestuario. La llegada de Armando ha tranquilizado de manera espectacular los problemas defensivos. Los números desde su aparición, en este aspecto, y extensivamente en el colectivo, son espectaculares.

Otro aspecto positivo ha sido la renovación de Caballero. Sus dudas hasta el momento definitivo propiciaron la renovada confianza en Abel, que se va entonando. Al tiempo, el propio Caballero ha decidido terminar con la indecisión aceptando una renovación de larga duración que le da estabilidad, y marca el camino para casos similares. En estos movimientos parece que Berges tampoco ha sido ajeno.

La autoestima del equipo ha crecido. Aunque este aspecto, uno de los más débiles del equipo, siempre es consecuencia de otras derivadas, en este caso los resultados de este mes y la salida de elementos que parecían alentar la conflictividad.

Como retos inmediatos y aspectos a mejorar, las tareas no se han acabado. La renovación de López Silva parece el elemento más inestable que puede consolidar o marcar la inercia positiva del vestuario. Él ha comenzado a despuntar de nuevo con dos extraordinarios goles. Pero el problema sigue latente. Dar un paso adelante, incluso a costa de la relación con su representante, pudiera ser el horizonte más razonable para su estabilidad profesional. La renovación de Fuentes, por otra parte, es tan deseable como improbable.

Y, como ruta inmediata, Berges, principal catalizador de que muchos pequeños detalles hayan configurado un escenario más sólido, tiene aún más trabajo. El equipo necesita una inyección de fe constante. No ya partido a partido. Incluso tiempo a tiempo. Si los partidos comienzan siendo habitualmente dominados por los blanquiverdes, en cuanto se ponen de cara los contrarios suelen plantear alternativas a las que el equipo parece no adelantarse casi nunca. No basta con seguir haciendo las mismas cosas cuando el partido va bien. Porque el contrario cambia aspectos del juego, y hay que redoblar la concentración y la intensidad. En otras palabras, el Córdoba está encontrando más problemas de lo normal para cerrar los partidos. Para eso ha venido a ayudar Xisco. De su adaptación y acierto (Rennella parece gripado), y del curso intensivo de madurez de Fede Vico, depende el salto de calidad atacante que parece necesario para que resulten estables las esperanzas que el equipo apunta.

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4 de febrero de 2013 - 07:00 h