Cerrado por incomparecencia

Pensé que la entrada de hoy podría haberse llamado "Cerrado por vacaciones", por aquello de la Semana Santa, y de que la atención y la actividad general se desplazan a otras cuestiones. Nuestras rutinas deportivas suelen ser desplazadas por viajes, reencuentros, momentos más familiares, películas de romanos...

Pero nuestro equipo local lo ha puesto fácil. Ir perdiendo tres a cero en media hora sin haber disparado entre los tres palos y teniendo como único argumento de juego el pase largo o los centros inocentes (y también largos) con la defensa contraria posicionada, lo dice casi todo. Lo demás, se lo pueden preguntar a cualquier aficionado. A cualquiera. Porque si le preguntan a los jugadores, ya sabemos de antemano lo que van a decir. Se lo resumimos antes de que los entrevisten:

- Ni la semana pasada éramos tan buenos ni ahora somos tan malos

- Sólo queda trabajar

- Estamos deseando que llegue el próximo partido para sacarnos la espina

- Los filiales son equipos muy difíciles en su campo (ésta es intercambiable por "tienen jugadores de mucha calidad y si les sale el partido...")

- Ahora hay que estar unidos. La afición tiene que apoyar al equipo cuando más lo necesita

- Aún quedan muchos puntos y lo vamos a intentar hasta el final

Que se lo ahorren. Siempre los mismos propósitos. Pero luego, un equipo más joven sale con más ganas que ellos. Corren más que ellos. Presionan más que ellos. Tienen más propósito real de ganar que ellos.

No se puede mirar para otro lado. Los que aún repiten como un mantra argumentos que relacionan la linea de continuidad del proyecto iniciado el año pasado pueden tirar la venda. En la alineación de Valdebebas sólo había tres jugadores del once tipo del curso pasado: Alberto García, López Garai y la versión más desmejorada de López Silva, que casi piensa más en Huelva que en el presente. Y las únicas aportaciones reales que pudieran compensar la calidad perdida (o vendida) se reduce a las esperanzas de un Xisco en pseudopretemporada, la solidez de un Armando que ha bajado el nivel tras la lesión, y el talento de un irregular e inconsistente aún Fede Vico. No hay más en el resto. El Córdoba que ilusionó hace menos de un año, el que reenganchó a la ciudad, el que configuró la base de una idea de futuro... se ha ido.

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25 de marzo de 2013 - 07:00 h
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