Otra vuelta de tuerca: el recibo de la luz

Digo yo que se podían haber esperado un poquito, un par de meses nada más, para que los consumidores asumamos los 900 millones de euros que nos tocan en el reparto "equitativo" de eso del déficit estructural del sistema energético, que aquí hace mucho calor y el aire acondicionado gasta mucho. Que se podían haber esperado, que en Córdoba a más de 40 grados a la sombra no es ningún lujo, el aire acondicionado es un bien de primera necesidad.

Pero no, tiene que ser en agosto, que seguro han leído por ahí algo sobre la elasticidad de la demanda del consumo de energía y se han dicho que como a corto plazo la demanda de electricidad es inelástica con respecto al precio para el consumo en los hogares, la reducción de este consumo será menos que proporcional que el incremento del precio, y así pagaremos más en nuestras facturas, aportando nuestra contribución. Vamos, que la luz sube un 3,2 por ciento, gastamos prácticamente lo mismo y a pagar. ¿Y las empresas y grandes consumidores? Esos no reducen nada el consumo, que su demanda de energía es muy rígida, se dirán, y tendrían que introducir costosos cambios en sus sistemas de producción, van a asumir el incremento de la tarifa. Y así, dado que el consumo industrial de electricidad en España supone dos tercios del consumo total, ya salen los números, a recaudar.

Otra vueltecita de tuerca, justificada en la necesidad de resolver el déficit energético de la balanza comercial y el encarecimiento de los costes eléctricos, y en la imposibilidad de recurrir en mayor medida a los Presupuestos del Estado, bastante maltrechos y sometidos a las directrices europeas sobre déficits y austeridades.

En menos de 10 años el precio de la energía (de las tarifas eléctricas) se ha incrementado en España más de un 60 por ciento, situándonos entre los países más caros de Europa (y en consecuencia del mundo). Siendo de los más pobres entre los ricos, la brecha por este concepto ha aumentado hasta hacernos pagar en España un 38 por ciento más que en otros países europeos.

Se culpa a las renovables, a la descarbonización y a los subsidios, de las causas del encarecimiento. No se, no entiendo mucho de esto, pero por ahí he leído que como en tantas otras cosas, la razón habría que buscarla en el reparto que las oligarquías financieras, políticas y empresariales han venido haciendo de nuestro país, en un proceso en el que se entregaron a precios de risa los activos públicos energéticos, y se sustituyeron monopolios públicos con precios regulados por monopolios privados con precios libres.

Los precios de la energía son una de las primeras causas de la ruina de España, y mientras los gobiernos no se enfrenten con valentía a las oligarquías seguiremos pagando precios altos, con graves consecuencias para el sistema productivo y el bienestar de las familias.

La moderación en el precio de la energía es imprescindible para la competitividad, más  que la tan llevada y traída moderación salarial, si queremos exportar y aumentar el empleo. Y para muchos ciudadanos, consumidores finales, con rentas menguadas y expectativas aún poco favorables, el incremento en el precio de la luz puede ser inasumible. Posiblemente no les quede, no nos quede, más remedio que apagar los aires acondicionados, con el calor que hace aquí, joé.

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14 de julio de 2013 - 11:36 h
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