La poesía de Alejandro López Andrada despliega un nuevo libro en las librerías y un disco en las plataformas
El escritor y poeta cordobés Alejandro López Andrada regresa a las librerías con La huella azul, su nuevo libro publicado por Ediciones Hiperión, una obra que ahonda en su universo literario más reconocible: el mundo rural y la memoria íntima de la infancia. Lo hace con un sugerente subtítulo que no deja lugar a dudas del territorio por el que discurre esta obra: Una elegía rural.
La presentación tuvo lugar el pasado martes en Córdoba, en un acto que reunió a lectores y amantes de la poesía en torno a una obra en la que López Andrada despliega una escritura en forma de poema en prosa para reconstruir un territorio emocional donde lo vivido y lo soñado conviven sin fronteras.
Articulada en tres secciones, La huella azul transita por algunos temas recurrentes de su obra, incluidos los paisajes de la tierra natal de un autor al que Gabi Martínez ha definido como “uno de los últimos virtuosos de la melancolía”.
Esta última publicación se suma al disco El universo de Noa, en el que el mítico Guzmán (de los grupos Cadillac y Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán) ha puesto música a los poemas López Andrada, y que lleva unos meses en las plataformas musicales.
Nacido en Villanueva del Duque (Córdoba) en 1957, López Andrada cuenta con una extensa trayectoria que incluye una veintena de poemarios y diez novelas. Entre sus libros más destacados figuran Las voces derrotadas (2011), El horizonte hundido (2017), Parte de ausencias (2022) y Va oscureciendo (2023), todos ellos también publicados en Hiperión.
Su obra ha sido reconocida con premios como el Rafael Alberti, el Fray Luis de León, el Ciudad de Salamanca o el Andalucía de la Crítica. En narrativa, sobresale El libro de las aguas, adaptado al cine por Antonio Giménez-Rico, así como Los perros de la eternidad (2016), galardonado con el Premio Jaén de Novela.
Para el poeta Antonio Colinas, la obra lírica de López Andrada constituye “un hito en la poesía española de las últimas décadas”. Una valoración que comparte Julio Llamazares, quien lo sitúa como el escritor rural por antonomasia del siglo XXI.
0