¿Salir del euro?

Una moneda representa mucho, no es sólo un pedacito de metal con un valor determinado que facilita las compras y nos permite realizar transacciones superando las naturales dificultades que presenta el trueque, el cambio de una mercancía por otra. En nuestra historia, la de los territorios de Europa, aparecen las monedas en el siglo VII a.c., difundidas por los griegos que dominaban los circuitos económicos del Mediterráneo. Una moneda representa el poder de quien la acuña, y por tanto indica que hay una autoridad política que la respalda. Las imágenes de los soberanos y otras señales estampadas en el metal serían la garantía del peso y la pureza del material con el que se había acuñado la moneda cuando se trataba de metales preciosos. A Luis XVI le reconoció un posadero cuando huía en plena Revolución Francesa por la efigie del monarca que había visto en las monedas, y terminó en la guillotina.

El euro, elemento central y símbolo de la Unión Monetaria, se diseñó con otro patrón, considerando la posibilidad de diseñar una moneda neutral, destinada exclusivamente a facilitar los intercambios, sin necesidad de una autoridad política que la respaldase, al menos no como había sido hasta su nacimiento con las distintas monedas nacionales a las que sustituyó. Supuso, clara y consecuentemente, la cesión de soberanía en las cuestiones de la política monetaria por parte los estados que adoptaron el euro.

Hoy está en cuestión que haya sido una buena idea. Se levantan ahora muchas voces críticas contra la moneda única, a la que se acusa de haber contribuido al deterioro del estado social y al empeoramiento de las condiciones de vida de la población europea. Desde su diseño original y la definición de las condiciones de convergencia nominal que se aprobaron en Maastricht, se podían escuchar ya esas voces. Juan José Calaza, Juan Francisco Martín Seco, PedroMontes, Juan Torres, Ramón Fernández Durán y otros, se temieron lo peor, que la moneda europea se convertiría en un elemento de divergencia que agravaría las consecuencias de las posibles crisis que se sucedieran. El euro, para muchas de las voces críticas, no es más que una maniobra de los grupos económicos dominantes para consolidar su poder y obtener mayores ganancias en el gran mercado de Europa.

Esta semana ha aparecido un manifiesto que pretende, según sus autores, provocar el debate e influir en las posiciones de los partidos políticos y los colectivos e incentivar la discusión. Seguro que lo consiguen, el documento se subtitula Salir del euro. Salir del euro.Lanzado por dirigentes del Frente Cívico, entre los que se encuentra Julio Anguita, y avalado por personalidades independientes de la izquierda española ofrece argumentos para abandonar el euro. Es muy interesante y, por supuesto, vale la pena leerlo y tenerlo en cuenta. Es deseable, sobre todo, que sirva para el debate.

El manifiesto puede leerse aquí: Manifiesto por la recuperación de la soberanía económica, monetaria y ciudadana

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19 de mayo de 2013 - 12:38 h