Sobrevivir en 2013, austeridad a la fuerza

Al llegar estas fecha es común que hagamos un balance de lo acontecido en el año que se acaba, y que especulemos con una lista de buenos propósitos para el que empieza. El hecho de que 2012 haya sido en lo económico más negativo de lo anunciado y esperado, la incertidumbre sobre lo que realmente pueda suceder en 2013 y el anuncio de Rajoy de un año duro con más reformas dolorosas, presentadas como imprescindibles para que en algún momento se inicie la recuperación, caen como sal en las heridas abiertas por la crisis y las medidas ya tomadas, y van a convertir parte de la lista de buenos propósitos  en medidas para la supervivencia en muchos casos.

Aún suponiendo que a partir de la segunda mitad del año que comienza se empiecen a sentir síntomas de recuperación, pasará mucho tiempo antes de que volvamos a una época de crecimiento y bonanza económica como las vividas en el pasado. Entre otras cosas por lo artificial y ficticio de gran parte de esa espléndida situación anterior.

Los empresarios esperan que 2013 sea el último año de la crisis, según la encuesta realizada por las Cámaras de Comercio. Leyendo la letra pequeña, lo que esperan realmente es que las cifras de ventas, facturación, empleo y cifra de negocio desciendan menos que en 2012; la inversión retrocederá más. El presidente del Bundesbank no ve síntomas de mejora, fundamentalmente porque las causas de la crisis no han quedado eliminadas.

Las referencias más comunes para diagnosticar la situación siguen siendo negativas, la renta media disminuye, los costes aumentan, no se genera crecimiento, el paro aumenta, la restricción de crédito continúa y el ajuste fiscal se endurece. El impulso esperado desde el exterior no llega a consolidarse al no crecer las exportaciones suficientemente como consecuencia de la recesión europea que conlleva un menor volumen de consumo privado.

Las medidas para la supervivencia que les decía van a instaurar la austeridad a la fuerza en muchos hogares más a lo largo de 2013. Menores ingresos, incertidumbre y expectativas negativas, suponen que cambiemos nuestros hábitos y actitudes. Aurelio Jiménez, un colaborador habitual de un blog económico que suelo leer, El Blog Salmón  (http://www.elblogsalmon.com/), propone cinco consejos económicos elementales para afrontar 2013 (http://www.elblogsalmon.com/economia-domestica/cinco-consejos-economicos-elementales-para-afrontar-2013), que son básicamente consejos para hacer un consumo racional. O sea, para gastar menos. O lo que es lo mismo, para no gastar más de lo que ingresamos. Algo lógico y consecuente con la situación de los hogares, muchos de ellos en situación de precariedad extrema.

Con esta situación se pone de manifiesto un gran debilidad de nuestro sistema, y es que el menor consumo y la necesidad de ahorrar (cuando es posible) ante la incertidumbre, es una medida racional y buena individualmente considerada, pero socialmente es negativa porque debilita y contrae la demanda agregada, impidiendo la mejora de la actividad del comercio y de las actividades empresariales que la abastecen, y que son las generadoras del empleo necesario para proveer de renta a través del salario a las familias. De nuevo el círculo vicioso del sistema, y la evidencia del fracaso de unos planteamientos que con una visión del mundo excesivamente mecanicista, simplificada e idealizada, son incapaces de aportar soluciones para superar la grave situación actual.

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30 de diciembre de 2012 - 12:41 h