Realismo con fundamento

Con la llegada del otoño, y de una lluvia tan esperada como necesaria, hemos conocido el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2013. Se supone que en breve conoceremos también la propuesta de presupuestos para nuestra ciudad, prometida para los primeros días de octubre, así podrían aprobarse en el mes de diciembre y sería la segunda vez en muchos años que estarían en su fecha. Los anteriores equipos de gobierno municipales se habían acostumbrado a empezar el año sin tener hecha esta tarea. Ya veremos como son. De momento sabemos que los del Estado tienen como objetivo principal reducir el déficit público. Con un optimismo sin mucho fundamento, pienso yo, estiman que crecerán los ingresos (un 4%, dicen), y anuncian medidas que permitirán reducir el gasto (algo más del 7%). No ser optimista respecto a esta posibilidad no es caer en el pesimismo. Ser pesimista supone juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable, así lo dice el diccionario de la lengua española. Pesimistas eran los Mayas con sus profecías apocalípticas, y pesimistas son los que piensan que no hay soluciones para arreglar el desastre en el que vivimos. Pienso que hay que pensar y analizar con sentido práctico, ajustado a la realidad (lo que el diccionario de la lengua española define como realismo). Los optimismos sin fundamento no llevan a ninguna parte.

El próximo año, 2013, no va a ser mejor que el actual. Nada hace pensar que vayan a cambiar las cosas. Es posible que las predicciones sobre el gasto se cumplan, para eso están los recortes, la congelación de los salarios públicos y las anunciadas reformas estructurales que prometen control y disciplina fiscal, ajustes en la administración y la reforma del sector público, entre otras muchas cosas. Habrá que añadir las medidas que puedan anunciarse después de las elecciones gallegas y vascas; no sería la primera vez que se demora el anuncio de ajustes presupuestarios por una razón similar. Respecto a los ingresos cuesta creer que vayan a incrementarse en las cifras previstas.

Para hacer sus previsiones, el gobierno ha estimado que la economía española caerá en 2013 (un 0,5%). Hay analistas que anuncian una contracción mayor, hasta el triple del cálculo hecho por el gobierno. Este segundo escenario parece más realista. Si nos fijamos bien, el escenario actual se acerca peligrosamente a la estanflación (contracción económica con inflación). La subida del IVA ha hecho que los precios aumenten de forma general, hasta el 3,5% en septiembre. Un buen bocado para la ya maltrecha economía de los españoles. Al mismo tiempo, el desempleo aumenta, y ya hay muchos desempleados que no perciben prestaciones. La renta de las familias se reduce, y el consumo se contrae en consecuencia, afectando a la actividad de las empresas. No me invento nada, los datos estadísticos disponibles presentan esta situación. Y si no se fían de los datos estadísticos, pueden salir, dar una vuelta y observar. Ya me contarán.

La tasa de riesgo de pobreza está por encima del 20% en España. Eso quiere decir que más de 20 de cada 100 españoles padecen severas dificultades económicas. En Andalucía esa cifra está por encima del 30%. No tengo el dato para Córdoba, aunque temo que sea una cifra peor, a la vista de otras referencias. En nuestra provincia la inflación está por encima de la media andaluza y nacional. La tasa de paro está muy por encima de la española. En el segundo trimestre de este año en Córdoba la tasa de paro era del 33,75%, mientras que la nacional estaba en el 24,63%. Casi 27.000 parados cordobeses no reciben ya prestaciones por desempleo, aumentando el número de familias con todos sus miembros en paro. En 2012 hay en la provincia casi 3.500 empresas menos que en 2008, volviendo a un número similar al de 2006. Con este panorama cuesta mucho ser optimista, y creer que las previsiones del gobierno puedan cumplirse respecto a los ingresos. ¿De donde iban a salir? ¿Realmente puede crecer la recaudación por IVA un 14%?.  Y cuesta creer que no se vean afectados los gastos con más austeridad y recortes para poder alcanzar los compromisos de déficit. Es muy difícil que la puesta en marcha de las medidas de reforma estructural tenga resultados en el corto plazo que compensen los menores ingresos.

Como seguro que ya saben, nuestra ciudad y nuestra provincia son uno de los territorios en peor situación. Córdoba se ha especializado en proyectos que se quedan en eso, en proyecto. Somos, como hemos visto, campeones en inflación, en paro y en precariedad. No parece que exista un proyecto de ciudad claro, que aúne voluntades y que además sea viable en la situación actual. Y por si todo esto fuera poco, el esperpento, representado por Unión Cordobesa, se ha instalado en nuestro ayuntamiento. Ya me dirán, de verdad, si así se puede ser optimista. Sin caer en el pesimismo, tendremos que ser realistas, y reconocer que la situación es difícil, muy difícil, y que hay mucho que hacer para mejorar.

Etiquetas
Publicado el
30 de septiembre de 2012 - 02:00 h