A buenas horas

Ahora resulta que se han equivocado y las recomendaciones que hicieron no eran las adecuadas. Nada menos que el economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchard, reconoce en un informe que calcularon mal y las sugerencias de austeridad hechas desde la institución de la que forma parte para los países del sur de Europa, convertidas en imposición desde el despacho de la canciller alemana Angela Merkel y la Comisión Europea, y aceptadas casi sin reserva por el gobierno español,  han impedido el crecimiento y han generado más paro.

Va a ser cierto que el papel de los economistas consiste casi exclusivamente en explicar pasado mañana porqué no se cumplieron las predicciones que hicieron anteayer.

Los recortes y la austeridad para conseguir la consolidación fiscal no eran, dicen ahora, las medidas más adecuadas tal y como se han aplicado. Al menos no lo eran al ritmo que se ha impuesto, y han empeorado la crisis en Grecia, Portugal y España. Vale que el FMI en octubre ya dijera algo de esto, y que la Comisión Europea no vaya a pedir más ajustes para cumplir los objetivos pactados de déficit. Pero como decían a los cuadrilleros de la Santa Hermandad, de los que cuentan que nunca se caracterizaron por su eficacia y rapidez al acudir en auxilio de quién les necesitaba, "a buenas horas, mangas verdes", ¿y ahora qué? Los malhechores ya han hecho su fechoría.

Mientras los economistas y políticos muñidores de las medidas contra la crisis se equivocan, aquí no estamos para soportar muchos errores. Seis de cada diez parados no esperan encontrar trabajo antes de un año. La actividad económica no mejora y la precariedad se extiende en la sociedad. El comercio de Córdoba no ve claro su futuro. Desaparecen empresas. Urende cierra, Noriega se liquida, Farebus ya no existe, las explotaciones ganaderas del Valle de los Pedroches peligran,  más de 1.100 autónomos en 2012 han dejado su actividad, y los datos positivos del paro registrado en diciembre no son más que una ilusión matizada por los de afiliación a la seguridad social. Son noticias de estos últimos días. Algo tendrá que ver con todo esto, y con sus efectos sobre la actividad de las empresas y el empleo, el incremento de los impuestos, la contención salarial, la reducción del sueldo y la pérdida de la paga extra de los funcionarios, los ajustes del gasto público a todos los niveles, la nula inversión pública, el asunto de las pensiones, etc., además de las mil veces explicadas causas que dieron lugar a la crisis.

Se podría esperar que una vez reconocido el error por los economistas del FMI, los gestores de lo público tomen nota y a partir de ahora cambien algo las cosas, aunque no hay muchas razones para pensar que vaya a ser así. No han hecho caso antes a planteamientos similares contrarios a las políticas que han aplicado. Aprovechando las fechas en que estamos, le he pedido a los Reyes Magos que los políticos españoles y europeos modifiquen sus planteamientos y espero con ilusión que  traigan lo pedido, pero estoy casi seguro de que me encontraré los zapatos vacíos, como se los encontraba Manuel Mandeb, habitante del barrio de Flores en las Crónicas del Ángel Gris, ingenuo pensador creado por el genial Alejandro Dolina, y fingido autor de un estudio de simbólico título, Ilusiones eran las de antes. Ilusiones eran las de antes.Les dejo un enlace a las Crónicas del Ángel Gris (vayan a la página 131), donde podrán leer acerca de la aguda polémica que cada seis de enero se enciende en el barrio de Flores entre los refutadores de leyendas y los hombres sensibles acerca de la existencia o no de los Reyes Magos.

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6 de enero de 2013 - 07:00 h