El fin del Aula de la Naturaleza del Centro Penintenciario

Víctima de la precaria situación de las finanzas públicas, o al menos con esta excusa, ha cerrado sus puertas el Aula de la Naturaleza del Centro Penitenciario de Córdoba, proyecto pionero que ha servido de ejemplo a otros similares. Durante once años, con el objetivo principal de la formación y la educación para la reinserción, han sido muchos los presos que han participado en las actividades que se organizaban desde el mismo, entre las que el huerto ecológico ha sido el protagonista. Bartolomé Olivares, ha sido la cabeza y el alma del proyecto y quien nos animaba a participar, contagiándonos su entusiasmo y permitiéndonos formar parte de una experiencia interesante y muy gratificante. Mi papel, muy modesto, se ha limitado a acudir una o dos veces cada curso a dar una clase a los internos sobre cuestiones relacionadas con la actividad económica y el desarrollo. Desde que, con cierto temor, entré la primera vez en el aula donde dábamos las clases, me llamó la atención el interés y la atención de los asistentes, su deseo de participar y sus aportaciones y opiniones. A lo largo de los once años que ha estado funcionando, he podido comprobar que la tarea continuada y profunda en la que participaban muchos docentes, profesionales y técnicos daba frutos y rendimientos indiscutibles.

Me copio a mi mismo, y repito la misma reflexión que hice en su momento para la revista Aula de la Naturaleza 2012, reafirmándome en el convencimiento de que nuestra sociedad está muy necesitada de este tipo de actuaciones y programas que, con la participación desinteresada de muchas personas, contribuyen a generar pensamiento positivo a partir del análisis de la negativa situación que estamos viviendo, la búsqueda de ideas y el fortalecimiento de conciencias sensibles con el medio ambiente y la sostenibilidad. Los rendimientos de este programa son, sin ninguna duda, muy superiores a las cantidades que en él se han invertido. Y siendo los flujos netos positivos, aunque estos no se puedan medir con cálculos clásicos y típicos del análisis economicista (más que económico), la decisión acertada sería invertir.

Bartolomé Olivares ha luchado para que el proyecto siguiera en marcha, pero no ha podido ser. Ahí queda el trabajo hecho, ahí quedan los reconocimientos y felicitaciones, y la memoria de una buena tarea y de sus frutos. Yo le agradezco que contara conmigo, y espero que pronto se recupere esta idea y sigan funcionando el huerto, el aula y todas las actividades que tan buenos resultados han dado.

Eva Terol, periodista colaboradora de la revista EcoAvant, se ha interesado por el Aula de la Naturaleza y ha publicado un reportaje en el que habla de ella:

http://www.ecoavantdigital.com/portada-ecoavant/196-carceles-verdes

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Publicado el
27 de enero de 2013 - 11:44 h
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