El verdadero negocio de la Mezquita-Catedral

Si se pregunta por un monumento de Córdoba se contesta de inmediato, la Mezquita. Pasando entonces a visitarla vemos, también rápidamente, que se pide un precio por entrar. Si preguntamos qué es un sitio en el que se paga obligatoriamente por la entrada se responde al instante, un negocio. Este pensamiento tan sencillo no lo comparte el Obispo, o mejor dicho, no quiere compartirlo. Y la forma que ha escogido para no compartir nada es esconderlo todo.

Lo cierto es que el cobro de las visitas turísticas a la Mezquita-Catedral es una actividad empresarial, y puede serlo con naturalidad, sin que conlleve nada negativo. Que sea un negocio no es nada tergiversado, sino sencillamente que se establece una entrada que hay que pagar obligatoriamente, de forma que se lucra su gestor. Lo que no puede hacerse es negarlo de forma burda. Es lo que hace la jerarquía católica diciendo que más bien se trata de un acto de caridad, de un esfuerzo desinteresado para cuidar del monumento. Esto es simplemente mentira. La Mezquita-Catedral se mantiene por las ayudas económicas de las administraciones públicas (Estado, Junta de Andalucía y Fondos Europeos) y, especialmente, por el precio de las entradas (que no es dinero del Obispo). Con esa base económica se cubre el mantenimiento y sobran millones de euros anualmente. Donde se dice caridad lo que hay es lucro. Este mensaje ha sido repetido durante años en la publicidad, en sus palabras y, últimamente también, en su buzoneo. El objetivo es claro, que cale el engaño para ocultar las ganancias de la explotación.

Publicar la contabilidad debería interesarles para demostrar su bondadosa gestión. ¿Por qué no mandan a los buzones de los cordobeses las cuentas? Pedir la publicidad contable no es un capricho, es lo justo, lo honesto y lo que ordena la ley para cualquier ciudadano. Que la Iglesia Católica no lo haga es sencillamente ilegal. Si el Cabildo Catedralicio fuese una empresa depositaría sus cuentas en el registro mercantil. Si fuese una entidad sin fines lucrativos, en el registro donde se constituyese. ¿Y por qué no lo ha hecho? Porque el Cabildo también es mentira. ¿Qué es jurídicamente el Cabildo? ¿Cuál es su forma jurídica? En las entradas de la visita diurna tiene NIF de entidad religiosa, mientras que en la visita nocturna, de comunidad de bienes. Una tomadura de pelo. La única forma de hacer esto, de negar las cuentas, es decir que no es negocio. Esa y no otra es su principal dedicación.

Hablando de una empresa hay que pasar por los impuestos. Su explotación está sujeta a los principales tributos del tráfico mercantil, el IVA y el Impuesto de Sociedades. No obstante, no tributa por ellos por gozar de sendas exenciones por su carácter de Patrimonio Mundial, declarado por la UNESCO. De la misma forma que puede realizarse una actividad empresarial de forma transparente, podemos encontrar la justificación de estas exenciones en la protección del monumento. Sus cuidados deben ser prioritarios sea quien sea su titular, y los beneficios fiscales pueden ser un camino adecuado. Pero esa vía debe llevar únicamente a su conservación, precisamente lo contrario a lo realizado por la Diócesis. El reconocimiento como Patrimonio Mundial se dio a la Mezquita por ser un auténtico crisol de culturas, religiones y arte, por ser de todos y para todos. En ningún caso se puede tolerar que se borre su origen, que fue templo bético- romano y construcción bizantina antes de ser un cenobio visigodo; su significado, cénit de la cultura andalusí; y su nombre, que no puede ser únicamente Catedral. Han pensado que siendo su negocio pueden elegir qué vender, optando por silenciar todas las partes de la historia que no quieren que veamos. Frente a esto hay que tener claro que ni la Mezquita-Catedral ni su historia les pertenece, sino que es patrimonio de todos y como tal debe ser protegido.

Claudio Rodríguez Vera. Licenciado en Derecho.

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15 de junio de 2014 - 11:03 h