El país de la anti-cultura

Hace no más de dos meses, dentro de una conversación coloquial entre jóvenes de mi edad, entre veinticinco y treinta años para aclarar pregunté; ¿Cuál es el último libro que habéis leído?, no recibí ninguna recomendación literaria, sino caras de extrañeza y alguna mirada con sorna.

Este no es más que un ejemplo que clarifica lo que esta sociedad ha llegado a crear, una sociedad dónde la cultura o el arte no interesan, simplemente son aficiones un tanto extrañas de un grupo aún más pintoresco  de "numantinos intelectuales".

Sigo preguntándome, a dónde vamos en un país en el que todos conocen las alineaciones de los principales equipos de fútbol pero casi ninguno se ha preocupado de abrir las páginas de un libro o de asistir a una exposición o  de ir a un concierto.

Me desconcierta y me asusta enormemente, que en esta coyuntura de profunda crisis política y económica, la cultura podría ser un "eje de empuje", sin embargo no le damos la importancia o la seriedad que sí se le da en otros países, dónde se asienta como un pilar robusto de sus economías.

Es necesario desde ya, crear un hábito de cultura, implantarla no ya como un pasatiempo, si no observarla desde la perspectiva de algo que "puede darnos de comer", acercarnos a ella sin miedo, sin prejuicios, y hacerla nuestra en cada uno de los ámbitos cotidianos. Así quizás, dentro de diez o quince años, cuando un joven pregunte a otro cual ha sido el último libro que leyó, esté reciba multitud de recomendaciones.

Artículo de Jose Antonio Zamora Roldán

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21 de abril de 2013 - 05:00 h