Fiesta de la bicicleta, con coches

17 de Septiembre. Un día estupendo, brilla el sol. Un Domingo festivo con el que llenamos de colores las calles de Córdoba. Más de 2000 personas, niños pequeños, adultos, mayores, personas en silla de ruedas adaptadas, todo perfecto si no fuera por la nefasta organización del evento.

Nos citan a todos a las 10:30 de la mañana en República Argentina. Cuando llegamos aún no hay nada preparado, ni el escenario, ni música, ni salida ni nada.

Al fin empezamos, todos a una, siempre con precaución por los más peques que también querían disfrutar, liderando la marcha dos policías municipales y otros dos de protección civil. Cuando llegamos a Colón, nos hacen detenernos porque ni siquiera habían cortado el tráfico allí. Comienzan los pitidos y los abucheos, pero eso tan sólo era el comienzo.

En la avenida del brillante nos vuelven a detener, los pitidos se incrementan. Pero lo mejor viene ahora. Llegamos al cruce del tablero, los coches siguen circulando por la glorieta. Cuando nos paran empiezan entre los policías a debatir hacía dónde teníamos que ir, increíble que ocurra algo así en un evento que lleva tiempo organizándose. La gente empieza a enfadarse, les pitan al grito de: "Es el día de la bicicleta". Mi padre le dice a un policía que cómo puede ser que no sepan ni para dónde es, que vaya organización.

Cuando se gira el policía y a falta de argumentos y explicaciones tras una nueva parada, lo único que se le ocurre es bajarse de la bici y dirigirse a mi de forma chulesca amenazándome con 200 euros por llevar un auricular, cosa que que no hago en ningún otro día, recalcando que es una marcha con niños pequeños y que apenas estábamos pedaleando. A lo que le contesto que empiece multando a las más de 1000 personas que no llevan casco.  La gente comenzó a gritar más y abuchearlos.

Después de 10 minutos esperando, nos cansamos de esperar y sobre todo, de la chulería de la policía. Es una verdadera pena que ocurra esto y más en una fiesta mundial de la bicicleta. No ocurre nada por cortar las calles durante 2 horas, cosa que ya hacen en huelgas, vuelta ciclista, en semana santa, etc.

Deberíamos empezar por apoyar ya no solo el deporte, si no una vía de transporte libre de contaminación. Si no son capaces las entidades públicas de liderar esto, estamos acabados.

Ángela Almoguera Torres

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17 de septiembre de 2017 - 17:30 h
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