Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Wilson

Un suricata.

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Hace unos días falleció en el zoo de Barcelona a los 22 años de edad, Wilson, un suricata macho y, no me cabe duda aunque no lo conocí, un buen tipo.

Los suricatas son unas mangostas originarias del desierto del Kalahari. En su hábitat natural pueden alcanzar una edad de unos 8 años, así que Wilson, en su retiro europeo, fue muy longevo para lo normal de su especie. No sé si todos los exiliados acaban siendo muy longevos; ahí dejo esa posibilidad, a ver qué pasa en Abu Dabi.

Wilson ha muerto anciano y aislado de su grupo. Los suricatas viven en pequeñas manadas con un sistema matriarcal donde domina una hembra reproductora y donde una serie de machos se disputan entre ellos a la tal hembra que, a su vez, es la que acaba rechazando a los más débiles o a los más viejos. Y eso le pasó, hace ya unos años, al bueno de Wilson.

Como era ya viejito, débil y con el atractivo perdido, Wilson fue apartado a una especie de residencia privada –o concertada- del zoo de la Ciudad Condal donde, espero, ha sido bien cuidado por profesionales hasta el fin de sus días. Como, más o menos, debe estar pasándole a Benedicto XVI, por poner un ejemplo.

Wilson compartía nombre con otro ser entrañable: el balón de voleibol con el que entabló amistad Tom Hanks cuando estuvo náufrago en una isla desierta. Esa es una de las relaciones de fidelidad y amor asexuado más hermosas que nos ha dejado la historia del cine.

¿Estamos hablando de soledad, de desprecio o de abandono? He ahí el dilema.

Wilson en mi corazón.

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Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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