Adesal: Orgullo de un barrio con esencia de mujer

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Fundado en 1994 como club multidisciplinar para fomentar la práctica del deporte en La Fuensanta, cuatro años después inició su apuesta por la integración femenina en un mundo de hombres

La denominación de "equipo de barrio" es para quienes creen en el deporte de base un motivo de satisfacción, de orgullo. No siempre, muy pocas veces posiblemente, las grandes empresas se generan por medio única y exclusivamente del dinero. El factor humano, sin lugar a dudas, está por encima de lo que la más grande chequera puede intentar conseguir por la vía rápida, sin la capacidad del esfuerzo. El sacrificio y la constancia cuentan con un valor mucho mayor allá donde se producen ilusiones desde el primero de los cimientos. Quizá porque cuentan con la firme convicción de que nada se recolecta si nada se siembra, porque saben que la pasión es esencial, clubes como Adesal logran no sólo sobrevivir sino además cosechar éxitos que a otros, a lo mejor con mayor potencial económico, se les escapan. De barrio es esta entidad, pero en toda España se escucha ya su nombre. Es el justo premio a la vocación bien dirigida, lo que supone una fuerza inagotable.

El próximo año cumplirá su vigésimo aniversario un club nacido de una idea y en unas circunstancias en algún modo especiales. En 1994, cuando en Córdoba se apuesta por las llamadas "salas de barrio" y por la gestión de éstas por medio de asociaciones deportivas. Existía en este sentido el firme propósito de fomentar la práctica deportiva entre los más jóvenes de cada barriada con instalaciones a que dar uso. Es ahí donde apareció el malogrado Kiko Pastor, hombre que tanto y tan bueno ofreció al deporte de esta ciudad. Se inició entonces una aventura que continúa hasta la actualidad, y lo hace con más vitalidad que nunca si cabe. Se creó una entidad dispuesta a dar cabida a diversas disciplinas, como son el fútbol sala, la gimnasia rítmica, el taekwondo y otras artes marciales o el balonmano. En este último ámbito buscó Adesal su gran oportunidad de conformar un elemento diferenciador.

No es de extrañar que el balonmano tomara protagonismo en este club, pues en el proyecto se hallaban embarcados nombres muy ligados a este deporte, como el antes mencionado Kiko Pastor, Paco Castillo o Rafa Moreno, quien acabaría por convertirse en el alma de una entidad por la que pasaron otros como César Montes. Pero la idea fue más allá, y en La Fuensanta, barrio con nombre de mujer, barrio en que "reside" la co-patrona de Córdoba, se apostó por dar esencia femenina a un deporte hasta aquel día entendido casi en exclusiva para el hombre. En 1998, Adesal federó a su primer equipo de balonmano femenino. Lo hizo desde muy abajo, en categoría benjamín. Lo que entonces pudiera parecer un atrevimiento, una osadía, hoy es una realidad: existe una barriada en la ciudad en que fomento e integración son palabras de peso, una barriada que además mira con orgullo una élite que saborea en el presente. El punto de partida fue la base, la primera piedra de un edificio que todavía en aquélla se sostiene.

Puede ser que la presencia del conjunto sénior de balonmano de este club en la máxima categoría de dicho deporte eclipse para la inmensa mayoría el trabajo de base, si bien para quienes hacen del sueño una realidad no se olvida que todo nace de la base. El equipo que en la actualidad compite en División de Honor nace en 2007 de una aventura que pasa a tomar mayores dimensiones tras descubrir en categoría juvenil que el crecimiento podía ser mayor. Se acertó, pero no desaparece de la mente que el proyecto tiene su sustento, su pilar básico, en la base. "No se puede dejar de perder, al revés. Tratamos de seguir en la élite y cada vez con más gente de casa", explica el alma del club, entrenador del primer equipo, un Rafa Moreno que asegura que "consideramos que hay que tratar siempre de mantener la categoría (la máxima), pero antes que intentar terminar sexto en vez de séptimo o cuarto en vez de noveno está el que haya una chica más que sea de Córdoba; ya no hablo del barrio". No en vano, Adesal se ha abierto a la ciudad y la provincia, como lo ha hecho a España, por donde pasea con orgullo su nombre.

Y el ejemplo de que la idea del proyecto se mantiene está en jugadoras como Azahara Barea, Alba Sánchez o Meriem Ezbida, todas ellas formadas desde el inicio en el club y que hoy defienden su camiseta, y sus valores, por toda la piel de toro. O en jóvenes como Ángela Ruiz y Lola Córdoba, que en edad juvenil ya cuentan para Moreno en el conjunto sénior y que conocen ya lo que es entrar en convocatorias de la selección andaluza. Para hilar más fino, nueve de las doce componentes del equipo cordobés en el último Campeonato de Andalucía Infantil, disputado el pasado fin de semana, eran de un club que luce con orgullo sus dos grandes ideales: el fomento en un barrio de la práctica deportiva y la integración en ese mundo de la mujer. Porque todavía cuesta ver, no se sabe muy bien la razón, a una chica en un terreno de juego. Esas fronteras impuestas por la sociedad se rompieron desde La Fuensanta.

"No hay un trato de igualdad, porque al fin y al cabo es algo que, no sé por qué, pero está ahí, el deporte por ahora es masculino", indica Rafa Moreno, que aun así afirma, no sin satisfacción, que "mi madre lo vivía peor, pero creo que mi hija lo va a vivir mejor". En ese sentido, es esencial la aportación de Adesal, un club que en la presente campaña cuenta con equipos desde categoría alevín hasta juvenil, además del sénior, y con varias escuelas deportivas. En el caso de las más pequeñas, las alevines, compiten en categoría provincial pero mixta; es decir, un lugar que comparten chicos y chicas, aunque en el caso de las de La Fuensanta sólo haya esencia femenina en el equipo. Así será siempre desde el primero de los días, en que Moreno puso dedicación, en primera persona, en la captación de jugadoras en colegios del barrio. Pero, por encima de todo, como sucede en el deporte base, lo más importante está en la educación, en la enseñanza de valores imprescindibles en la vida.

Clara está esa idea en el club y Moreno así la expresa: "Somos mensajeros de determinados valores a través del deporte". Al fin y al cabo, a través del balonmano, así como de otras disciplinas, el Adesal cumple con una función social. "Por desgracia, en muchas zonas de este barrio las necesidades están en la puerta. Que nosotros podamos encauzar, distraer y educar a muchas chavalas que en otro caso podrían tomar otro camino y encima guiarlas por el deporte, en el trabajo, la disciplina, en todos los valores que da el deporte, para nosotros es una satisfacción enorme", explica. Es esto algo, una conciencia tan marcada en La Fuensanta, que incluso alcanza a mujeres que saborean la élite y que, además, llegaron más allá del propio barrio. Es el caso de Mercedes Fernández, portera del conjunto sénior y que tiene tiempo para entrenar a las infantiles de la entidad.

La guardameta ensalza el trabajo del club en ese sentido, pues "inculcamos valores de responsabilidad". "Para mí es muy importante que sean responsables en todos los aspectos, en sus vidas fuera del balonmano y en éste y eso es lo que estamos trabajando", indica la malagueña, que entiende básico el hecho de que "esas niñas tengan esa ilusión, se mantengan jugando juntas y no estén en la calle haciendo otras cosas o más perdidas, que estén practicando deporte y sigan creciendo como personas". En definitiva, en La Fuensanta existe el contundente convencimiento de que en una cancha no sólo se producen grandes deportistas sino también mejores individuos. Así, la formación y la integración son señas de identidad para un club que no pierde la perspectiva y mantiene su creencia de que no se llega a la cima si no es desde la base.

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13 de noviembre de 2013 - 08:27 h
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