Neoliberalismo 'low cost'
¿Por qué me habéis cobrado 120 libras por dos centímetros?
Al señor Torrico le han soplado 120 libras por exceso de equipaje en una línea aérea low cost. Ignoramos cuál era su destino ni qué coste tenía su billete, pero me apuesto una muñeca chochona que el suplemento que le han cascado al teniente de alcalde de Presidencia triplica la tarifa de su vuelo.
Ryanair es el epítome del capitalismo salvaje. Te muestra el señuelo de los precios bajos y luego te acribilla a costes adicionales como el plomillazo que le acaban de endosar al señor Torrico. Porque oiga: 120 libras no es moco de pavo. Estamos hablando de un estacazo de 140 euros con 24 céntimos, que en la última semana de agosto duele como un implante de muelas.
Tanto le ha dolido al señor concejal que se ha marcado un pantallazo en la red social X con las imágenes de sus maletas y algunas preguntas incómodas dirigidas a la compañía que preside un tal Michael O'Leary. Una empresa, por cierto, que acumula demandas, sanciones y multas para alicatar un cuarto de baño.
Los empleados de Ryanair, por lo visto, le aplicaron el sobrecoste por excederse dos centímetros en el volumen del equipaje. Repetimos: dos centímetros. Para que luego digamos que el tamaño no importa. La maleta además, según denuncia en toda lógica el concejal, viajó en cabina y no en la bodega.
Todo eso después de haber pagado el servicio “priority”, que, al parecer, incluye dos piezas de equipaje de mano en cabina y el embarque prioritario para subir al avión. Ese es otro de los trucos de prestidigitación de la compañía low cost: publicidad engañosa y uso fraudulento del lenguaje. Un regalito de empresa.
Es lo que tiene el neoliberalismo del tercer milenio: que cuando crees que estás llegando el primero y a bajo coste, te sacan la letra pequeña del contrato y por dos centímetros de nada te dan un cursito de verano de economía de mercado.
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