Música celestial

 

"No es bueno que nadie se eternice en los cargos"

(José Antonio Martín-Caro. Fiscal jefe de la Audiencia Provincial)

Como se puede apreciar a simple vista, a este buen hombre no le hace nadie ni puñetero caso. A los hechos nos remitimos. Si repasamos el listado de líderes insustituibles que se han eternizado en el cargo nos sale una enciclopedia en volúmenes. De hecho, la eternidad del cargo público debe ser un espacio celestial atestado de señores aferrados al sillón.

Desde ese punto de vista, la petición del señor Martín-Caro es la acción humanitaria de la semana. Como ayudar a cruzar la calle a una abuelita o pedir listas abiertas en las elecciones generales. Acciones que, en definitiva, no cuestan nada y te ayudan a conciliar el sueño por las noches. Tanto es así que hasta los propios partidos políticos incluyen en sus estatutos una disposición sobre la limitación de mandatos que se saltan a la torera con subterfugios de risa.

Pero, oiga, la limitación de mandatos queda la mar de chuli en el articulado estatutario, exactamente igual que las casi primarias, la democracia interna, la transparencia orgánica, el empoderamiento ciudadano y etcétera. Usted ya me entiende.

En el caso concreto que referimos, el señor fiscal jefe se va tras cumplir dos mandatos conforme al compromiso que suscribió cuando fue nombrado. Perfecto. Eso sí: se despide con la pena de no haber podido poner en marcha un grupo específico de persecución de delitos económicos. Vaya por dios. Aunque eso, amigos contribuyentes, es arena de otro costal.

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Publicado el
21 de febrero de 2015 - 01:52 h
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