Discrepantes al Cubo

"Entre todos sí se puede"

           (Manuel Ortega. Líder disidente)  

A estas alturas de la película, estamos por pensar que el tal Manuel Ortega es un insurgente cachondo que quiere dinamitar el sistema desde el absurdo. Le llevamos siguiendo el rastro desde hace milenios y no nos cuadra que se trate del típico impertinente de asamblea. Se sale del molde. Lo suyo, más bien, debe ser una parodia perfecta del sector crítico con la brillante idea de cargarse la pluralidad desde el ridículo.

Se coló en Podemos al rebufo del no nos representan y en menos que canta un gallo ya tenía montado un círculo discrepante para discrepar de un partido que ya es claramente discrepante en su esencia. Podría haberse autodenominado Discrepante al Cubo pero eligió un título para morirse de la risa. Con Entre Todos sí se Puede ha ido fracturando el Todos cada vez que ha Podido. Es la ventaja de esta moda consistente en construir marcas con frases gramaticalmente interminables.

Si fuera cierto que Entre Todos sí se Puede, el tal Ortega no se tiraría media vida socavando el Todos un día sí y otro también. Hasta que lógicamente el Todos se fragmentó y el tal Ortega lo abandonó con sus huestes. Muy dignamente: es cierto. Lo descacharrante del asunto es que se fue y se llevó el Entre Todos sí se Puede a pesar de que acababa de hacer el Todo añicos y él se había llevado una minúscula parte porque no Podía llevarse más.

Podría haber organizado un Frente Unido minúsculo pero prefirió integrarse en Ahora en Común, también denominada Unidad Popular. No nos pregunten por qué. No tenemos la menor idea. El caso es que cada vez que abrimos el periódico nos lo encontramos formando parte de un Todos que está a punto de romperse. Era cuestión de tiempo que el tal Ortega discrepara de la mayoría asamblearia de la recién creada Unidad Popular. Y eso que el buen hombre siempre se integra con la noble intención de que Entre Todos sí se Puede. Seguramente que sí.

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14 de noviembre de 2015 - 02:36 h
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