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Ricardo González Mestre: “La nueva izquierda destrozó a Julio Anguita”

Ricardo González Mestre | ÁLEX GALLEGOS

Llueve, lo cual es lógico en estas fechas. Noviembre está a punto de terminar, con un diciembre más poético que nunca. Es tiempo, eso sí, en que el calendario importa más bien poco. Porque una pandemia, eso que todos creen conocer de historias de siglos pasados por mucho que en el XX ya hubiera alguna que otra, golpea al planeta. Anda la gente con mascarilla y el cielo es gris. Muy diferente es la estampa a la que siempre pretende promocionarse de la ciudad, con sol reluciente y agua que fluye con brillo en las fuentes. Paraguas abierto, el periodista en este caso revive la imagen bucólica, e igualmente embriagadora, de las calles y rincones de Córdoba. Camina desde la ya extinta Puerta Plasencia -la plaza Cristo de Gracia- hasta un corazón histórico -sólo uno de muchos- como es el barrio de San Agustín. En él, en un pequeño local hecho librería alternativa, aguarda el protagonista. Se trata de un hombre del Renacimiento, como suele decirse, por su polifacética forma de entender y expresar la vida.

Tras un cristal con un cartel que tipográficamente recuerda a The Beatles -el reclamo es Patio de las Beatillas-, espera Ricardo González Mestre (Ochavillo del Río, 1958). O más conocido como Rikardo, sobre todo en su papel de diseñador gráfico. Con su típica boina, el hombre que además habita en la casa patio de Ocaña, 19, sólo un par de paralelas de la calle Parras en que pasara sus primeros años Pablo García Baena, atiende después durante más de una hora la impertinencia del juntaletras. Esta vez, más que nunca, la amplia entrevista se torna en una conversación distendida, en que las ideas pueden compartirse o no desde el respeto, y marcada por dos pasiones: la política y la artística. Porque es editor, diseñador gráfico barra pintor, músico e incluso actor teatral al tiempo que, y esto es innegociable para él, militante comunista.

Amigo de Julio Anguita o Luis Eduardo Aute, Ricardo González Mestre conoce al dedo la poesía y la cultura cordobesas, defiende el rock andaluz -sobre todo de Triana- y a la vez insiste en la necesidad de la “justicia social”. De ahí que, entre libros y en una habitación convertida en humilde librería, con la presencia constante de Trotsky, su perro, el diálogo permita arrancar con mención a Tomás Moro y Eduardo Galeano y continuar, hasta el mencionado Aute, por nombres como Pablo Iglesias, Pablo García Baena, el tristemente perdido Pedro Roso, el grupo Smash o Rosalía. Todo ello en el pequeño gran paraíso que lo es para él, su familia y quienes le rodean de Utopía, editorial pequeña pero muy activa. En su hogar tiene la para otros inalcanzable isla.

PREGUNTA. Utopía: dícese, en resumidas cuentas, de una idea casi inalcanzable. Y sin el casi. ¿Quizá cada vez está más alejada la isla de Tomás Moro?

RESPUESTA. Pues yo creo que no. Hay que ser optimista. Y la isla, como bien decía Eduardo Galeano, avanzas diez pasos y se te van otros diez, pero son imprescindibles esos diez pasos para poder andar otros diez. Creo que hay que ser optimista y hay que conseguirlo. De hecho, hay un gobierno de coalición y por mucho que les joda, va a seguir. No nos vamos a pelear. Digo “nos” porque soy militante del Partido Comunista de España.

P. Sin embargo, ahora parece más difícil avanzar hacia esa isla. Y resulta que en este punto perdemos a referentes ideológicos como Julio Anguita. ¿Su visión no fue, quizá en tono romántico, un poco utópica?

R. Yo diría que él, evidentemente, tiene esa utopía. Pero era bastante pragmático. Y estamos encaminados, queramos o no... La emergencia climática, la pandemia, la inmigración, la violencia de género, cantidad de problemas que todos vienen causados por ese morir de éxito del sistema liberal capitalista. Y hay que tener en cuenta a las distintas clases sociales y la lucha por la justicia social, que es imprescindible. Eso no se va a terminar nunca. Creo que tenemos tiempo. Y él en eso era bastante pragmático e incidía en que se podía conseguir. De hecho, hay cosas ahí que están. Seguramente, la Reforma Laboral, que se está para ver cuándo, el salario mínimo vital… Cantidad de cosas que poco a poco se están consiguiendo. Con una oposición tremenda al Gobierno, que por mucho que digan se va encaminando hacia esa utopía. Poquito a poco, no se trata tampoco de cambiar de la noche a la mañana porque es imposible. Con lo cual, como bien te decía de Eduardo Galeano, andaremos diez pasos y después se nos alejará otros diez pasos, pero habremos andado.

Hay defectos de forma culturales que se pueden prever con la educación

P. Entonces, ¿estamos hoy mejor que ayer?

R. Evidentemente. Es verdad que prima el individualismo. Hay defectos de forma que creo que son culturales y que se pueden prever con la educación, que ahora está la Ley Celaá, con el tiempo. Que la gente pueda ser un poco más consciente de no estar tanto con el individualismo y el neoliberalismo sino que sea un poco más de justicia social.

P. Hablas de la Ley Celaá, ¿a qué viene el revuelo que se ha organizado? ¿Quizá es hablar sin conocer?

R. Una de las cosas que se dicen es lo de equiparar las cuatro lenguas españolas: el vasco, el catalán, el gallego y el castellano. Han estado equiparadas desde que se aprueba la Constitución hasta el ministro Wert y no ha pasado nada. Es decir, se ha convivido bien. Cuando llegó el ministro lo que hizo fue darle prioridad al castellano sobre las otras lenguas. Es injusto. Podríamos decir que las cuatro tienen el mismo derecho, y es una tontería. Eso no se lo creen ni ellos. Discutir a estas alturas que el vasco no habla… que el catalán lo hablan es evidente, y el gallego. Son lenguas maternas y el significado de esto es que tú hablas como te ha criado tu madre. No te pueden decir que es el castellano. Tú hablas tu lengua materna y si luego sabes castellano, catalán, vasco, gallego, inglés, francés pues bien. Hoy los colegios son bilingües, en los concertados se están dando idiomas… Somos internacionales, no hay que darle vueltas. Creo que las fronteras políticas son eso, políticas.

P. De vuelta a Julio Anguita: no sé si tú, que le conociste cual camarada, crees que en cierto modo la política fue injusta con él. O que no alcanzó reconocimiento mayoritario hasta sus últimos años.

R. Ahí habría que matizar. Es un político que ha sido admirado, y sigue siéndolo, por su coherencia. No hay otro y hay que decirlo. Por su honradez, por su generosidad, por su forma de haber hecho política. Creo que hasta por su comportamiento en la calle pues era un hombre que pasaba desapercibido y al que no le gustaba el foco. Podría haber algo de retraso. Y podemos comparar ahora con Pablo Iglesias: cómo lo machacan diariamente casi todos los medios. Es acoso y derribo al Gobierno, pero siempre con Pablo Iglesias en la boca. Antes era Julio Anguita y se nos olvida. Era el iluminado. Era tremendo, lo de las dos orillas. Jugaron al desgaste. De hecho, algo tienen que ver los infartos que le dieron. Todo en esta vida lo pagas. Uno sabe del estrés, de la vida, un poco los que le conocíamos, y en cualquier profesión tienes problemas cardíacos en un momento porque vives acelerado. Se lo hicieron pasar fatal. Y él decía una frase: “No queredme tanto y votadme más”. Algo había. Aunque con el tiempo eso se ha diluido porque, en definitiva, la gente lo quería. Y eso se ha demostrado, que cuando muere el 16 de mayo, la gente… y el otro día en el homenaje que se hizo en YouTube también había mucha gente pendiente. Ha sido un ejemplo. El ejemplo suyo es nuestro mejor legado.

La reconciliación se debe al Partido Comunista, el PSOE dijo no a la monarquía

P. Quizá con esa frase de “no queredme tanto y votadme más” se define la realidad del Partido Comunista, porque pese a ser el partido que quizá más luchó contra la dictadura quedó como en un segundo plano.

R. La única oposición al franquismo, y eso está demostrado históricamente, fue el PC (Partido Comunista). Desde que termina la Guerra Civil, desde el exilio, y no había otra. Luego aparece ahí el PSOE y es verdad que con Willy Brandt hay cierta operación de maquillaje, de traer una fuerza más moderada a España. El PSOE es un partido histórico pero que no estaba en el panorama político. Aparece por aquí en los años setenta, con cordobeses a la cabeza. Buena gente, pero eran muy poquitos. Muy injusto, porque en el 77, en las primeras elecciones, el 15 de junio, cuando votan, no esperábamos quedar con creo que fueron 19 o 21 (20 diputados). En el Parlamento aparecen Pasionaria (Dolores Ibárruri) o Alberti, que yo creo que son escenas para la historia. Después de una guerra civil, una dictadura donde nos mataron, y digo “nos” porque yo soy del PC, donde pusimos los muertos, hicimos la reconciliación…

La reconciliación se debe al Partido Comunista de España. Incluso aceptamos la bandera para que no hubiese un golpe de Estado. Se pone en los papeles hasta la aceptación de la monarquía. El PSOE dijo no a la monarquía y sin embargo el PCE dijo sí para poder hacer la transición porque hubo movimientos en el Ejército, que bien nos recuerda el 23-F de 1981. Pero en 1982 cuando gana el PSOE, el día de antes si mal no recuerdo, hubo otro intento que se abortó. Es decir, que hasta el 82 se pasaba regular. En el 79 es cuando empezamos a ver cerca la democracia porque con las elecciones municipales la gente toca ya el poder y administra sus propios pueblos, con lo cual la política llega al pueblo. Nunca mejor dicho. Se aprueban las autonomías después, la gente empieza a tener sus propias administraciones y ahí empieza a verse la democracia. Nos integran en la Unión Europea, que también es positivo porque había que estar, aunque habría que discutir las condiciones del Tratado de Maastricht, o de la OTAN. Nos consideran europeos y desaparece la psicosis de los intentos, que los hubo y que nos hubiesen matado y llevado a las cárceles otra vez.

P. Volvamos otra vez a Julio Anguita. La sinopsis de Vivo como hablo, su libro póstumo, termina: “Su mayor legado es su pensamiento y, sobre todo, su propio ejemplo”. Es una generalización, pero ¿en qué momento la política dejó de tener esas figuras respetables?

R. En la política, como en cualquier disciplina, llamémosle artística, política o social, siempre va a haber personajes que vienen sustituyendo a otros. Si está la generación del 98 de Machado, etcétera, después llega la del 27, inspirados por Góngora de 300 años antes. Y hay otra generación en política. Ahora el Parlamento no es el mismo que había en los años noventa, pero es que en los años noventa no era el mismo que había en el 77. Hablábamos de Pasionaria, Alberti, Ignacio Gallego, que iba por Córdoba, luego Ernesto Caballero… Luego ha habido otra generación con Luis Carlos Rejón, Julio Anguita, porque él ya forma parte de la segunda hornada, digamos, de políticos en el Congreso. Aunque antes estuvo en Andalucía. A Julio lo que se le puede agradecer, con todo lo que antes decíamos de que le hicieron daño, es que es el político que siempre ha conseguido la unidad.

Julio Anguita, en el Ayuntamiento, consigue ya la mayoría absoluta en el 83. De alguna forma creamos Convocatoria por Andalucía, que es el germen de la creación de Izquierda Unida. En Andalucía nos presentamos a las elecciones y hay un boom del voto, que era extraordinario. Era la alternativa al PSOE, que no daba pie con bola porque el nacionalismo andaluz se lo estaba quitando el PCA, que también cae en desgracia porque se vende a la UCD, se convierte en el PA... Lo de llevar la política a la calle, a los pueblos, es una idea del partido que abandera Julio Anguita. Lo que pasa es que es tanto el éxito que a la vez lo aupamos para que se fuera a Madrid y se queda Izquierda Unida. Para mí fue un error porque podríamos tener en Andalucía una fuerza y luego ya iríamos a Madrid. Se fue a Madrid y se diluyó. Los medios lo atenazaron y ahí está el resultado, que en 2000 se vino para Córdoba, el pobre, harto y teniendo a mucha gente de su partido virando y yéndose al PSOE. La nueva izquierda lo destrozó.

Si se discute del sistema, vamos a verlo, pero con una monarquía seria

P. Por cierto, la Casa Real no atraviesa su mejor momento y eso hace que crezca el debate sobre la república. Julio Anguita aseguraba que para llegar a ello antes había que tener claro en qué consiste. ¿Sabemos en España qué es realmente?

R. Pues habría que empezar a estudiar. Él decía que la república no había que pedirla tanto sino que había que traerla. Qué significa, que para traer una república no podíamos estar hablando de la Segunda República, del 31, sin saber qué alternativa es. Lo primero que hizo, cuando se prepara este libro (Conversaciones sobre la III República), me lo comenta. Y lo que hace es, con Carmen Reina, una periodista y compañera vuestra (CORDÓPOLIS), una especie de diálogo. Hace un ensayo para la Tercera República. Y de qué forma lo hace para que no sea un ladrillo, con este método de entrevista. Creo que esto es lo que él aporta para que dejásemos de hablar de la Segunda, que lo decía: “Ya está bien de banderitas”. ¿Qué es lo que queremos? Y aquí hay una serie de puntos que son algo extraordinario para poder tener una república.

P. Con la república nos pasa en España que tenemos el concepto equivocado, o una idea confundida. ¿Quizá es lo que nos ocurre un poco con todo?

R. A pesar de que hayan pasado 40 años, desde el 80, que te decía el 79 porque llega la democracia real por decirlo de alguna forma a los pueblos, es un período muy corto. Y en la Historia mezclarán Guerra Civil con una dictadura y rápidamente llegará la transición. Y esto con la integración en Europa, la OTAN, el euro. Todo esto se estudiará, digo yo, como el siglo XX, que te contarán todo. Averigua qué concepto puedan tener de república. Creo que es una cuestión de educación, de querer que la gente sea libre. No pasa nada por tener una república. La tienen los franceses, los italianos, los americanos… Y tampoco ésta es la salvación, ni la panacea. Es verdad que lo más cutre es una monarquía y la que tenemos nosotros es de risa, porque lo que está ocurriendo estos días es de vergüenza. Ya lo sabíamos. Todo esto que está saliendo ya lo decía Julio, y además está escrito. Se puede leer en Combates de este tiempo un escrito del 14 cuando lo pillan (a Juan Carlos de Borbón) con los elefantes de Botsuana, y antes. Cosas que Julio nos contaba, que era un cachondeo. Y la gente que estaba en la política y en Madrid, que esto era ya una verbena. Lo sabía todo el mundo y mira lo que ha hecho. Si se discute del sistema, del régimen, vamos a verlo. Pero con una monarquía seria, no con estas cosas que es un cachondeo.

P. Mencionabas Combates de este tiempo y lo tomo como referencia ahora. Una de las batallas actuales es contra los populismos, sobre todo de la extrema derecha. ¿No tienes la sensación de que vamos hacia atrás, y no con esos diez pasos de Galeano?

R. Yo dudo de eso. Hay una realidad, que tienen 60 diputados o por ahí (son 52). Pero tampoco nos puede llamar la atención. Pongo un ejemplo: en el Ayuntamiento de Córdoba son 29 concejales. El hecho de tener 14 o 15, en la suma, digamos socialmente de la izquierda y la derecha, por un concejal siempre se gobierna. Quiere decir que puede gobernar el PP o Izquierda Unida con el PSOE. Izquierda Unida y Podemos por decirlo de alguna manera. Esos diputados no han venido por la gracia del Espíritu Santo. Esos estaban dentro del PP. No pasa nada: se han salido, siguen siendo de una extrema derecha, con unos pensamientos rancios y tendrán que ir cambiando. La prueba la tenemos en la manifestación por el día de la violencia contra las mujeres. A ningún nivel político, ninguna esfera, ninguna institución se sumó Vox a la solidaridad con ese día. Está un poco mal cuando estamos en un panorama político en el que se está negociando todo. Son tan parlamentarios como cualquiera, porque tienen diputados y el pueblo les ha votado pero tienen que ser consecuentes y en esas mínimas líneas rojas de la democracia deben estar. Qué votan a la derecha, pues es legítimo.

La emergencia climática nos está llevando a morir de éxito

P. Pero quizá lo que nos falta, y hablabas antes de educación, es un poco más de cultura, para saber en qué se sustenta cada idea.

R. Yo decía lo de la educación porque todos tenemos hijos, hemos estado en el AMPA, hemos visto los libros de texto… Yo siempre he estado, si no activo sí como afiliado en el PC y en Comisiones Obreras, y he ido preocupándome de las cuestiones sociales y laborales y no se ha dado esa formación, o cultura, porque a los niños no pero después en Bachillerato sí se les puede dar una formación política, de democracia, de no mezclar la Guerra Civil con la dictadura. No, hay una república, luego una guerra civil y luego una dictadura. No mezclar república con guerra civil. Quizá se hace por omisión, pero sabiendo que eso causa un efecto que no está bien. Creo que a los críos hay que explicarles esto. Y en los libros de texto no te dicen nada. Tienes algo de la república, Guerra Civil, pasas a Franco, que dicen dictador menos mal, y cogen y pasan a la transición, y de ahí a Europa y el euro. Son unas cosas muy básicas.

En las propias encuestas de la tele, cuando preguntan a la gente en la calle, a universitarios, por un político no tienen ni idea. ¿Quién es quién? Yo no digo que haya que saberlo todo, pero al menos… Porque no interesa que la gente no esté educada en ese sentido, ni formada. Yo tengo un ejemplo claro. Nosotros hemos estado en Cuba realizando un libro de Córdoba y La Habana, De la Ribera al Malecón, y hemos hecho un paralelismo. Lo de Cuba es extraordinario, y dirán: dictador, Fidel. Que digan lo que les dé la gana. He tenido la oportunidad de estar desde con ministros hasta con gente pequeña y de ver que cualquier persona tenía un nivel cultural extraordinario. Y luego, conciencia social. Decían: “Cuando se muera Fidel, esto se hunde”. No se hunde porque el propio pueblo tiene asumidos los principios, sus derechos, y saben que eso es un socialismo y no se puede vivir mejor. Todos viven, no ocurre como aquí. En cuanto a formación, saben todo de España por ejemplo. Hoy los cubanos están mejor informados y saben mejor que nosotros lo que ocurre con la Ley Celaá. De fútbol ya ni te hablo.

P. Encima nos viene una pandemia. Como escribió Gabriel Celaya, vivimos a golpes. ¿Habremos aprendido de esta situación?

R. Vivimos a golpes y nos los estamos dando. Y ya te decía antes, la emergencia climática nos está llevando a morir de éxito. El sistema va a morir de éxito. La materia prima se está terminando. El tema de la energía eólica… Hay que invertir. Todas estas cosas, que parece que se apuntan pero siempre vamos tarde. Y España, que es un país con mucha energía solar… Podemos llegar a un momento en que haya un caos técnico, que la producción no se pueda… De hecho, hay un problema que ya lo estamos viendo, que entre la gente de la generación de mis hijos no hay trabajo. Nos estamos jubilando toda nuestra generación, que empezamos a crear el estado en el 78 o 79. Hoy ya están jubilándose mis amigos de 65 años y no entran (los jóvenes). De hecho, con la pandemia no convocan oposiciones. Y a la vez estamos viendo un caos en la sanidad primaria, que no hay médicos, y el estrés con el que está trabajando la gente en los hospitales. No sé si es que no hay dinero, por qué no se invierte en lo público. Es una manera también de fomentar lo privado. Si esto es así, la generación de mis hijos no tiene trabajo.

En Córdoba estamos en el centro de la cultura

P. ¿Corremos el peligro de vivir un 1984 de Orwell?

R. Pues todo es posible. Yo no diría que no. Claro, esto es una duda. Estamos en el 20, no sabemos si en el 30 habremos sido capaces de resolver el tema de la pandemia, que yo creo que sí pero no será igual. Podemos tener problemas de abastecimiento de cantidad de cosas, provocadas precisamente por el agotamiento del propio planeta. Esa emergencia climática que venimos diciendo, pero no llega a la escuela, no se informa, no interesa al sistema, al que mueve la pasta, y se siguen explotando recursos. Igual que con la energía nuclear y de los fósiles, del petróleo. Si no se pone un día límite vamos a tener problemas. Tendremos problemas los pobres, como siempre.

P. Vamos a la literatura y la cultura. Hice antes referencia a La poesía es un arma cargada de futuro de Celaya. De regreso al inicio de la entrevista, ¿esos versos son utópicos hoy en día? ¿O sigue siendo un arma cargada de futuro?

R. La poesía es un arma cargada de futuro. Y yo diría más. Dentro de las bellas artes: la pintura, la escultura, la literatura, la música, incluimos el cine y podemos incluir los medios de comunicación con la cautela que hay que tener, están impregnadas de poesía. En cualquier disciplina de bellas artes y medios de comunicación existe la poesía. Y sobre todo existe la poesía no material, de rimar versos, porque la poesía es libre, y existe en la música o cuando te pongas a escribir la entrevista porque lleva esa parte de inspiración, que yo considero que es poesía. Por tanto, la poesía impregna a todas las demás disciplinas. Yo creo que es la más importante.

P. ¿Pero sigue cargada de futuro?

R. Sigue cargada de futuro porque es la madre de todas.

P. Por ponerte un ejemplo, ¿imaginas un impacto popular tan grande que vemos estos días con Maradona con el fallecimiento de una persona de letras?

R. Hay ejemplos. Cuando muere Gabriel García Márquez, esto se movió bastante. Es decir, el mundo de la literatura, los medios de comunicación, y él que estuvo aquí en Córdoba… Luego, visitas a la propia Córdoba, que es la ciudad de las tres culturas, de los cuatro patrimonios, más dos compartidos, de los cinco filósofos… Estamos en el centro de la cultura, que podríamos decir. Pepe Mujica nos visitó no hace mucho. Por aquí pasa gente extraordinaria y luego nosotros mismos tenemos gran gente, como Pablo García Baena o Antonio Gala. Tenemos una ciudad cargada de futuro, nunca mejor dicho.

P. Yo iba más al impacto que produce una pérdida. Con Maradona parece que se ha acabado el mundo, en una exageración. Has hablado de García Márquez, con Saramago sí hubo mucho impacto, pero quizá no es igual.

R. Maradona es verdad que ha sido uno de los mejores jugadores del mundo y ha fallecido. Eso es un hecho evidente, que socialmente, en el mundo del deporte que no deja de ser cultura, aunque también es un dique de contención para las masas, para que no hagan otras cosas… tiene esa atracción popular. Como los músicos, los cantantes de rock o Rosalía. No dejan de ser fenómenos populares que surgen y van a estar siempre.

La administración pública es imprescindible para las clases desfavorecidas

P. Hablabas de Córdoba como centro de la cultura, hemos mirado a la poesía, que tenemos Cosmopoética muy pronto, pero existe la sensación de que la cultura cordobesa no florece. Y eso es falso.

R. Falso total. Yo creo que el cordobés lo sabe, en Andalucía y en España se sabe también. Cuando yo decía lo del centro de la cultura es que si alguien tiene que señalar varias ciudades en el mundo como referencia Córdoba sería una de ellas. Dentro de la cultura, y si no fuera aquí la gente estaría apuntando a España, a Andalucía, Federico García Lorca… Esto es un foco de cultura y está demostrado. Esto está, se impregna y no se va. De hecho, esta propia casa (en Ocaña, 19) está hecha sobre asentamientos romanos, árabes y luego, castellanos. Eso está. Cervantes, su reflejo en Córdoba, en el Potro, en la propia casa, la estructura de la arquitectura. Y Córdoba lo tiene, por lo que decía antes de que vienen y por lo que hay. He nombrado a Antonio Gala y Pablo García Baena pero podríamos hablar de los contemporáneos.

Cosmopoética es uno de los actos más importantes de la cultura a nivel mundial. Vienen y se pasean los mejores. El país invitado este año es España, muy bien, pero también va a haber cosas extraordinarias. Y por decirte, se van a presentar dos poemarios. Uno es en homenaje a Pedro Roso, maestro de poetas, que ha dejado una escuela y llevando ahora la poesía a todos estos que podemos nombrar a un sinfín de ellos. Porque hay mucha gente en Córdoba en la cultura. Se presenta también Daño de Antonio Manuel, otro poeta, activista, y lo va a hacer, que suyo es el prólogo, Rocío Márquez, una de las mejores cantaoras que hay ahora en el panorama internacional. La premiaron hace poco en el sur de Francia. Ahora, si te he nombrado a Pedro Roso, que nos quedamos para presentar el libro y no se pudo porque falleció, tienes a José Luis Rey, Azaústre, Alejandro López Andrada, José Daniel García, Javier Fernández… Seguro que me estoy dejando a alguno. Hay una escuela en poesía, que yo creo que ninguna ciudad la tenga.

P. ¿Qué le falta a Córdoba entonces para que tenga más presencia su expresión artística?

R. Falta mecenazgo, dinero, inversión. ¿Cómo era la referencia? ¿La Córdoba de las mil tabernas y una sola librería, no? Y ahora es, Córdoba la de las mil tabernas y las mil barberías. Librerías seguimos teniendo las que hay. Editoriales, que estemos en el aire, yo creo que estamos tres. Tres editoriales en Córdoba, que haya cuatro… Pero que estén ahora mismo en la palestra: Almuzara, con sus distintos sellos, Cántico y Utopía. Luego hay gente que tiene su sello y va publicando, pero publicando libros todos los días poca gente.

P. Ya que mencionas librerías y editoriales, que con la pandemia crece el problema. Como si tuvierais poco, tenéis a las multinacionales de la venta on line. ¿Qué futuro le depara al comercio pequeño, más cercano?

R. El comercio pequeño es que haya apoyo, pero no económico que también si hay dinero, de promoción. Promoción que va habiendo de las propias instituciones, poquito. Creo que hay que invertir más para que el comercio de cercanía se fomente. También hay que ser consciente de que quién le pone puertas al mar. Las redes están, la realidad está cambiando en el mercado, es verdad que nos van a destrozar. En el momento en que Amazon se haga con el mercado total, o dos de ellas, ya no tendrá esa oferta de mandarte a tu casa en 24 horas y tal. Te llegará cuando les salga de los huevos y cobrándote el porte. Cuando se queden ellos con la exclusividad y haya desaparecido el comercio pequeño... No van a tener compasión ninguna. Ahora pides este libro y lo tienes, con un 5%, que más no se puede hacer creo, pero te lo dan igual. No sé cómo lo hacen, porque yo lo vendo. Pero es la rotación del producto, que en economía está más que estudiado.

Es el sector de la cultura al que más le ha afectado la pandemia

P. Al final lo que os queda es la adaptación al medio.

R. Sí. Estamos vendiendo más por las páginas web. Por eso se ha creado una plataforma de librerías para poder dar alternativa a que no nos coman el terreno. Pero hace falta fomentar el comercio local, en general, porque el comercio de cercanía de alguna forma te mantiene. Qué ocurre, que esto es cambiante. Para que podamos analizar la otra parte. El que tiene trabajo y si en la casa los dos tienen, el sábado cogen su coche y se van a una gran superficie para llenar el coche y además ahorrarse dos duros porque además no llegan al salario mínimo interprofesional. Y también es muy cómodo. El que no tiene tiempo, tiene un par de nenes y se los deja al abuelo, se va a un súper y se lo trae todo. Estamos contradiciéndonos, pero se trata de equilibrio. Esto es un barrio popular (San Agustín), que en todo el siglo XIX, y el XX, que se funda la plaza de abastos de aquí y que dura hasta el año sesenta y tantos... Es alucinante las fotografías que hay de esto. Igual que La Corredera. La calle Dormitorio hasta la Piedra Escrita… Todo esto eran tiendas. Pues todo eso termina porque están las grandes superficies, que están copando, y la comunicación y la forma de venta. Todo está cambiando, no sabemos si para mejor o peor.

P. Luego tenemos otro problema que es la carestía de la cultura, a nivel de impuestos por ejemplo. Esto hace que os cueste más tener a la gente. ¿Quizá es por eso que decías antes de que no interesa que haya más posibilidad de cultura?

R. Los impuestos, tanto los directos como los directos, son necesarios para poder mantener un estado y la administración pública, que tiene que existir y es imprescindible para las clases desfavorecidas. Y hay que pagarlo. En los libros, que desgraciadamente se fomentan poco, al menos nos dejan poner el 4% de IVA. Está muy bien. Pagamos poco, pero es que se vende muy poco. No hay mercado. El IVA del teatro lo han bajado y está bien, porque con lo que mueve una obra… Es verdad que en el arte se gana poco. Yo estoy en una compañía de teatro, que vamos a representar Salvajes, que dirige Juan Carlos Villanueva, la compañía es Lamentable, con gente del teatro… Juan Carlos es un profesional de esto y los demás somos todos aficionados. Lo hacemos por divertirnos. Pero la parte técnica y todo esto tiene que tener ayuda pública en el sentido de que tienes que tener a disposición el Góngora, con toda la infraestructura que tiene, y eso hay que facilitarlo desde las instituciones.

Precisamente es el sector de la cultura al que más le ha afectado esta pandemia, porque ganaba poco y ahora no gana nada. A la hostelería y al turismo les ha afectado: ganaban mucho y ahora ganan poquito, pero ganan algo. Y yo estoy en un grupo de música también. Nosotros no hemos hecho un bolo desde el 28 de febrero. No vivimos de eso, lógicamente. Pero supón que al que le contrato el equipo sí vive de eso. Estos, los pobres, no tienen nada, y no hay sitios donde actuar. No es culpa de nadie, de todos y de la pandemia. Pero desgraciadamente la cultura es al que más le ha afectado.

La vida es para gastarla

P. Hablabas del grupo de música, Alcazaba se llama, y habéis hecho mucho por versionar y defender el rock andaluz, sobre todo Triana. ¿Qué habría sido de la música contemporánea andaluza sin estas formaciones?

R. En España, en los años setenta, si nos adelantamos a los sesenta ya hay movimientos nuevos con influencia británica, norteamericana, empieza el pop, el rock. De los primeros, por citar, Miguel Ríos. Aquel Mike Ríos. Y luego en los setenta empieza a haber grupos conocidos y extraordinarios, como Los canarios, Lone Star… En los años setenta el rock se empieza a definir con grupos ya a nivel nacional. Por decirte: Leño, Bloque, Iceberg, Ñu, Califato independiente de aquí, Cuarto Menguante, Cai que eran de Cádiz... Era Chano Domínguez, que ahora mismo es uno de los mejores pianistas clásicos, y otros tres músicos extraordinarios. Gente que van ahora con Jorge Pardo, hablo de nivel andaluz ya… Y llegando a Córdoba, Mezquita y su rock transgresor.

En España todo viene en los años setenta: la legalización de los partidos… El franquismo hacía aguas, aunque siguió matando hasta el 75, que mata a los dos del FRAP y los dos de ETA. Pero ahí ya empieza a aflojar la cosa y entonces se dan pasos. Hay un resurgir y toda esta generación, que es un poquito mayor que yo, diez años más… Está claro que los que abren mercado son los Smash, que era Matito, que murió también en un accidente y tuvo la misma suerte que Jesús de la Rosa, y estaba Gualberto de guitarra… Manuel Molina, que lo incorporan para el tema del rock andaluz con Lole y Manuel, luego Lole y Manuel no, se sale… Era un poco cabra loca. Y los Smash han seguido y haciendo cosas. Y Gualberto, uno de los mejores guitarristas técnicos a nivel internacional.

P. ¿Se ha perdido un poco esa frescura que había entonces?

R. Bueno, yo creo que sí. Pero las cosas cambian. Vi el otro día un programa de rap, de hip hop, de andaluces, hecho por Canal Sur, con una buena productora, estupendo, unas cabezas… Pero la música era… A mí no me atrae, me la trago… No quiero ser crítico, quiero asimilar la corriente cultural porque cuando llegó el rock decía mi padre: “Eso que hacéis rascándole a la guitarra la panza, qué coño de música es”. Es verdad que ahí cambia y que Triana coge el paso, porque los Smash no se mantienen porque éste (Manuel Molina) se les iba con Lole y Manuel y quedaron un poco como de culto. Siguen grabando, pero Triana, que no fue tanto éxito porque graba en el 75 y hasta el 77 no graba el segundo, no se comieron un Donut, lo produjeron ellos el primero... Pero muy tímido también. Habían hecho un single en el 74, con Abre la puerta y Bulerías 5 x8 creo. Pero ya poníamos el oído. De haber escuchado a Smash a escuchar este rock sinfónico, con influencia de Pink Floyd, instrumentos con la guitarra española y bien fusionados. Y ya con el segundo, Hijos del agobio, tardaron otros dos años para sacar el siguiente, porque no cuajaban. En el 79 sacaron Sombra y luz y dicen que es el mejor disco. Puede ser, y de hecho vendió mucho. Se me viene a la cabeza que aquí a Córdoba vinieron al Juan XXIII y yo no estaba, pero vinieron José de la Tomasa en flamenco y ellos. No los conocía ni Dios. Yo sí. Ahí hicieron una actuación.

En Córdoba hay una escuela de poesía que yo creo que ninguna ciudad tiene

P. Pero además del rock andaluz estaba esa fusión con el flamenco que hicieron también Smash, Lole y Manuel, Camarón con La leyenda del tiempo. Te pongo en un compromiso ahora: ¿Qué tiene que ver Rosalía con aquello?

R. Pues es difícil la pregunta. Tiene que ver porque el flamenco tiene que evolucionar. Si flamenco, por hacer una comparativa, se le llama a las sevillanas o a la copla, porque dentro del árbol genealógico del cante flamenco. Pues también lo es. Qué pasa, que está fusionando culturas como la que yo te decía que no entendía del hip hop. Es lo que hay, porque hay mucho mercado. Es una cantaora extraordinaria, igual que María José Llergo, que son las dos que están ahí. Pero es que viene también Rocío Márquez, que es otra mujer que está investigando. Un poco más mayor. Rocío creo que es profesora de Sociología o Psicopedagogía, que tiene un culturón, y está investigando sobre los cantes en el último disco que hizo. Tiene premios internacionales, cultos de flamenco. Rosalía se llevará los Gramys y se lleva la pasta. Pasa como lo que decías de Maradona, tira palante y trinca la pasta y ya está.

P. Bueno, cambiemos música por otra de tus expresiones artísticas. Tú eres diseñador gráfico, que estudiaste en la Escuela de Arte Mateo Inurria. ¿Cómo es ese Ricardo González Mestre diseñador gráfico barra pintor?

R. Eso se nace. De chico, uno tiene una condición artística, como en cualquier disciplina, y recuerdo que dibujaba, y pintaba a mis perros. En la escuela hacían un concurso y lo ganabas. A los 11 gané otro en la Colonia de Fuente Palmera. Y a los 12 presenté un cuadro y lo gané. Una cosa te lleva a la otra, y mis padres decían a ver si el niño se puede ir para Córdoba a estudiar. Tardé porque empecé a los 11 años. Seguí pintando, me fui al campo a trabajar hasta los 18 años y entonces me vine a la Escuela de Artes y Oficios y empecé a estudiar. Hice diseño gráfico y algo de fotografía, y con muy buenas notas. Lo hacía porque me gustaba y además tuve a los mejores maestros. Tuve a Ángel López Obrero, que yo creo que es uno de los mejores artistas de Córdoba, que tiene obra en el Museo de Bellas Artes, Antonio Povedano.

Además, yo era discípulo. En la enseñanza en las disciplinas artísticas no puedes ser un alumno que va a escuchar y toma nota. Tienes que ir e inmiscuirte con tu maestro y ser discípulo, y no sólo en las horas de clase. Luego tienes que ir a pintar, a conferencias, exposiciones, a convivir con los maestros. Y te he dicho dos personajes que son algo extraordinario de la cultura cordobesa. También tuve la suerte de estar ahí con Antonio Bujalance, y más profesores buenos de finales de los setenta. De ahí inicio yo el trabajo. Encuentro trabajo en una imprenta de diseñador gráfico, me voy allí y a los cinco años ya estaba harto porque no quería un trabajo fijo. Tenía claro que quería trabajar por mi cuenta. El que quiera trabajar por su cuenta no tiene la seguridad de la pasta pero tiene la satisfacción de estar las 24 horas viviendo, conociendo. No sé cómo es el otro trabajo, pero el mío me encanta. Y la vida es para gastarla.

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P. Precisamente, tú has sido un hombre que ha vivido intensamente. Pero, ¿hay algún deseo que se te haya quedado por cumplir?

R. Pues yo creo que no. Estoy haciendo lo que me gusta y todo está completo. Podría tener algo más de dinero, pero tampoco… Tengo para tomar cervezas y vino y para viajar cuando quiero, tampoco se trata… Y voy a Cuba cuando puedo. El catálogo que te enseñé antes (Arte de ida y vuelta) es de una exposición que inaugurábamos el 30 de abril en La Habana y no se pudo. Entonces, es muy importante. Que a mí me hayan propuesto exponer en La Habana y que Córdoba tenga un artista gráfico al que le den la oportunidad de exponer en La Habana. En Cajasol, en julio y tampoco se ha podido exponer, se va a hacer. Y de ahí iremos a donde tengamos que ir. En Madrid estamos en conversaciones, en Barcelona también tenemos sitio. Esa exposición la llevaré a todos lados. Eso es lo que quiero hacer si me jubilo. De todas formas, trabajo menos. Desde que me operé del corazón ando de manera intermitente, dado de baja y dado de alta.

P. En fin, aprovechar la vida.

R. Sí, si me jubilo quiero hacer todas esas cosas. Exponer porque yo he hecho pocas exposiciones. Creo que son cinco. Luego, colectivas sí he hecho más. Y tengo ahí en cartera cosas para poder hacer exposiciones. Y en la música también quería hacer algo. Con motivo del 40 aniversario del disco de El patio (Triana), en el 15, hicimos ese homenaje… Tantos conciertos que nos pedían otro y otro y decíamos, pero si hemos venido a hacer un par de conciertos. Tanto que hemos estado hasta este año, hasta febrero, haciendo ese tributo a Triana, que es complicado. Hay seis instrumentos… Todo no es fácil.

P. Por cerrar ya, Ricardo. Antes he leído una frase de Luis Eduardo Aute y en cierto modo eres igual: diseñador gráfico barra pintor, músico, editor. Te ha faltado ser maestro de la costura.

R. Esto no tiene remedio. En mi pueblo dicen que cuando naces cochino te mueres lechón. Es al revés, pero es verdad. Si naces lechón te mueres cochino. Yo disfruto con la pintura, el diseño, con estas cosas de maquetación y todo esto, pero a la vez también disfruto con la música. Es que luego eres débil y te enredas. Te vas al teatro y a todas las disciplinas. ¿Qué vas a hacer, vas a decir que no? Te gusta y vas viviendo la vida. A Luis Eduardo Aute, que éramos amigos, y aquí ha venido todas las veces que venía a Córdoba, y nos íbamos a comer a las Beatillas y dormía en mi casa… Ahí tengo cuadros de él. Le pasaba un poco eso. Que le gustaba todo. Y luego te gusta beber, fumar, todo. Todas esas cosas… Creo que de ahí nos viene la amistad, porque conoces gente y la mantienes en función de las relaciones que vayas teniendo. La pintura ha sido muy importante en nuestra relación. Las cosas que íbamos haciendo, intercambiándolas, de él venir dos veces a exponer, que yo le organicé las dos exposiciones y los dos conciertos que hizo en el Gran Teatro. Lo que hacemos los amigos. Él me expuso en Madrid, porque éramos amigos. Un tío fuera de serie, de verdad.

Hay que ser optimista y conseguir la utopía

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