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Manuel Torres: “Me ha pasado factura aparecer como el heredero del sistema”

Manuel Torres | MADERO CUBERO

“No me esperaba esta entrevista. Normalmente el que interesa es el ganador”. Manuel Torres (Córdoba, 1963) reconoce que lo ha pasado “bastante mal” los días posteriores a su derrota en las elecciones a rector de la UCO. Se veía ganador y así figuraba en sus cálculos antes de que el mayoritario apoyo estudiantil (2.984 optaron por Villamandos y 1.564 por Torres) destrozase todas sus previsiones y confirmase la sorpresa en las elecciones al Rectorado.

Dos semanas después, el exvicerrector de Estudiantes, cargo que ha desempeñado durante los últimos doce años, sigue sin explicarse los motivos de una participación “digna de estudio”- un 31%- y de un voto de castigo, el de los estudiantes, con los que reconoce “un distanciamiento” durante su último año en el cargo. A lo largo de la entrevista, el asunto del voto estudiantil aparece una y otra vez en el discurso del candidato. Los días transcurridos han suavizado el golpe, pero la herida sigue abierta y va a tardar en cicatrizar.

“Continuista”, “casta”, “socialista”, “fiel a la Junta” y, en especial, “imputado” son algunos de los calificativos que se le han asignado y que, según su análisis, han decantado la balanza en su contra y le han hecho padecer “un calvario” personal amplificado en las redes sociales que ha llegado hasta la denuncia de insultos en Comisaría. Nunca unas elecciones a rector generaron tanta expectación. En este caso, el derrotado es tan noticia como el vencedor. La entrevista está más que justificada.

PREGUNTA. Dos semanas después de las elecciones a rector ¿cuál es el análisis desde el lado del que, a priori, parecía que era el favorito a ocupar el cargo y ha resultado derrotado?

RESPUESTA. Me siento perdedor de las elecciones, pero no derrotado, creo que es un concepto muy radical. Como universitario entiendo que la Universidad de Córdoba ha ganado, porque un proceso de elección como el que hemos vivido, con un trabajo muy intenso, una participación grande de toda la comunidad universitaria... La institución abre una nueva etapa con más fortaleza. Hasta ahora, las campañas electorales habían sido más de actos masivos, pero un proceso tan intenso en el que se han visitado todos los departamentos ha provocado una mayor cercanía y, con ello, más participación.

P. Sobre todo por parte de los estudiantes. ¿A qué responde esa movilización?

R. Lo de los estudiantes es capítulo aparte y responde a otros parámetros. Yo no tengo las claves únicas, pero un 31% de participación es un dato que no lo ha habido en ningún proceso de ninguna universidad pública en España. Es un fenómeno único que habrá que estudiar en su momento.

El voto estudiantil es capítulo aparte. Es un fenómeno único y digno de estudio

P. Más allá de los estudiantes, ¿cuáles creen que han sido las claves para la derrota?

R. Para un profesor del área de Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas es muy complicado ser rector de esta universidad porque pertenecemos a centros mucho más pequeños en número de profesores, vivimos mucho más al margen de Rabanales... Por darle un dato, en la facultad de Veterinaria (Gómez Villamandos) entre catedráticos y titulares rozan el centenar, en la mía, Derecho y Económicas, somos 35. En mi centro no todos me han votado, pero claro no es lo mismo un 90% de 35 que de casi un centenar y estoy seguro que en Veterinaria, a José Carlos le ha votado un 95%. Yo en el grupo A (catedráticos y titulares) he perdido por unos cincuenta votos, para mí el resultado era bueno; contaba con ello. Casi todos los resultados los daba por esperados, el que no me esperaba en absoluto era el de los estudiantes.

P. Ya que volvemos al voto estudiantil, usted ha sido en los últimos años vicerrector de Estudiantes ¿considera que con ese apoyo a su rival los alumnos le han dado una lección?

R. No. Creo que el problema responde a otros parámetros. Creo que la política que he seguido en once años ha sido acertada, pero sí es cierto que en el último año no he sido capaz de conectar con los actuales representantes estudiantiles, y reitero lo de actuales. Algo habrá fallado este año, aunque yo no sé el qué.

En el último año no he sido capaz de conectar con los líderes estudiantiles

P. Tomando como ejemplo las elecciones europeas, ¿se puede identificar la postura de los estudiantes como un voto de castigo a la casta que hasta ahora dirigía la UCO?

R. Sí es cierto, aunque la palabra casta me gusta poco porque tanto el ganador como el perdedor formaban parte de ella. Lo que sí es cierto es que yo he aparecido como el heredero del sistema y eso me ha pasado factura. Insisto en que es un fenómeno único en el contexto universitario y que habrá que estudiarlo.

P. ¿Puede concretar a qué se refiere cuando habla de ese desencuentro con parte de los líderes estudiantiles actuales?

R. Hablo de una postura contraria a lo que mi candidatura representaba, hacia esa continuidad. Yo insistía en que me negaba a admitir la palabra continuismo en un sentido uniforme. Hablábamos de continuar con lo bueno y cambiar lo que había que cambiar. Y si hablamos de cargos, tanto en mi equipo, como en el otro había miembros de esa estructura anterior.

P. Entonces hablamos de un problema de comunicación por parte de su campaña. ¿Qué más errores se han cometido?

R. Sí, puede ser que sí y también porque la otra candidatura tenía unos valores que no tenía la mía y que, por supuesto, han sido considerados. Junto a esto, a nosotros quizás nos haya faltado agresividad en el mensaje y en el trabajo, aunque honestamente creo que hemos hecho una buena campaña con una amplia difusión de las ideas y de los valores. Y desde luego, vuelvo al tema de los estudiantes que es un caso único.

P. ¿Cree que los estudiantes han sido injustos con usted? ¿Qué cree que ha sabido transmitir la candidatura rival a la suya?

R. No, no injustos tampoco. Han entendido que éste no era mi tiempo. Han entendido que había un mensaje distinto y han optado por él. Eso es una virtud de la otra candidatura y un éxito porque hablamos de un candidato (Gómez Villamandos) que salía de la misma estructura que yo y ha sabido transmitir la idea de cambio.

Los estudiantes han entendido que no era mi tiempo y han optado por el cambio

P. ¿Usted se veía ganador?

R. Sí, sinceramente sí. Mis cálculos eran que ganaba las elecciones con un porcentaje en torno a un 53 o un 55 por ciento y ha sido al revés.

P. ¿Le ha sorprendido que unas elecciones a rector tengan tanta repercusión y espacio mediático? ¿Cree que esta campaña ha acabado politizándose?

R. A mí me ha sorprendido el seguimiento mediático aunque, si se analiza, la UCO es la tercera institución en importancia en la sociedad después de Ayuntamiento y Diputación, y es normal y positivo que haya este seguimiento. Lo que desde luego sí rechazo es esta politización de la campaña y es verdad que, en mi caso, se ha utilizado por parte de algunos. Se me ha identificado con la Junta y el partido socialista y no es verdad. En los años 80 sí había una clara división ideológica en el ámbito universitario, pero ahora no. En ambas candidaturas había personas de toda posición ideológica. Comunicativamente la campaña se ha politizado. A mí se me ha señalado de continuista y socialista y eso me ha perjudicado.

La  campaña se ha politizado. Me han señalado de continuista y socialista

P. ¿Por qué en la noche electoral indicó que se alegraba de que llegase el final de campaña porque había sido un calvario personal?

R. Sí, lo he pasado mal porque se han hecho muchos comentarios soterrados y críticas personales. No por parte de Gómez Villamandos o de su equipo, pero sí por un sector de la universidad que merodea por ahí, que siempre parece que están enfadados y que han utilizado descalificaciones incluso en las redes sociales. Se ha hablado de mí como “el Imputado” porque yo tengo pendiente un proceso mercantil por la quiebra del Córdoba CF, pero yo no soy un imputado, formaba parte de ese consejo de administración como otras tantas instituciones y personalidades. Yo ni siquiera estuve en la declaración del concurso. Sea como fuere es un proceso mercantil y no penal, por lo que no tiene sentido el término imputado que se ha utilizado y me ha dolido.

P. ¿Le han perjudicado las redes sociales? Las quejas en este sentido son cada vez más numerosas y se pide una reglamentación al Gobierno.

R. A mí me han hecho muchísimo daño las redes sociales. Poco después se ha planteado regular los comentarios tras el asesinato de Isabel Carrasco. Para mí bienvenido sea. Yo hace tres meses dejé de leer las ediciones digitales de los periódicos. Se decían auténticas burradas de mi persona en los comentarios. Que se diga lo que se quiera, pero con nombre, apellidos y DNI. Ahora bajo la cobertura de un nick y un correo falso se puede decir cualquier cosa y eso llega a personas fuera del ámbito universitario y toca a tu familia.

P. ¿Ha denunciado algún ataque en concreto?

R. Se puso en conocimiento de la Policía un perfil falso de twitter que a las dos horas fue bloqueado y eliminado por los comentarios que vertía sobre mí. El coste personal, en el sentido de los insultos y las malidicencias, sí; pero si nos atenemos al desarrollo y de la campaña para mí ha sido gratificante y me ha servido para conocer a muchas personas que no hubiera conocido jamás y a aprender mucho de esta universidad. Los dos candidatos tenemos motivos para sentirnos contentos de esta campaña, se han conocido programas, se ha debatido y a mí me ha servido, como digo, para conocer a muchas personas en el ámbito interno para los que no era conocido.

Las redes sociales me han hecho muchísimo daño. Se han dicho burradas sobre mí

P. ¿Mantendrá su perfil en twitter?

R. Ya lo tenía antes de la campaña y sí, me gustaría mantenerlo porque miro cosas, pero con menos afición, eso sí.

P. Me sorprende que me diga que no era conocido en el ámbito interno cuando lleva tantos años en el gobierno universitario y en el ámbito mediático.

R. Sí, pero los universitarios viven en sus proyectos, en sus investigaciones. Conocen al Manuel Torres que sale en la fotos del periódico, es un conocimiento relativo y me ha pasado en campaña con personas que decían conocerme perfectamente en los medios, pero yo no había hablado con ellas en la vida. Una de las cosas que he aprendido es que hay que hacer cíclicamente visitas y encuentros para conocer a todos los que forman parte de la Universidad. Llevo mucho tiempo en el gobierno universitario, es cierto, pero es el mismo que el otro candidato sólo que yo he salido más en la foto.

P. Pasado ya el proceso ¿qué fue de aquella polémica por el voto por correo?

R. Yo creo que eso fue una estrategia electoral que al otro candidato le salió bien y a mí no. Al final han sido 28 o 30 votos algo insignificante. Esto está dentro del juego y yo lo acepto con deportividad, aunque me perjudicase y se magnificase por las redes sociales. Aun así reitero que creo que la campaña ha sido modélica en cuanto a trabajo y estructura por parte de las dos candidaturas.

Lo del fraude por el voto por correo fue una estrategia que le salió bien a mi rival

P. ¿Ha hablado ya con Gómez Villamandos de forma sosegada?

R. Sí, hemos tenido una reunión muy agradable y cariñosa por su parte y hemos quedado en trabajar. Afortunadamente la Universidad no es como los partidos políticos y al día siguiente de las elecciones nos ponemos a trabajar todos en la misma dirección, aquí no hay jefe de la oposición, por lo menos en la UCO.

P. ¿Cuál es el principal reto que afronta el nuevo rector de la UCO?

R. La estabilización del profesorado joven y el relevo generacional que se avecina desde ya. De aquí a 2016 se van a jubilar unos 47 catedráticos, que es mucho si tenemos en cuenta que hay algo más de doscientos en la UCO y que estamos hablando de gente que lidera estudios y grupos de investigación potentes.

De aquí a 2016 la UCO jubilará a 47 de sus poco más de 200 catedráticos

P. Junto al envejecimiento del profesorado, la financiación ha sido otro de los temas estrella durante la campaña.

R. Sí, es el otro gran caballo de batalla. Ahora se va a abrir el nuevo modelo de financiación de las universidades andaluzas y al nuevo rector le toca luchar fuerte para conseguir elevar el peso de la UCO.

P. Llegamos a uno de los temas recurrentes: la falta de conexión entre el ámbito laboral y el universitario ¿Cuánto hay de cierto en este cliché?

R. Hay más transferencia de lo que la sociedad piensa. Junto a esto, en mi programa y en el de Villamandos, creo, se contempla la necesidad de hacer tesis doctorales en empresas y relacionadas con empresas y hacer titulaciones que sean demandadas por el ámbito empresarial. Pese a ello, no todo en la universidad tiene que ser hiperrentable, también se tienen que formar filósofos y humanistas. No creo que haya tanta desconexión. Muchas veces utilizamos discursos radicales y no es así, nosotros planteábamos crear un catálogo con la oferta de la UCO e ir a venderlo a las empresas.

P. Volvemos al problema de comunicación.

R. Sí, yo creo que se comunica mal. Nos falta una labor gerencial de venta de nuestros productos.

P. ¿Que parte o porcentaje entonces de la gestión de la UCO debe focalizarse al ámbito empresarial, a la obtención de resultados?

R. Ahora mismo la UCO genera un 32 por ciento de recursos propios, creo que la cifra ideal sería un 50 por ciento. No me gusta el discurso entre la universidad empresa y la de Humanidades, ambas son compatibles y deben ser cultivados porque, en el caso de las Humanidades, su rendimiento es más a largo plazo, pero igual de importante.

P. Y todo ello en un escenario cada vez más marcado por los recortes de las administraciones ¿qué futuro a medio plazo le ve a la Universidad, caso de mantenerse las actuales políticas?

R. Con la política actual del Gobierno Central la Universidad va por muy mal camino. Si esto sigue así hablaremos de la desaparición de titulaciones, facultades e incluso universidades. Yo no sé cuánto tiempo más va a aguantar el sistema porque con unas tasa de reposición nulas en el personal administrativo y de un 10 por ciento en personal docente vamos por muy mal camino. Lo mismo se puede decir de los recortes en becas. No sé qué se persigue con esto, aunque si es favorecer a la universidad privada entonces sí que parece que éste sea el camino. Todavía no conozco, salvo en el caso de Navarra, una universidad privada que tenga el soporte de la pública en materia de investigación.

Si siguen los recortes, dentro de poco hablaremos del cierre de universidades

P. Hablamos de investigación, pero el ámbito de la Cultura también es uno de los grandes perjudicados por los recortes.

R. Sí, desde luego, desde hace tiempo se vienen produciendo recortes que, en el ámbito cultural que yo he dirigido estos años se han aproximado al 40 por ciento. Yo entiendo que primero van las nóminas, los gastos corrientes, la luz, el agua, pero eso no quita que abandonar la proyección cultural de la UCO sería un error. De este tema también he hablado con Villamandos y le insistido en la continuidad de algunos programas que espero que se mantengan. Esta ciudad vive de la cultura aunque no se dé cuenta vive del patrimonio de los gestores culturales del turismo y todo ello genera recursos.

P. ¿Cuál es la parte de su programa que, con su derrota, más lamenta que no se vaya a desarrollar, al menos bajo su mandato?

R. La de Bienestar en el trabajo. Creo que iba a ser un elemento muy novedoso y la que más ilusión me hacía porque se queríamos cambiar muchos de los hábitos que ahora mismo se dan en la universidad.

P. ¿A qué hábitos, malos entiendo, se refiere?

R. Falta de motivación, sobretitulación. Hay puestos en esta universidad que están ocupados por personas que tienen un exceso de titulación que, en algunos casos, genera descontento. Junto a esto, la monotonía, la apatía en muchas ocasiones. Hay que cuidar más a la persona y su entorno: los hijos, la familia, los padres mayores... Todo eso era lo que queríamos dinamizar y motivar a la gente reconociendo su esfuerzo y su trabajo, ofreciéndoles formación adecuada a su puesto y a sus necesidades. Aquí muchas veces se hacen cursos sólo para tener puntos. Yo había diseñado el gobierno de tal forma que mi aportación iba a ser trabajar mucho más cerca de la comunidad universitaria.

P. ¿Y qué aspectos del programa de su rival cree que han sido un acierto y usted no ha tenido en cuenta?

R. Yo creo que los dos programas se parecían mucho, una de las grandes diferencias era precisamente esta conciliación a la que le he aludido. Va a ser interesante el trabajo en transferencia que ellos llevan y que puede ser muy positiva. Hablo de trasladar todos los programas de investigación y desarrollo tecnológico de la UCO a contactar con empresas, con instituciones... Vender en definitiva los proyectos para que la UCO también se pueda autofinanciar. Nosotros considerábamos que esta transferencia iba unida a investigación en un mismo vicerrectorado y ellos lo han dividido en dos.

P. Saliendo del proceso electoral y del futuro de la UCO. Usted es director de la cátedra de resolución de conflictos de la Unesco. Y para conflicto el de la Mezquita-Catedral ¿Cuál es su opinión sobre esta polémica?

R. Lo he visto un poco de lejos, pero sí creo que es un problema de gestión en el que debe producirse un acuerdo entre la Junta de Andalucía, el Gobierno central y la propia Iglesia. No creo que haya que hacer profundos cambios, pero sí que hay que gestionar conforme a la legalidad vigente. El tema del donativo de los 8 euros (la entrada) tiene que tributar y luego cuando hay problemas de reparaciones de infraestructuras las administraciones públicas como la Junta, la Unión Europea o el Estado han invertido muchísimo en el mantenimiento de un monumento que es Patrimonio de la Humanidad. Del tema del cambio de la titularidad no entro en el tema jurídico, pero creo que debe entenderse que es un bien de toda la humanidad que tiene la dedicación al culto religioso que tiene, pero que eso no da derecho a realizar una explotación exclusiva y debe tributar. Creo que ése podría ser un buen primer punto de encuentro

 Se ha echado en falta un pronunciamiento de la Unesco en la polémica de la Mezquita

P. Ese punto de encuentro al que alude se antoja difícil. Las posiciones parecen cada vez más enconadas. ¿cree que se hace necesaria la opinión de la Unesco?

R. A mí me gustaría conocer la opinión de la Unesco. Hablo de a nivel París. Creo que se ha echado en falta un pronunciamiento de la Unesco, entre otras cosas porque el tema es complejo. Desde el punto de vista exclusivamente jurídico, la posesión pacífica durante 30 años y un día te da la propiedad, pero es que ese no es concepto a aplicar aquí. Yo creo que la gestión debe seguir siendo de la Iglesia católica por historia, por tradición... Segundo, hay que respetar el nombre de Mezquita-Catedral. Hoy he leído en la prensa que los nombres no tienen importancia. ¡Claro que tienen importancia! Y más para los juristas, que es mi campo. Los cordobeses la conocen de Mezquita toda la vida de Dios y eso no va a cambiar. Fíjese, que se haya asumido como normal decir: Voy a misa a la Mezquita es algo que, literalmente, es una barbaridad, pero se ha hecho y es una prueba de interculturalidad. Lo que no se entiende es que ahora haya un empecinamiento en que se llama solo Catedral. Pues no. Creo que esto ha generado una situación de tensión innecesaria.

El empecinamiento en que se llame solo Catedral ha generado una tensión innecesaria

P. Las administraciones tampoco han puesto mucho de su parte en lograr ese punto de encuentro.

R. Tendría que obviarse la cuestión ideológica y primar la visión técnica, pero desgraciadamente todo está politizado. Pienso que se si se respetara la denominación Mezquita-Catedral y la entrada tributara eso generaría unos recursos a la sociedad que a su vez repercutiría en el monumento a la hora de hacer reparaciones, actuar sobre él. Ese es el entendimiento.

P. ¿Y lo ve factible? ¿Cree posible ese acuerdo en la sociedad cordobesa?

R. Uf, la realidad cordobesa es muy complicada. No lo sé.

P. ¿Y entendería un culto compartido?

R. Uf, no, no ahí si que pasopalabra. Ese tema sí que es complicado.

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