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Fernando Vacas: “Hace ya algún tiempo que me la sopla todo”

Fernando Vacas | MADERO CUBERO

La última Nochevieja, el músico y productor Fernando Vacas (Córdoba, 1971) se comió las uvas en la calle Juramento con Marjane Satrapi, la autora de 'Persépolis', y con la actriz portuguesa María de Medeiros. Las dos estaban en Córdoba rodando una película. Medeiros también estaba grabando con Eureka, el sello de Vacas, parte de su disco Pájaros eternos.

Que una de las autoras de cómics más reconocidas internacionalmente en los últimos años y la actriz portuguesa con más proyección coincidiesen en Córdoba, pasó inadvertido. Sólo la periodista Marta Jiménez recogió el momento en su columna Algarabía del Diario Córdoba. Aquel artículo se llamó Cordópolis. En el mismo, se reivindicaba una ciudad cultural que sigue viva y que lucha por recuperar su cosmopolitismo, al margen de grandes fastos nunca alcanzados.

Vacas nos recibe en su casa y estudio. La entrevista se realiza en una cubierta del patio, a modo de terraza. Con suelo de cristal y una gata tuerta que ronronea cerca. Abajo, los miembros de Prin La Lá, su último proyecto, ensayan. A pesar de ser una sala insonorizada, llega algo de sus características melodías. Y también quedan registrada en la grabadora, como música de fondo.

PREGUNTA: El nombre de nuestro periódico en parte deriva, sin pretenderlo, de aquella noche de Fin de Año. ¿Ves Córdoba como una Cordópolis?

RESPUESTA. La veo como una ciudad un poco estancada, sinceramente. Y pienso que siempre somos los mismos payasos en el mismo circo. Pero eso no quita que crea que tenga muchas posibilidades, incluso no habiéndonos dado la capitalidad cultural de 2016.

P. ¿Qué debería de ser una Cordópolis?

R. Yo creo que un sitio en el que todo el mundo conviviera y generara ideas suficientes como para mantener a todo el mundo en la ciudad. Eso querría decir que tendría una economía saneada y que nuestras ideas generarían economía. Porque tú puedes ser un artistazo, pero yo ya tengo claro que aquí y en la provincia no vales nada. Hay que producir. No hay que ser un liberalista a ultranza ni ser un consumista, pero hay que producir, que las ideas produzcan. Eso es básico también. No solo hay que crear sino que hay que producir. Porque las ideas a mí me tienen que alimentar con sopa, con pan y con cocacola. Los artistas también tienen que ganar de lo que hacen.

P. ¿Cuántos años llevas en el mundo de la música?

R. Pues si empecé con 18 años y tengo 41, pues 23. Unos 23 ejerciendo...

P. ¿Ganándote la vida?

R. No. Ganándome la vida.... Siempre combino entre unas cosas y otras. Aunque ahora sí... Los pocos ingresos que tengo son por la música. Por composiciones, por discos, trabajo para productores que vienen al estudio.

Pienso que siempre somos los mismos payasos en el mismo circo

P. ¿Siempre en Córdoba?

R. No, he trabajado en Bristol, en Tucson, en el Matadero de Madrid, donde he estado tocando con Howe Gelb y el batería de Sonic Youth. Ahora estoy produciendo a una artista francesa que se llama Laure Milena, de París, que hace música electrónica muy, muy chula... Así ambiental. Y colaboro con mucha más gente de fuera de Córdoba que de Córdoba. Lo que pasa es que mi sede la tengo aquí.

P. ¿Y por qué mantienes la sede de tu productora en Córdoba viendo que Córdoba...? En fin...

R. A ver, las cosas que hago no les interesa mucho a los cordobeses, les interesa más a la gente de fuera. Pero este entorno es bastante atractivo y se puede trabajar tranquilamente. Aparte, he tenido la suerte de tener una casa propia en la que tengo mi estudio de grabación. Y es como si fuera un descanso, un...

P. ¿Un santuario?

R. Un santuario, sí, algo así... Viajo mucho, trabajo con mucha gente, compongo en cualquier sitio con mi ordenador. Pero aquí tengo preparada una maquinaria bastante potente. Que, poco a poco, me ha costado mucho trabajo conseguir. Desde que empezamos a grabar en el estudio más pequeño hasta este que ya es profesional, han pasado ya 10 años. Y bueno, todos nuestros ahorros y nuestras ilusiones, las hemos ido depositando ahí.

P. ¿En Córdoba hay envidia?

R. Supongo que hay envidia.

P. ¿Usted se siente envidiado?

R. No lo sé.

P. Lo digo porque, por ejemplo, con el tema de su relación con el Palacio de Viana, donde rodó un videoclip de Prin' La Lá y la presentación que hizo allí del último disco del grupo, hubo algún comentario crítico en el diario por el uso que ha sabido hacer de aquello... Algún comentario que yo identifico con la envidia.

R. No lo sé. La verdad es que yo a la gente que está allí ahora [en Viana, dependiente de la Fundación Cajasur], les conozco un poco. Antes no se podía hacer nada porque ellos no estaban allí. El caso es que tenemos una amistad. Así que en los campos en los que pueden no tener mucho conocimiento, me consultan. Y como yo tampoco tengo problema en compartir mis conocimientos y mi formación, pues eso les sirve de mucho. Por otro lado, si necesito algo, ellos son muy amables. Tenemos una relación sin ningún tipo de interés. De trueque. Porque pensamos lo mismo. ¿Tú con quién te casas? No te vas a casar con una persona con la que no compartes nada. Lo haces con alguien con el que compartes. Así de claro.

P. Nunca había visto Viana como el día del concierto.

R. A mí me gusta mucho. Y no montaría espectáculos así con otras personas ni en otro sitio. Porque es verdad que, siendo una persona muy abierta, me cuido mucho de saber con quién me junto. Y ellos tienen ahora mismo un equipo que creo que es muy competente.

P. ¿Hay que estar muy loco para invitar a Leopoldo María Panero y hacer un concierto en Viana?

R. Hay que ser artista. Y que no te dé miedo a hacer nada y saltar al vacío con o sin red. Hace ya algún tiempo que me la sopla todo. Hago lo que me da la gana.

P. Me ha dado usted un titular.

R. Hago lo que me da la gana. Pues sí. ¿Eso da envidia? Pues también. No es mi problema. Yo trabajo para hacer lo que me dé la gana todos los días.Y eso es duro también. Tenerte que inventar todos los días una nueva historia, una nueva aventura.

P. Mucha gente podría decir que es un privilegio el poder ser absolutamente libre en el día a día.

R. Claro, sí. Yo intenté desde pequeño ser siempre una persona normal. Pero con eso gastaba el doble de energía y no conseguía nada. Ahora ya intento siempre guiarme por mis principios que, aparte de ser liberales, tienen un fondo educacional bastante importante que me ha dado mi familia. Y eso es respetar a todo el mundo.

P. ¿A Panero le considera una persona libre?

R. Sí, bueno... Nadie es libre absolutamente. Panero no está libre ni de su medicación ni de la herencia de su familia y, sobre todo, no está libre de él mismo. Pero si quitamos todas esas cosas, podríamos decir que Panero sí es libre.

P. ¿Cómo fue su primer encuentro con él?

R. Fue mu gracioso porque yo tenía un amigo que un día me dijo: “Si alguna vez hay un grupo que se llama Prin'La Lá creo que va a ser una cosa muy bonita”. Eso fue, a lo mejor, hace 20 años. Pero me quedé con la historia y empecé a profundizar. Prin'La Lá era un personaje creado por los hermanos Panero y que está dentro de la película de Chávarri El desencanto. De ahí empezamos trabajando en un aire más dadaísta, que fue derivando a una terminología más pop. Grabamos el primer disco y yo tenía muy buena amistad con el hijastro de Michi Panero. Él fue a ver a Leopoldo María al manicomio de Canarias cuando Michi murió. Me preguntó si quería que le llevase el disco de Prin'La Lá, aunque me advirtió de que a Panero no le gusta mucho la música. Pero le podía hacer ilusión. Por supuesto, se lo dí para que se lo llevase. Y le encantó. Curiosamente, le gustó mucho. No sé, tal vez le gusta la manera en que escribo, en que escribimos, la manera en que enlazamos. Dice que tenemos una poesía bastante siniestra. No te sabría decir, el caso es que pasó eso y me sentí muy alagado. Pero no lo conocía personalmente.

P. ¿Cómo es su segundo disco?

R. Está basado en una colección de cuentos que me han ido escribiendo amigos como Marjane Satrapi, Bruno Galindo, Pablo Prieto, el propio Panero, Carlos Pardo, Juan Antonio Bernier, Rafael Espejo... Partiendo de esa base de cuentos yo quería grabar el disco. Entonces quise contactar con Leopoldo para que me diera el cuento o lo que fuera. Así que lo llamé al manicomio. Un día me armé de valor y le llamé. Me dije: “Hoy es el día”. Y se puso y dijo: [imitando la voz de Panero] “¿Quién es?”. “Soy Fernando Vacas”. “¿Fernando Vacas?”. “Sí, el de Prin'La Lá”. “¡Hombre, Prin La Lá!”. Y ahí ya cambió y le dije: “Nada, que queremos un cuento para hacer una canción para el disco nuevo”. “No, no, te vienes para acá y comemos juntos y escribimos”. Y eso fue lo que hice.

Yo trabajo para hacer lo que me dé la gana todos los días

P. Menuda experiencia, ¿no?

R. Sí, fui para allí, me presenté en el manicomio. Solo en Canarias... Fue muy gracioso. Y a partir de ahí le propuse venirse para Córdoba un par de días para recitar, porque nunca había venido. “Sí, sí, claro”. Y entonces fue cuando me lo traje a Viana la primera vez. Pero en plan... como quien se trae a un amigo. Y le gustó.

P. Y qué tal en este disco...

R. ¿Con él? Bueno, tampoco hemos escrito al final mucho. Hemos intercambiado mucha información, él me ha contado muchas cosas. Yo le he dado las gracias y digamos que tenemos una relación de amistad. Y en lo que se refiere a escribir y hacer cosas juntos, lo que me escribió para Prin' La Lá fue un poema muy bonito. Pero sobre todo me quedo con la fe y con la energía que ha depositado en mí. Tanto como persona como con Prin' La Lá.

P. Con respecto al disco con María de Medeiros, ¿cómo está el proyecto?

R. Ya está terminado y en España va a salir con Eureka. Le apetecía mucho seguir en familia con nosotros. Son canciones, algunas propias, no solo versiones como otros discos suyos. Participa Raimundo Amador y tiene un sonido muy orgánico con un toque chic así francés y parisino. Creo que María es una gran artista, no es la típica actriz que se pone a cantar. Su padre es pianista, ella ha dirigido películas y desde hace cinco o seis años ha querido meterse en el mundo de la canción. El disco está muy bien, muy cálido y con temas muy bonitos.

P. ¿Se presentará en Córdoba?

R. Ya ha tocado en Madrid, que toqué yo con ellos. En Barcelona va a tocar también. Y en Córdoba voy a intentar que venga al Teatro Góngora a través del Gran teatro. Yo creo que puede estar bien, la música es muy chula, los músicos son muy, muy buenos.

P. En Córdoba tiene su estudio, una red de gente. ¿Por qué no se genera una red más formal, más profesional? Siempre decimos que la gran industria que tiene la ciudad y que no está explotada es la cultura...

R. Totalmente. La cultura que da ocio y que da economía.

P. Cultura al fin y al cabo.

R. Efectivamente. Yo creo que es un problema de raíz. Podemos echarle la culpa a los políticos pero ellos son la representación del pueblo. Entonces, la culpa la tiene el pueblo. Y pienso que, como hace siglos que ya en Córdoba estamos de vuelta... Cuando ya has estado con la tía más buena, la que se te presente luego, pues no te la quieres tirar.

P. Es una comparación.

R. Es lo que pasa. Ahora ya, para los cordobeses o para Córdoba todo lo que aparezca son migajas. Y te toca pelear con todos los más cafres del lugar. Así que para eso, mejor se está quieta. Pero bueno, yo creo que nada más que por supervivencia, debería de plantearse ese tipo de cosas. Como te decía antes, yo siempre pienso en términos musicales y artísticos pero también en términos sostenibles. Y todo eso se puede sostener cuando hay una comunidad detrás base que te permite hacer eso. Si no...

P. ¿Y ahora mismo existe esa economía base?

R. No.

P. Al hecho de que hoy nadie compre discos y todo el mundo procura descargárselos, usted suma que es un creador y un productor que trabaja con las limitaciones que marca una ciudad como Córdoba, ¿cómo sobrevive?

R. Con fe. Porque es muy difícil. Te quieren cortar la luz cada dos días, el teléfono. Todo. No te llega... y en mi caso, no tengo a nadie que me mantenga ni me sostenga, así que es complicado. Todos los días te tienes que inventar una historia. Primero para no pensar demasiado y después para cubrir los gastos suficientes para seguir vivo y haciendo lo que te gusta. Es una carrera de fondo y de obstáculos.

P. El tema del pirateo, ¿le afecta?

R. Sí me afecta. A ver, yo estoy a favor de Internet y de todo lo que es la difusión de la música pero también estoy a favor de que si a alguien le gusta un disco, pues que invierta en ese artista que le gusta.

P. Estoy viendo todos los discos que tiene ahí ¿Le gusta el LP como objeto?

R. No lo veo de otra manera. Para mí la música y el arte es lo mismo. No puedo hacerlo de otra manera. Hago desayuno, comida y cena. No hago siete comidas cortas con zumo de maracuyá y agua con gas destilada del Everest. Bebo agua del grifo y cuando veo algo que me gusta, pues me compro el disco. O cuando veo un libro muy chulo, me lo compro. Realmente, es porque soy una persona muy antigua. Y nunca me he descargado un disco en mi vida. Le tengo un poco de manía a los ordenadores, un poquito de repulsión y me cuesta más trabajo. Pero respeto que se haga. Pero hay que saber que la cosa está muy difícil. Y si te gusta un grupo y quieres que siga existiendo tienes que ser un poco honesto. Y si te lo descargas, pues no... tampoco pasa nada por pagar una cantidad de dinero, la que sea. Otra cosa es que a ti te guste la música inmaterial y la tengas arriba en la Red y la escuches cuando quieras. Que ya es prácticamente lo que pasa. Por otro lado, no descubro nada nuevo, pero hay que recordar que las compañías sí pueden estar peor, pero los artistas que funcionan, pues están mejor.

P. En su caso, ¿le está dando una mejor salida legal y comercial a través de la Red para obtener los ingresos directamente sin pasar por una distribuidora?

R. A ver, siguen pasando por la distribuidora, pero te hace la distribución física y digital.

P. ¿Y qué tal la digital?

R. Pues ya te digo, que en España estamos fatal y el 90% de las descargas se hacen sin pagar. En otros países ha habido un cambio de la venta física a las digitales.

P. Y así evitan el pirateo.

R. Bueno, hay pirateo, no pasa nada. Pero claro, por lo menos se ha seguido manteniendo la industria a través de lo digital. Se venden menos discos pero se descargan más en digital. Aquí se venden menos y nadie, por supuesto, paga nada por la descarga digital. Es por la educación, qué vamos a hacer. Y si además la gente no tiene dinero, pues yo lo entiendo. Qué vas a hacer. A lo mejor después, puede que, al menos, vaya al concierto.

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