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Antonio Monterroso: “Hacer de Córdoba una ciudad patrimonial es matarla”

Antonio Monterroso | ÁLEX GALLEGOS

Antonio Monterroso Checa es de los primeros arqueólogos que ha hecho un gran descubrimiento desde su despacho de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. Desde el corazón de la Judería, con su ordenador, mucho trabajo de campo previo, intuición y ortofotos se topó con el anfiteatro romano de Torreparedones. Un hallazgo enorme.

En ese mismo despacho, ante ese mismo ordenador en el que hizo el que puede ser el primer gran descubrimiento de la nueva arqueología cordobesa, Antonio Monterroso, investigador, Ramón y Cajal del MINECO en la Universidad de Córdoba, recibe a Cordópolis. Por delante, una entrevista larga, en la que no rehuye el cuerpo a cuerpo, sino que se siente cómodo en el debate y hasta sorprende su postura.

Antonio Monterroso no es solo un arqueólogo o un profesor. Entiende la Universidad como lo que siempre fue, un lugar para la reflexión y para la confrontación de ideas. Ante el ordenador pero con el palustre siempre a mano, reflexiona bajo un enorme cartel de Mellaria sobre su tierra, el Norte de la provincia, sobre el turismo, el patrimonio y su oficio. Pero también sobre el futuro de Córdoba y provincia. ¿Qué es si no el trabajo de un arqueólogo? Excavar el pasado para entenderlo y extraerlo a un presente cargado de futuro.

PREGUNTA. ¿Qué excavas ahora?

RESPUESTA. Ahora mismo el anfiteatro de Torreparedones. Se ha desarrollado la cosa muy benignamente con un propietario no al uso, Carlos León, que nos ha dejado entrar en su finca, destrozársela, como quien dice, y recuperar así el único anfiteatro de la provincia, más allá del de la capital. Excavando eso, pero mi cabeza está en el Alto Guadiato. Torreparedones tiene ya a Carlos Márquez y Ángel Ventura como para estar tranquilos. Pero el norte está mucho más desasistido. Mi cabeza me la ocupa Mellaria y toda la potencia minera del Norte de Córdoba, pero sobre todo lo que el patrimonio de la arqueología puede dar de alegría a esa zona y lo que le puede servir. Y lo que Córdoba capital puede ganar. Lógicamente, tampoco olvido lo que me ha traído hasta aquí. Yo estoy en la Universidad de Córdoba porque un día me fui a Roma y me fui a Francia, y tuve proyectos allí. Sigo trabajando los lugares de la muerte de Julio César y en Francia, y en Arlés. Y esa dimensión internacional o mundial no la puedo dejar de lado. Roma nunca se olvida.

Roma nunca se olvida

P. Me sorprende el interés que han despertado los yacimientos arqueológicos en la zona Norte de Córdoba. Siempre pensamos que en riqueza ganaba el Sur.

R. El problema del Norte es la cerrazón de esa comarca. Sea por introspección propia, sea porque si en el Guadiato echamos una puerta, pues allí no hay quien acceda ni quien venga. Durante la época romana, realmente el Norte de Córdoba es el centro del territorio. Toda la campiña pertenece al conventus de Astigi. Entonces, el corazón de esa riqueza, de esa monumentalidad de Córdoba, está allí, en el Guadiato, en Los Pedroches... Lo que pasa es que el desarrollo de la Campiña es mucho más floreciente en todos los aspectos. Pero el poblamiento era mucho más denso en la antigüedad de lo que lo es hoy.

El poblamiento en la antigüedad en el Norte era mucho más denso de lo que es hoy

P. ¿En el Norte?

R. Sí, en el Norte de Córdoba. Hay muchas más aldeas y aglomeraciones urbanas de cuantas puede haber hoy en día. Había una gran ciudad que era Mellaria, y hasta Córdoba no había ninguna más. El resto pues eran cada vez más numerosos sitios de época calcolítica, de época ibérica, muchísimos en época islámica, no te imaginas cuántos. Córdoba se defiende desde la frontera con Extremadura, al nordeste de Fuente Obejuna. Tenemos unos diez castillos islámicos a ambos márgenes del Guadiato. Y ese cinturón, esa costura que cierra Córdoba, se hace por ahí. Pero todo eso es como un fantasma debajo de una maravillosa sierra. Lógicamente lo que te llama atención es la Sierra. Los alumnos de la campiña cuando vienen parece que los lleva a uno Canadá cuando ven el verde y el bosque. La campiña es un lugar más árido. Estamos intentando desvelar lo que fue el mayor centro logístico de la Antigüedad y la Bética, que todo lo que produjo esa minería que hacía rica a Córdoba y que llegaba a Roma desde el puerto de Córdoba. Ahí existía una logística que debió capacitar esa riqueza que hoy no vemos. El día que la descubramos el Guadiato estará en otro sitio, lógicamente.

Estamos intentando desvelar lo que fue el mayor centro logístico de la Antigüedad y la Bética

P. ¿Mellaria, Solia...?

R. Mellaria, Solia y Baedro, que está en el entorno de Hinojosa.

P. Son las tres grandes ciudades.

R. Son las tres grandes ciudades de antiguos asentamientos túrdulos que poco a poco ejercen en teoría y de facto de los centros que dominan el territorio y que permiten que Córdoba lo fiscalice. Es un territorio muy amplio, las aglomeraciones son pequeñas y es así como se controlan. Y hoy son lugares que sorprenden. Hay pocos sitios que tengan tantísima relevancia histórica y tan escasa presencia material de testimonios. La tierra de Córdoba, que dirían las fuentes, es la tierra más cantada en riqueza minera de todo el Mediterráneo. No hay ninguna otra región del Mediterráneo en la que se cante más el oro y la riqueza de la Turdetania. Entonces, claro, no estaba acompasada esa fama en las fuentes con lo que veíamos, que era nada. Cuando descubrimos los tramos de la vía Córdoba Mérida y vimos que medía doce metros de ancho, casi como la autovía, que hoy día allí no hay. Nos dimos cuenta, por tanto, eso que los textos decían: “Nunca dejó de ser de oro la tierra de Córdoba”.

La tierra de Córdoba, que dirían las fuentes, es la tierra más cantada en riqueza minera de todo el Mediterráneo

P. Mellaria. ¿Qué conocemos ahora mismo de esta ciudad, sabemos dónde podía estar?

R. Sí, de Mellaria hay noticias. Hay inscripciones que aparecen en el entorno del cerro de  Masatrigo en Fuente Obejuna. Y cita Plinio que entre las ciudades de la Beturia túrdula está Mellaria. La ubicación es segura. Sabemos dónde está por hallazgos casuales. Lo que nunca se ha hecho en aquella zona, salvo la excavación de la Universidad de Montpellier y del CSIF en la mina de la Loba, y las excavaciones de Juan Carlos Vera en la Villa de los Dólmenes así a vuela pluma, son excavaciones arqueológicas. Que yo recuerde no lo ha habido. Mellaria está ahí. Como Torreparedones estaba. No sabemos si el nivel de conservación va a ser el mismo. Ni el rango de la ciudad será el mismo. Pero el cerro de Masatrigo está esperando a ser descubierto. Y bueno, en eso estamos. Espero que tengamos noticias buenas próximamente.

Mellaria está ahí. Como Torreparedones estaba

P. Quizás como con todo en la vida lo que haga falta sea dinero.

R. Bueno, con poquito se hace. Yo creo que hace treinta años habría que haber excavado todo, restaurar todo, para que la gente viera. Hoy día no hace falta excavar. Yo excavaría lo menos posible. Y luego con prospecciones geofísicas, con prospecciones aéreas, con estudios del territorio, con prospecciones superficiales, lo que haría sería intentar reconstruir aquello que ya sabemos que es una ciudad romana. Y ya hay recursos virtuales, divulgativos de sobra como para hacer un mix, ¿no? Excavar un poquito e imaginar otro poquito. No hay que gastarlo todo y no dejar que la imaginación muera. No hace falta excavar todas las cosas. Y yo creo que eso es perfectamente plausible. Espero que sea el revulsivo de la zona si acabamos concretando que un día Mellaria pueda pasar a manos públicas. Y, desde luego, para mí Mellaria es el símbolo del Norte como lo fue en la antigüedad. Mellaria fue la ciudad de los Dones, por todo cuanto tenían a su disposición, por toda su riqueza. Hoy Mellaria para la comarca es un símbolo al que agarrarse.

Mellaria para el Guadiato es un símbolo al que agarrarse

P. Intuyo por lo que me cuentas entre líneas que pronto tendremos noticias.

R. Sí, sí. Seguro.

P. [Risas] Pero no puedes concretar.

R. [Risas].

P. Las nuevas tecnologías han abaratado mucho el trabajo de un arqueólogo y le han ayudado. De hecho, el anfiteatro de Torreparedones fue descubierto gracias a las nuevas tecnologías. ¿Buscando en Google Maps?

R. No, no. Buscando en Google Maps no. España cuenta con el sistema de datos abiertos más avanzado, datos geográficos me refiero, de Europa occidental. Yo creo que en Italia todavía hay que solicitar los planos. En Francia también... Y entonces el Instituto Geográfico Nacional junto con las comunidades hace ortofotos todos los años. Pero sobre todo hizo un vuelo Lidar, un vuelo láser, escaneando todo el terreno y escaneando el microterreno. Bueno, pues esto es fácil. [Muestra su trabajo en la pantalla del ordenador]. Te vas al PNOA y yo estuve atento a la actualización de los archivos. Cuando me enteré de que se habían actualizado los del terreno y los del microterreno me fui enseguida a buscar. Encontré más cosas, pero el anfiteatro era lo más interesante. Y entonces, pues trasteando un poco por los archivos se veía ese ovalito aquí al lado de la puerta y poquito a poquito, comparando y viendo cosas, me fui a la ortofoto. Quiero decir, que fue una cuestión de actualidad, de saber manejar este tipo de tecnología. No sé quién me decía el otro día que los países que tienen la información en datos abiertos generaban un 12 por ciento más de actividad de la que hubieran podido hacer si los datos estuvieran cerrados. Hay una enorme cantidad de yacimientos en España que hoy día se pueden poner en carga gracias a que tenemos este sistema de datos en abierto del Ministerio. Es que el anfiteatro de Torreparedones salió en este ordenador. Trasteando en el portal del PNOA. Luego ha habido más cosas hasta que se excavó. Pero sí, salió aquí en este despacho. No es arqueología de salón ni de despacho. Simplemente intentar conjugar lo que vemos en el terreno con lo que hoy día puedes ver con estas cosas.

El anfiteatro de Torreparedones salió en este ordenador

P. Pero sí que te podías imaginar lo que estabas buscando, ¿no?

R. Claro. Sé que en las colonias romanas hay teatros al 95% y hay teatros en un alto porcentaje. Y Torreparedones tiene dos puertas nada más, una al Este y otra al Oeste. Al Este no estaba, así que lo normal es que estuviera al Oeste. El diagnóstico lo tienes hecho antes. Vas buscando sabiendo dónde puede o no estar. Todos los anfiteatros de las ciudades de la Bética están al Oeste. El de Carmona, el de Itálica, el de Córdoba. No sé si por la cuestión del ocaso, de la muerte, de estas cosas. Entonces claro, Torreparedones tenía su anfiteatro al Oeste. Yo buscaba lógicamente en esta zona moviendo ortofoto y salió. Hoy sabemos cómo es una ciudad romana. Si dentro de 2.000 años quieren estudiar nuestra ciudad de doy día, pues saben dónde buscar el ayuntamiento, los centros comerciales, los polígonos industriales... Hace poco cuando salió la noticia del yacimiento encontrado por Google Maps pensé que no es una cuestión de buena suerte ni de una carambola. Es una cuestión de que el mundo ibérico tiene los patrones, el medieval tiene otros, el islámico y el romano. Sabiendo eso tienes claro dónde buscar. A veces lo ves y otras veces no. En este caso, pues lo vimos perfectamente aquí, en la ortofoto [señala imagen a imagen], ya se veían algunas manchitas, en el secano otras.

P. La tecnología nos está cambiando la vida y también está revolucionando la arqueología.

R. Desde luego, también la arqueología. Hoy día podemos ser preventivos, podemos ser predictivos y, sobre todo, a la hora de equivocarnos. Antes tenías que ir, excavar, a ver qué te encontrabas, y si te equivocabas tapar. Hoy día es prácticamente imperdonable que tú te equivoques en la interpretación de un yacimiento con la tecnología que tenemos. Y contando con la geomática y las prospecciones geofísicas. Segundo, los alumnos que tuve el año pasado habían nacido en 1998. [Risas] Anteriormente les preguntaba, ¿habéis nacido antes o después del gol de Maradona a Inglaterra en México? Ahora ni eso [Risas]. Entonces, claro, ya me gustaría a mí meterles Vitrubio y Plinio en la cabeza. Pero se lo tengo que meter primero con esto [señala al ordenador].

Antes tenías que ir, excavar, a ver qué te encontrabas, y si te equivocabas tapar. Hoy día es prácticamente imperdonable que te equivoques

P. Ahora somos más visuales y antes éramos más imaginativos.

R. Somos muchísimo más inmediatos. Si en un examen pregunto la Mezquita de Córdoba difícilmente me van a escribir más de cinco folios. Tienen un pensamiento sintético. No tienen un pensamiento literario. No por pobreza o riqueza, sino porque es un pensamiento más pragmático. Antes pues la historia acompañaba a la literatura, en la literatura acompañaba la filosofía... Entonces, antes escribíamos 15 folios y hoy no responderían más de cinco, pero porque son así de pragmáticos. Y para esto también lo son.

Aún no he encontrado el sitio en el que a la gente no le interese su historia

P. Me sorprendió que el día que informamos del descubrimiento de un carro ibero en Montemayor esa fuese la noticia más leída no solo del día sino probablemente del mes. Estamos descubriendo que a la gente en verdad esto le interesa y mucho. Y no como nos hicieron creer en el pasado, que los restos arqueológicos al final eran un engorro porque aquí no se podía construir.

P. Esto es como la bolsa que la gente hunde las compañías para luego comprarlas. Entonces es más fácil decir que esto no no le interesa a nadie, que la gente no sabe y que poco más o menos que la gente es medio bárbara para crear un ambiente negativo. No he encontrado el sitio en el que a la gente no le interese su historia. Otra cosa es que le tengamos que obligar a que pague por ella. Pero realmente, y más en Córdoba y en la provincia, la gente tiene una conciencia enorme con la riquísima historia que posee. Entonces, claro, sale un carro ibérico y es la noticia del año. ¡Ni que saliera todos los días! Supongo que hemos echado un manto negro tétrico sobre si necesitamos evangelizar a la gente en patrimonio. Eso es una tontería absoluta. La gente valora sus leyendas. No hace falta que sean científicos. Las leyendas de los barrios y el fervor popular son una riqueza. Luego no hace falta hacerlos doctores a todos. No, basta con que lo disfruten. Lógicamente, si te toca la obra en tu casa y te vas a tener que gastar 200.000 euros, el discurso es otro pero no por eso soy un bárbaro. Lo que pasa es que a lo mejor teniendo potencial pues no hemos sabido canalizarlo bien, desde todos los ámbitos públicos. El periodismo ha cambiado mucho en esto. Antes la noticia era cuánto destroza o cuánto entorpece la piedra. La piedra ya no entorpece tanto como antes y se ve todo de otra manera. Hemos evolucionado todos pero yo creo que en ese sentido. De todas formas, la población va pa por delante de nosotros en expectativa. Fíjate lo que te digo. Le daría la vuelta. Al contrario, no creo que haya necesidad de formación o de sensibilización patrimonial. No, yo creo que lo que hacen falta son canales prácticos para que la gente vea que eso realmente le sirve en su día a día y en su formación. Y quizá ahí en la divulgación o en esa cercanía, que es la casa de cada uno y en la calle, es donde hemos ido fallando por estar cada uno en su páramo.

A Córdoba no le hace falta descubrir más. Es más, a ser posible habría que descubrir menos

P. Córdoba tiene un patrimonio arqueológico impresionante. Pero siempre sorprenden los nuevos hallazgos. En el vídeo que antecede a la entrevista te he preguntado por lo que algún día te gustaría encontrar. ¿Todavía queremos tener más patrimonio?

R. Hombre, cuando se dice que Córdoba está monopolizada por la Mezquita... Pues a Dios gracias. Si tenemos a Zidane o a Cristiano o a Messi. Pues buscamos a diez que los acompañen. Ahora, lo que no podemos hacer es quitarle ese rango a la Mezquita para trocearlo y partirlo. Tenemos la suerte de tener un un portaaviones en lo simbólico del patrimonio mundial. Lógicamente el rango es ese. Lo que ocurre es que si otro monumento u otras zonas del tejido histórico de Córdoba acompañasen un poquito no estaríamos monopolizados por algo que va a ser imbatible siempre. Lo único que le puede disputar algo es Medina Azahara. Mira que yo soy arqueólogo clásico. Pero para mí la Córdoba más magnificiente es la Córdoba islámica. Entiendo que la Córdoba romana fue una ciudad fantástica, pero estamos hablando de dimensiones distintas. Lo que pasa es que la ciudad actual vive por inercia de lo que tiene. Bueno, un poco como en Italia. Como ya tengo para qué me voy a esforzar. Claro, hay muchos rincones que nos perdemos. Y en ese sentido, pues no le hace falta a Córdoba descubrir más. Es más, a ser posible habría que descubrir menos [risas].

Un gran reto sería excavar el Patio de los Naranjos

P. O descubrir mejor los sitios que ya hemos descubierto. No me digas que no te encantaría excavar la Mezquita.

R. Hombre, me encantaría a mí o a cualquiera. Un gran reto sería excavar el Patio de los Naranjos. Bueno, los naranjos no estuvieron allí nunca y no pasaría nada. Pero el gran reto sería excavar el patio y excavar dentro, como se hace en muchos sitios. No hay problema por eso. La dimensión del icono Mezquita Catedral, del icono simbólico sacro de esa parcela de Córdoba, sería tremendo. Lo que pasa es que no sé yo si lo veremos.

P. Se ha excavado levemente la puerta de la Mezquita y ya han salido sorpresas en una zona de apenas diez metros cuadrados.

R. Claro. Cómo no nos vamos a dejar de maravillar por cada metro cuadrado que se excave en la Mezquita. Realmente para mí la dimensión pública dentro de toda la polémica está ahí, en que el edificio es polisémico y esa polisemia está atrofiada a día de hoy. Tenemos que dotarlo de mucho sentido hoy en día. No es que yo quiera levantar todo el suelo y ponerlo como una obra. Pero el Patio de los Naranjos tiene muchísima extensión como para poder excavar y poder ver qué hay, tapar o no tapar, y conservar o dejarlo. El centro histórico de Córdoba solo tiene o tuvo dos grandes excavaciones. Una fue el Museo Arqueológico y otra son los patios traseros de la Biblioteca Provincial. Por su menudez en el sentido del tejido histórico no hay posibilidades de conocer más. Por eso el Patio de los Naranjos sería ideal.

La polisemia de la Mezquita Catedral está atrofiada a día de hoy

P. Por cierto, que los patios de la Biblioteca Provincial ahí están cerrados. Yo los acabo de conocer tras la reapertura del Palacio de Congresos de la calle Torrijos, pero lo que se ve es un espacio muerto de risa y lleno de jaramagos.

R. Si es que claro, luego cómo no nos van a criticar. Si es normal que nos critiquen... Si en la vida no ofreces soluciones una vez te la dejan pasar. Dos te la dejan pasar. Y cuando van quinientas veces que no ofreces soluciones la ciudadanía tiene que estar hasta el gorro del arqueólogo. Lo entiendo perfectamente.

P. Pero ahí no sé yo si es tanto un problema de los arqueólogos como ya de las propias instituciones.

R. Cuando hablo de arqueólogo me refiero a los que están en distintos tipo de responsabilidades. No somos un agente ágil, el gremio patrimonial. Por tanto, tendríamos que buscar la manera de no intervenir para no complicar más la cosa o, si se interviene, por lo menos hacerlo en un plazo razonable de tiempo. Los problemas de la arqueología son siempre los mismos. Ya sabemos cuáles son, sabemos dónde se paran las cosas, dónde se atascan las cosas y dónde se solucionan las cosas. Pues bueno, lo que pasa es que una ciudad partida entre Ayuntamiento, Junta, Cabildo, Universidad, y cada uno con sus intereses y con su idiosincracia... muchas veces es un diálogo de sordos.

El gremio patrimonial no es un agente ágil

P. Desde luego. Y tienen que venir de fuera a decirnos lo que tenemos. La excavación actual en Medina Azahara la está haciendo el Instituto Alemán de Arqueología.

R. Cuando empecé la carrera estuve tres años de alumno colaborador en Medina Azahara. Yo iba para arqueología islámica. Era lo que a mí me gustaba. Segundo, tercero y cuarto de carrera me lo pasé yendo todas las semanas a Medina. Estaba Antonio Vallejo por entonces. Y yo iba a tirar por ahí porque no había investigación y la poquita que existía estaba la Universidad. Pero Ángel Ventura me llamó y me dijo: vente para el teatro. Y ya me quedé. Ya te digo, entonces no había de investigación y hoy no hay. El poco personal que hay allí no lo puede hacer. Entonces, está muy bien que la hagan escuelas extranjeras. Medina Azahara tendría que ser un centro que trajera a Córdoba no una sino 20 escuelas extranjeras y eso conlleva idiomas y alumnos e intercambios, y de todo. Ahora, lo que no puede ser es que la patrona del sitio sea la que menos invierta en investigación. Eso no tiene sentido. Me alegro mucho del título de la UNESCO. Medina lo merece veinte veces. El miedo que me da es que ya tengamos de escaparate.

Medina Azahara es lo que más esfuerzo merece de toda la ciudad

P. ¿En qué sentido?

R. Pues que ya tengamos el título de Patrimonio Mundial, tengamos la iluminación nocturna, lo tengamos todo, y realmente lo importante, que es la investigación y su conservación, que fue en lo que Vallejo empleó todos un esfuerzos, pues se quede atrás. Veo a Alberto, que es un arqueólogo extraordinario y amigo, pero está en cincuenta cosas. No sé yo cómo el director de Medina, estando en cincuenta cosas, se puede ocupar de la materia de Medina. El miedo que me da, y más en Andalucía, donde estamos habituados, es que tengamos ya el escaparate y detrás del telón la tramoya la tengamos desordenada. De verdad, Medina es la que más esfuerzo merece de toda la ciudad. Si hay un proyecto de ciudad porque hay algo excepcional en la ciudad más allá de la Mezquita es Medina Azahara, sin ninguna duda.

P. Se sigue llamando yacimiento. Y por algo será. Porque allí tienen que seguir emergiendo restos.

R. Medina es el momento más álgido de esta ciudad. Realmente así. No sólo cuando territorialmente fue capital de más sitios, sino cuando más jerarquía política, administrativa y de todo punto tuvo en la historia. Medina sí que merece una misa [risas].

P. ¿Y cuándo más habitantes tuvo la ciudad, más que ahora?

R. Bueno, en el caso de los habitantes depende del cash que tengan. Habitantes tendría muchos, pero lo que tuvo fue un ambiente de desarrollo en el siglo X. Es que fue incomparable. Por supuesto, para mí Medina Azahara es el barco en el que tendría que invertir esta ciudad. La Mezquita ya la tienes ahí y no te va a fallar. La Mezquita cuando tengas que marcar un gol o dos, sacas a Messi, o a la Mezquita, y ya tienes los goles, pero Medina necesita una inversión porque es un yacimiento, no es un monumento.

En Medina Azahara podemos comprender el momento más álgido que el desarrollo preindustrial tuvo esta ciudad y quizás este país nunca

P. ¿Qué nos queda por descubrir en Medina Azahara?

R. Cómo se organizó la vida y la polisemia de valores que tenía la capital de un reino como era Córdoba, o un pseudoimperio con respecto de Al Andalus. No es tanto la materia de Medina como el comprender el momento más álgido que el desarrollo preindustrial tuvo esta ciudad y quizás este país nunca. En época romana lógicamente con las tres provincias y sobre todo en época islámica. Entonces cada cosa que recuperas en Medina es ese símbolo, el de un progreso y una jerarquía en un momento álgido. Dentro, insisto, de la diferencia de valores que conlleva comparar nuestra época con las pasadas.

P. Aparte que sería un yacimiento de empleo. Que la arqueología genera muchos puestos de trabajo.

R. Es que yo creo que sería uno de los mejores parques arqueológicos de España y de Europa seguro. Sobre todo, insisto, si el nivel del yacimiento se equiparase a su nivel de investigación y difusión. No estoy en contra de la iluminación nocturna ni de utilizar socialmente los monumentos. Pero no es su faceta. Su faceta primera es si no investigas, no los conoces y si no los conoces no los divulgas. Medina necesita apoyo para que escuelas extranjeras vengan y para que estudiantes de la Facultad vayan. Y que aquello tenga el rango que tiene. Ese rango no se lo da la declaración de la Unesco. Hay muchísimos monumentos en el mundo que no son patrimonio mundial y que son excepcionales. Para mí el rango se lo da la importancia histórica que Medina tuvo. Y de ese rango estamos hablando.

Medina necesita apoyo para que escuelas extranjeras vengan y para que estudiantes de la Facultad vayan. Y que aquello tenga el rango que tiene. Ese rango no se lo da la declaración de la Unesco

P. ¿No crees que es problemático para recuperar esos símbolos que el esplendor en una ciudad como esta fuese precisamente en el periodo islámico?

R. Historiográfica y culturalmente la etapa reciente de este país todavía está muy viva en algunos juicios. Y parece que nos ha caído en desgracia el tener un pasado islámico. Pero el mundo islámico es muy polifacético, es muy grande, hay muchos mundos islámicos, y lo que olvidamos siempre es que aquí el mundo islámico que tuvimos fue lo más granado, que fue el mundo sirio. Entonces, claro, a veces con la facilidad cordobesa de decir “los moros” dentro metemos muchísimas cosas y estereotipos. Y nos olvidamos de que Córdoba fue fundación siria. Y que Siria fue uno de los países más ricos desde el inicio de la civilización en el mundo entero. Y que ese bagaje es el que lleva todo. Medina Azahara es mezcla de lo sirio y de lo iraquí. Ya quisiéramos hoy día para algunas facetas ser saudíes. Para otras no, está claro. Lo que quiero decir es que fue un mundo de riqueza. ¿Qué más da el estereotipo entonces? Es una catetería.

P. ¿Encontraremos algún día Medina Al Zahira aunque sea con la ortofoto o se la llevó el río?

R. No, no. Está y con los avioncitos saldrá. Estamos ahí a ver si sale. Juan Murillo la situaba en el meandro de El Arenal y tiene razón. Medina Al Zahira tiene que estar por allí. Yo he visto alguna cosilla que tiene buena pinta. A ver si la decantamos un poquito y podemos dar alguna buena noticia. No que se haya descubierto Medina Al Zahira, no quiero decir eso. Pero que en el meandro del río en El Arenal hay cosillas. Vamos a ver qué sale.

En el meandro del Guadalquivir en el Arenal hay 'cosillas'

P. ¿En la margen derecha?

R. Sí. Donde está la zona del Cortijo del Arenal, todo el Camino de la Barca. Incluso en la ciudad deportiva del Córdoba puede haber cosas. Es una buena zona. A ver si sacamos. Pero no para excavarla, sino para situarla.

P. Imagino que aquello estará muy arrasado por las riadas históricas.

R. O protegido. Si tienes la suerte de que en época histórica te ha venido una riada te ha destrozado el edificio pero te lo ha tapado para los restos. Cuando los arqueólogos llegamos a las marcas de una riada a veces decimos: bueno, ya está, esto es nivel geológico. Entonces, te pasa que tienes inundaciones en época histórica que han destrozado el edificio pero te lo han conservado. A veces, hasta las maderas. Quizás eso sea un buen síntoma.

P. Siempre entendí que podía ocurrir al contrario.

R. Una riada te lo destroza, pero te lo conserva. Si te ha caído un metro, un metro y medio o dos de fango construyes arriba. Y si han saqueado la zona, cuando se han encontrado el fango ya no han seguido. Un ejemplo: el teatro romano de Guadix. Lo están excavando ahora y allí se conservan hasta las maderas. Al final del siglo I hubo una inundación enorme que lo destrozó pero a la vez lo sepultó. Eso ha hecho que la huerta que ha tenido encima y las casas que se construyeron partan de un nivel en el que no se toca. Por tanto, esa zona es propensa a que haya sorpresas.

P. Es un buen titular ese de que el Guadalquivir haya conservado Medina Al Zahira.

R. Si le cayó una riada, sí. El Guadalquivir habrá ayudado a conservarla, seguro.

A Córdoba no le hace falta descubrir 20 cosas más

P. Será el tercer hito de la Córdoba islámica: la Mezquita, Medina Azahara y Medina Al Zahira. Aunque es más cuestionable que tenga su calidad, ¿no?

R. Hombre, es cuestionable desde el punto de vista de que es un momento histórico distinto. La fundación de Medina y la autarquía y el periodo de Almanzor es distinto. Por los tiempos tan cortos que hay, además, no creo yo que haya condiciones para que eso sea así. Pero volvemos a lo de antes. A Córdoba no le hace falta descubrir 20 cosas más. Invirtiendo en Medina y haciendo un programa serio sobre el casco histórico es suficiente. Cuando sales de esta facultad y recorres el casco histórico no sabes si estás en Córdoba, en Mérida, en Aquisgrán o dónde. El proteger esa idiosincracia es necesario. Si Córdoba ha ido lenta en todos los procesos y ha perdido todos los trenes vamos a aprovechar eso que hoy en día es un valor. La famosa frase de Carlos V sería hoy muy actual, la de destruir lo único para construir lo que está en cada sitio. Ahora sería muy oportuna. En Córdoba se va a perder esa esencia. Y el casco histórico de verdad que está imposible. El casco histórico pierde personalidad día por día. ¿Qué yacimientos hay que mantener? Pues el que está, que es el casco histórico, antes que descubrir. Y si alguien tiene recursos y quiere hacer una apuesta, habría que hacerlo en Medina Azahara. Lo tengo claro.

El casco histórico de Córdoba está imposible

P. ¿Sobre el casco histórico te refieres a la turistificación, masificación?

R. ¡A banalidad! El que tú te encuentres los mismos recuerdos que en todos sitios, los mismos carteles que en cualquier sitio. Hombre, hay bares singulares, lógicamente restaurantes especiales. Pero se está igualando Córdoba por abajo. No tengo yo la receta, pero el casco histórico hace unos años tenía otras fachadas, tenía otros colores. Ahora hay fachadas pintadas en azul. ¿Cuándo ha estado aquí ese color? Que sí, que Sevilla usa el albero. Pues fantástico. Es una cualidad sevillana que no hay por qué importar. Esa esencia es muy importante. Cuando pasen 40 años... Los yacimientos más reconstruidos son los que menos gustan. A la gente le gusta lo roto bien explicado. A la gente la llevas a un yacimiento reconstruido con 40 recreaciones virtuales y no le gusta. Se busca lo auténtico. Si le gusta la arqueología es porque está rota. No es un pensamiento romántico. Es que hay que igualar por arriba y no por abajo. Paso todos los días por el casco histórico de Córdoba y si estamos en Segunda es merecido.

A la gente le gusta lo roto bien explicado

P. Aparte, no hay un trabajo por la divulgación, por que se explique bien la ciudad. Se planteó así el Centro de Recepción de Visitantes, con dos maquetas de la ciudad, una de la Córdoba romana y otra de la islámica. Incluso se iba a proyectar un vídeo para situar al turista en qué se iba a encontrar después. Hasta la Mezquita está mal explicada. No existe un parque arqueológico conectado y detallado. Y cuando ves el Templo Romano muchos turistas no tienen ni idea de lo que es.

R. Córdoba se explica sola, ¿no? Pues Córdoba no se explica sola. Yo no quiero caer en el tópico de la gestión integrada, ni de los organismos integradores. Cada organismo puede hacerlo bien. Pero es verdad que el casco histórico más allá del estereotipo Judería no está explicado. ¿Cómo una cama de un hotel se ha situado en ese sitio? ¿Cómo el tejido de la ciudad ha ido fermentando y generando hasta estar como está hoy? El casco histórico nos da una imagen muy bloqueada en el tipismo. Y es verdad que eso si es lo que hablábamos antes, el igualar por debajo, contentarte con el encalado, las flores, y focalizarnos en el estereotipo. Eso es lo que nos mata. No digo que Córdoba no tenga que tener su tipismo. Digo que el tipismo es una gota de agua en la historia de Córdoba. Esa lectura en el caso no se lee. Empezando porque había que hacer una masacre de carteles, de pañuelos... han convertido el casco histórico en un bazar y no tiene dignidad.

El casco histórico nos da una imagen muy bloqueada en el tipismo

P. Eso está en el Plan del Casco. Son normas aprobadas que no se cumplen.

R. Las administraciones públicas muchas veces se sienten débiles y, claro, en Córdoba si no metemos en vereda a los veladores, malo. Se nos echan encima unos. Si quitamos los carteles del casco, malo. Si te metemos en vereda las parcelaciones ilegales, malo. Bueno, pero es que para eso hemos creado un estado público. Ya sabemos cómo se vive en la autarquía y no lo queremos. Si hemos creado un estado público es para que la administración ejerza. Claro que no es cómodo echarte encima a los comerciantes, a los restauradores, a los parcelistas... Por supuesto que no. Pero para eso te has presentado a las elecciones, macho.

Históricamente la fuerza de Córdoba ha sido su capacidad logística y su industria agropecuaria. Córdoba no es una ciudad de servicios

P. Presumimos de que nuestro patrimonio arqueológico es el petróleo. El plan que la ciudad nunca encuentra y siempre está ahí.

R. Pues mira, yo no lo veo así. Yo, no.

P. Me sorprende.

R. Fíjate que es mi gremio. Históricamente la fuerza de Córdoba ha sido su capacidad logística y su industria agropecuaria. Córdoba no es una ciudad de servicios. Lo que Córdoba necesita es promoción industrial. Se hace, no quiero decir que no. Está el campus de excelencia y empresas agroindustriales punteras. Pero quizás la tierra dé todavía mucho más. El poder que da el fermento de la tierra en agricultura y minería, con su situación, es lo que ha sido siempre la riqueza de la ciudad. Tarragona era una ciudad de funcionarios de época romana. No tiene minas, no tiene agricultura, y tenía mucha administración. Pues era lo que Córdoba es hoy, una ciudad de funcionarios. Cuando la estructura administrativa cae, Tarragona se va al garete. Pero Córdoba no tiene esa situación. Mérida es un caso distinto. Es una fundación militar y controla un territorio. Pero la riqueza de Córdoba fue siempre la industria, la agropecuaria, la logística... Yo invertiría ahí. Y el patrimonio lo acompañaría a eso. Lógicamente pediría refuerzo y haría entender que un patrimonio mejor conservado y mejor explicado es un aliciente para el que se quiere instalar en Córdoba y quedarse. Lo que no haría de Córdoba es una ciudad patrimonial. Fíjate qué titular te he dado.

Cuando no podamos mantener los monumentos, ¿qué pasa? Los cerramos

P. Desde luego.

R. Hacer de Córdoba una ciudad patrimonial es matarla. Cuando no podamos mantener los monumentos, ¿qué pasa? Los cerramos. Cuando no podamos explicarlos porque los pobres licenciados en Historia se tienen que ir a donde sea a servir tapas... Entonces creo que es un error. Venecia no tiene más remedio. Leemos, es que a Venecia la va a matar el turismo. ¿Y qué quieres? ¿Fabricar portaaviones? En día tuvieron el Arsenal y controlaban el Mediterráneo, pero eso era otra época. Pero es que hay ciudades que no tienen más remedio que ser patrimoniales. Mérida, por ejemplo. Pero es que Córdoba no. Córdoba tiene una riqueza posicional y natural, a la que hay que acompañar con el patrimonio. Lo que no puede ser es que hagamos una ciudad patrimonial en la que los licenciados en Historia se metan a camareros, cobren una cutrez de sueldo, los bares del casco estén en pocas manos, y sea un círculo vicioso que hunda esto. Y sobre todo porque eso desapega a la ciudad de lo público. Lo público tiene todos los errores del mundo, pero mientras lo público funciona las ciudades no se caen. Las sociedades en manos de personas dependen de la bondad o la maldad de las personas.

No puede ser que hagamos una ciudad patrimonial en la que los licenciados en Historia se metan a camareros y cobren una cutrez de sueldo

P. Has citado una tercera pata de la histórica economía cordobesa que es la minería. Minas ya no queda ni una.

R. Y ojalá no se abran, sobre todo las de carbón. El cobre se sigue haciendo en Córdoba.

P. Pero no se extrae aquí.

R. Pero la transformación de la producción, sí. Como la vertiente de la joyería. A mí me dices de abrir una mina de carbón en el Guadiato y me das un disgusto. Ha sido para algunos la riqueza, pero para mí la tragedia de esa comarca. Sí es verdad que hace falta industria. Hay pueblos de Córdoba como Palma del Río o Lucena con más industria que la capital. Hacer de Córdoba una ciudad de servicios es una locura.

A mí me dices de abrir una mina de carbón en el Guadiato y me das un disgusto

P. Te lo preguntaba porque el Norte está sufriendo una decadencia absoluta, más allá de Pozoblanco gracias principalmente a la ganadería y al fenómeno Covap. Pero todos los días estamos publicando datos de despoblación alarmantes.

R. Al Norte hay que darle comunicación. No digo que tenga que ser una autovía, puede ser una vía doble. Habrá fórmulas. Y tiene un déficit de red eléctrica tremendo. El Norte está al límite de la potencia de red eléctrica que tiene. Hay cuatro líneas de electrificación. Entonces, hay que darle una igualdad de condiciones. Desde la repoblación de Olavide lleva el Estado pensando en cómo unir el Norte a la zona más desarrollada de la provincia. Desde Olavide, que intenta las repoblaciones de La Carlota allí y luego desiste, el Estado abandona al Norte de Córdoba. Luego se deja todo en manos de la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya. Que cuando funciona, funciona. Y cuando no, se hunde. Deja en manos de esta sociedad la educación, la medicina, la economía, el abastecimiento de agua, la limpieza de las calles... Luego se reformula y viene Encasur, y después se caen las minas. El Norte habrá cometido todos sus errores. Pero desde luego ha sufrido una injusticia estatal y regional de inversiones siempre. No podemos competir con el resto. Nuestro balón es de trapo y el del resto es de cuero. Hace falta invertir, pero invertir bien. Todos los planes Miner no han salido necesariamente bien. ¿Cuánto polígono industrial hay allí? Pero es una zona que necesita de consejo estratégico. En los pueblos hay gente muy preparada. Pero a lo mejor hay gente preparada fuera que no está allí y que hay que incorporar a ese discurso. Porque la primera que gana sería Córdoba, que tiene a media provincia perdida. O media provincia no aprovechada. Y se restaña una injusticia secular. Cuando oigo críticas a la autovía A-81... vamos a dejar de hacer autovías donde sobren, pero no donde falten como en el Norte de Córdoba. Fíjate. Con el carbón del Guadiato se alimentaba a Portugal. Tenemos cortado un filón con el puerto de Lisboa. Imagínate para sacar productos hacia Portugal. Y tenemos cortado el filón de Córdoba por Los Pedroches para el camino natural a Madrid, que no es por Despeñaperros, que es por Almadén. Es a Córdoba a la que le interesa que el Norte tire. Y el Norte necesita ayuda para tirar. Son pueblos pequeños donde hay gente capacitada. Pero donde hay lagunas. Sería una inversión de provincia y de región. Con la arqueología modestamente lo que queremos es sacar este debate a la luz, también con los yacimientos. Es que parece que el Norte no importa. Es que no estamos usando la mitad de nuestra casa. Los Pedroches es la comarca más grande de Córdoba y el Guadiato la segunda. La Sierra de Hornachuelos ni te cuento. Te has comprado un chalet y estás viviendo en la mitad del salón.

El Norte habrá cometido todos sus errores. Pero desde luego ha sufrido una injusticia estatal y regional de inversiones siempre

P. Quizás por eso pusieron allí El Cabril.

R. Seguro, seguro. Claro, a estos pueblos quién les va a echar cuentas. Es así de injusto. El Cabril está en una zona donde no va a venir casi nadie... Pero que precisamente tocara ahí es muy significativo. En pocas provincias hay esa dicotomía de dejar desconectada y desasistida a la mitad de ella.

P. ¿Cuántos de tus alumnos encuentran trabajo en Córdoba?

R. Uy, muy poquitos. No sé decirte cuántos. Saliendo de la carrera el primer año ninguno. Empiezan a colaborar en empresas de arqueología y si le va bien cuentan esporádicamente con alguno. El pastel de la arqueología en Córdoba está repartido. No hay hueco para ningún cachillo más. Entonces, el primer año ninguno. Y en Arqueología acabarán trabajando de cada promoción uno con suerte. Ya cuando yo estudiaba éramos dos, con suerte. Entonces, en Córdoba es sangrante. Que el menor nicho de empleo sea el patrimonio es sangrante. Y las condiciones del empleo son precarias.

Que el menor nicho de empleo en Córdoba sea el patrimonio es sangrante

P. ¿Qué les dices a estos alumnos en clase?

R. Les digo que en mi época todos mis amigos estudiaron ingeniería. Y que había que ser ingeniero. Resulta que vino la crisis y los historiadores del Arte y los arqueólogos subsistimos un poco. Bueno, creo que cuando las condiciones de vida de cada uno lo permitan hay que estudiar lo que a uno le guste. Lo demás es tiempo perdido, claro. Hombre, un estudiante de Humanidades tiene las soluciones del mundo, porque tiene la mente en el atrás y tiene la mente en el mañana. No tienen la mente en la inmediatez del hoy. Todo eso para su vida, con carácter preventivo y predictivo, le puede ayudar mucho. Claro que sí. Hay que ser valiente y estudiar Humanidades.

P. Has trabajado en Italia y Francia. ¿Qué es lo que importarías?

R. De Francia, la organización. Trabajan bastantes menos horas que nosotros, al menos en la Universidad, pero le sacan mucho más partido a las cosas. No tienen los vicios que tenemos nosotros, no tienen el deporte de meterse en la vida de los demás ni estar pendientes lo que hace el de al lado, y son más prácticos. Optimizan mucho más el tiempo. Si tuviéramos la mitad de los medios que ellos, nos iría mucho mejor. De Italia me he traído la formación literaria que hemos perdido. Allí todos los estudiantes colaboradores hablan griego y latín. Nosotros no. Tenemos que ponernos a estudiar después. Ese poso literario y filosófico Italia lo conserva. Entre arqueólogos reconocemos que nuestro mundo natural es Italia. Y cuando nos juntamos hablamos en italiano, no en inglés. Nuestra referencia está en Roma. Entre las dos cosas, entre la emoción que siempre te causa Italia, es más práctico que cada uno se dedique a lo suyo con provecho. Y eso los franceses lo hacen muy bien. Y luego tienen una dignidad en el sector público que no tenemos. Claro. Ellos han hecho una revolución. Ser maestro, o cualquier profesión, la dignifican. Los que se dedican al turismo, los camareros, ganan dignamente. El turismo te lo cobran. Visitar Francia te lo cobran. Para que el camarero no cobre 500 euros, sino un sueldo digno. Entonces, claro. El turismo así sí funciona. ¿Que el turismo tiene que ser democrático? Pues no. Que el turismo se banalice hace que haya chavales que cobren 500 euros. En Córdoba cobraba una tasa de 100 euros al que viniera. Así te lo digo. Cobraba un dinero por venir. Lo que no puede ser es que los chavales cobren esas miserias.

Que el turismo se banalice hace que haya chavales que cobren 500 euros

P. Y que todo sea gratis.

R. Sí. Y eso en Francia no lo hacen. Si eres arqueólogo, o director de museo, pues lo mismo. Entonces, hay una dignidad laboral que hace que el turismo no hunda socialmente a las ciudades. El turista lo paga. ¿No lo quieres pagar? Pues no vengas. Pero yo no voy a devaluar Arles o Nimes para que tú vengas, hagas cuatro fotos, no te enteres, y te vuelvas a la India, Japón o China. Es que nos está costando la juventud de la gente. Y en eso los franceses nos dan vueltas. ¿No cobrar en Medina Azahara? Pero si es que eso no tiene calificativo. Es más. La gente se sorprende. Es como si le insultas. ¿Cómo no me vas a cobrar por Medina Azahara? Yo quiero pagar.

¿No cobrar en Medina Azahara? Pero si es que eso no tiene calificativo. Es más. La gente se sorprende. Es como si le insultas

P. Es como si se devaluase el monumento.

R. Y la gente que de verdad ama en patrimonio... en Inglaterra no se paga por entrar a los museos. Tú vas allí, te ponen una hucha y das lo que consideras. Hay gente que va a Medina Azahara y considera un resquemor el que no puedan colaborar con el yacimiento pagando. Porque pueden hacerlo, y porque tienen economía para hacerlo. Los colectivos sociales que necesiten ayuda, estupendo. Pero bueno, al común de los turistas... ¿no pueden pagar diez euros por entrar a Medina Azahara? Es un crimen. Es una malísima gestión. Por mucho folclore de acceso libre a la cultura que le quieras poner. El acceso libre a la cultura no se hace no pagando a la entrada, sino de otras muchas maneras.

P. Cuando se ofrece algo gratis se devalúa. Como el periodismo, que el lector ya no paga por un periódico nada.

R. Pero es que hay turistas que se sienten mal no pudiendo colaborar con el sitio. El turismo de calidad es ese, el que visita Medina Azahara y siente el privilegio de haber estado allí, paga gustosísimamente. Eso generaría que en Medina hubiese un personal que hoy no hay con una dignidad lógica en cualquier sociedad normal, y que no andemos con estas cutreces. Sí, tenemos cuatro declaraciones mundiales. Pero el personal no le ve el pelo.

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