El volver a empezar de Julia Figueroa

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Todo se venía abajo el pasado mes de abril para Julia Figueroa. La judoca cordobesa se veía obligada a decir adiós a su convocatoria con la selección española apenas unos días antes de partir hacia el Europeo de Varsovia, además de lo que restaba de temporada. Un triste epílogo antes incluso escribir la aventura continental, y de la forma más trágica para un deportista. Rotura en el ligamento cruzado de la rodilla izquierda. Asimismo, todo ello en uno de los mejores momentos de su carrera, tras haber acudido a los Juegos Olímpicos de Río y con un recorrido previo de grandes logros en competiciones de Grand Slam. No obstante, el espíritu de superación ha contagiado a la deportista califal, y el inicio de 2018 ha supuesto también el regreso a los tatamis de Figueroa, y al más alto nivel.

Superada completamente la lesión, y siendo más fuerte mentalmente, una nueva llamada del combinado nacional le devolvía la sonrisa. El pasado fin de semana le esperaba el Gran Premio de Túnez, una cita inédita para ella, pero en la que volvió a mostrar que está lista para nuevos desafíos. En este sentido, tras quedar exenta de la primera ronda, la cordobesa midió fuerzas en su debut con la francesa Pont, a quien derrotó por ippon a poco más de un minuto para el final. No había mejor forma de volver a competir. El primer tropiezo llegaría en cuartos de final, al ceder frente a la ucraniana Marya Cherniak, aunque se repuso de nuevo contra la holandesa Amber Gersjes en la repesca. El camino hacia la medalla estaba a un solo paso, pero en la pelea por el bronce no pudo superar a la japonesa Mei Tanaka. Aún así, un meritorio cuarto puesto en la modalidad -48kg, que le permite además ascender cinco puestos del ranking mundial, hasta el vigésimo sexto lugar.

“Primera competición del 2018 y primera después de mucho tiempo. Muy contenta con las sensaciones. Ahora empieza lo bueno”, valoraba la judoca su feliz vuelta en redes sociales. Nueve meses en el dique seco, en un auténtico calvario de año. De hecho, antes de la lesión, las sensaciones tampoco estaban siendo positivas. Así, tras caer a las primeras de cambio en el Gran Prix de París, en el mes de marzo tampoco pudo defender el título logrado un año antes en Bakú, debido a los problemas de la selección española con los visados. Unos acontecimientos que la obligaron a participar en el Open de Casablanca en busca de puntos, aunque una doble derrota también la apartó allí de los puestos de honor.

Y aún así, tal y como dice ella misma, ahora empieza lo bueno. En su retina tiene grabados ya sus próximos retos, que no son otros que el Gran Slam de París y el Gran Premio de Alemania, que se celebrarán en febrero y marzo respectivamente. Una recuperación óptima en busca de estar en las mejores condiciones para el Campeonato de Europa, y una carrera de fondo para un objetivo mucho más ambicioso con vistas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Todo ello para seguir ampliando un palmarés que ya cuenta, entre otros éxitos, con haber sido ocho veces campeona de España, medalla de oro en el Grand Slam de Tyumen (2015), Gran Premio de Tbilisi (2015) y Grand Slam de Bakú (2016), y un bronce en el Grand Slam de París (2015).

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