La sonrisa congelada

Florin trata de avanzar en Zorrilla | LOF
El Córdoba se condena en un arranque pésimo en Valladolid (2-0) | Una portentosa actuación del meta Razak evita un destrozo mayor | Los blanquiverdes siguen segundos en la tabla

Lo mejor para el Córdoba es que conserva el segundo puesto. Lo peor, que ofreció su versión más fea desde hace meses. En Pucela ni siquiera tuvo opción. No supo resolver el problema que él mismo se creó en un primer tramo horroroso, en el que recibió un par de mazazos del Valladolid. Los pucelanos se sintieron importantes ante un conjunto facilón a la hora de dejar meterse mano. El cuadro blanquivioleta abusó de él. Cuando se quiso poner digno, ya no hubo manera. Esta semana tendrá que contestarse un buen número de preguntas.

El Córdoba tuvo una matinal aciaga. Y todo le ocurrió contra pronóstico y del peor modo. Esto es la Segunda División, ya saben. Los equipos mueren y resucitan sin avisar. El conjunto de Oltra ha conseguido meterse, con el calzador de la realidad, en el raíl de la regularidad. No tiene (casi) intocables y ha interiorizado todos los procesos: desde los automatismos en el verde hasta el asunto de los cambios, que ha ido dejando de ser materia de debate para derivar en un cambio de piezas de lo más natural. Se cayeron Deivid y Stanke por sanción; entraron Gálvez y Dalmau. Luso cumplió su partido de suspensión por tarjetas y retornó al once dejando en el banquillo a Markovic, que le cubrió el hueco en Almería, donde los blanquiverdes ganaron. El Córdoba se siente seguro. Sabe lo que hace. Sobre todo cuando le acompañan las circunstancias. No fue el caso en Valladolid, donde se encontró metido en un embrollo monumental en apenas diez minutos. Los de Oltra salían a hacer lo de siempre, su partido, lo que les funciona. Pero no pudieron porque su rival despachó una actuación increíble, fuera de su norma en este curso. El conjunto de Portugal salió desbocado, lanzándose a  morder a un Córdoba que no sabía por dónde le llegaban. La consecuencia de esa fogosidad castellana fue que a los diez minutos estaba escrita la sentencia del encuentro, con la rúbrica de dos golazos que dejaron retratados los costurones en la zaga.

Un disparo lejano de Luso que atrapó Kepa fue el aperitivo de un festín blanquiverde que nunca llegó. Lo impidió un Valladolid que se plantó en el campo ultramotivado, pese a que ni su marcha en la Liga -décimosegundo- ni el desangelado aspecto del graderío le invitaban demasiado. Pero en el fútbol, como en la vida, todo empieza una intención. Y el Pucela la tuvo. Muy firme. El efecto Portugal se dejó sentir esta vez. Al filo de los cuatro minutos, Manu del Moral agarró la pelota casi en el centro del campo y comenzó una carrera hacia Razak. Se escapó de Víctor, se llevó hasta los rebotes cuando encaró a los centrales y batió al meta cordobesista ante la algarabía de Pucela. Al Córdoba se le torció el gesto. Y se le descompuso unos instantes después cuando Marcelo Silva anotó un 2-0 que ponía a los de Oltra en una tesitura compleja: tenían que alterar planes y, sobre todo, ofrecer un catálogo de soluciones distinto. En la primera parte les resultó imposible. Ni el Valladolid, crecido por su impetuoso inicio, lo permitió ni el Córdoba tenía los mínimos de inspiración que le dieran, al menos, esos chispazos de ataque que asustaran a los anfitriones. Los de Portugal tenían la posesión y los cordobesistas se limitaban a ser meros figurantes.

Razak tuvo trabajo a destajo. El ghanés paró en todos sitios: tuvo que salir desesperado del área para interceptar un avance de Mojica, tapó bien un trallazo cercano de Rodri que se fue alto, sacó bien la mano en un libre directo de Del Moral... El Valladolid pudo hacer algún gol más antes del intermedio, que llegó como una bendición para un Córdoba que había sido una sombra. Desconcentrado y sin encontrar el modo de explotar el contragolpe, su principal virtud y fortaleza, deambuló incómodo y viendo cómo le zurraban. Quedaba para la segunda parte esa esperanza inconcreta que se genera, por pura higiene mental, cada vez que llega el receso. Al Córdoba no se le veía nada.

Oltra sacó del terreno a Luso y dio entrada a Carlos Caballero, que retornó a la competición después de meses. Al de Alcorcón apenas se le vio. Como tampoco a Raúl de Tomás, que suplió después a Xisco. El Córdoba, lacio y sin gracia, sólo enseñó en Zorrilla que tiene a un portero capaz de hacer cosas sobresalientes; entre ellas, evitar que su equipo sufra una dolorosa goleada. Razak retomó el guión de la primera parte y continuó añadiendo intervenciones espectaculares a su expediente. Frustró oportunidades claras de Villar, al que se encontró dos veces mano a mano, y de Manu Del Moral, al que le sacó de los pies el balón cuando se disponía a fusilarle. Rodri también le hizo pasar algún mal rato. El Valladolid, en el que el veterano Álvaro Rubio ejercía un gobierno tiránico en el centro del campo sobre los blanquiverdes, se gustaba. Los innecesarios arabescos de Mojica, que estaba ansioso por lucirse, beneficiaron al Córdoba. Portugal quiso hacer más sangre sacando a Enzo Renella, un ex blanquiverde que acaba de llegar cedido por el Betis.

Con Zorrilla aplaudiéndolo todo -y silbando a Víctor Pérez cuando se retiró para ser sustituido por Markovic-, el Córdoba resistió el agobio sin sacar la mano. Sólo en los últimos minutos se decidió, en un último intento por adecentar el partido, a buscar algo más la portería de Kepa. El meta tuvo que intervenir ante un duro remate de Markovic que supuso la mejor ocasión hasta entonces de los cordobesistas. Era el minuto 76. De ahí en adelante, dos disparos entre los tres palos de Florin Andone -con buenas paradas de Kepa- y algún que otro barullo en el área pucelana, donde entre rechaces y agarrones pudo haber sucedido algo que metiera al Córdoba en un partido del que siempre estuvo fuera.

FICHA TÉCNICA

VALLADOLID, 2: Kepa, Moyano, Marcelo Silva, Juanpe, Hermoso, Álvaro Rubio (Tiba, 78'), André Leao, Juan Villar, Manu del Moral (Renella, 73'), Mojica y Rodri (Diego Rubio, 83').

CÓRDOBA, o: Razak, Dalmau, Héctor Rodas, Rafa Gálvez, Domingo Cisma, Luso (Carlos Caballero, 46'), Víctor Pérez (Markovic, 69'), Nando, Fidel, Xisco (Raúl de Tomás, 61') y Florin Andone.

ÁRBITRO: Medié Rodríguez (Comité Catalán). Amonestó con tarjeta amarilla al local Moyano y a los visitantes Domingo Cisma y Xisco.

GOLES: 1-0 (4') Manu del Moral. 2-0 (11') Marcelo Silva.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada vigésimo segunda del campeonato nacional de Liga Adelante, disputado en el estadio José Zorrilla de Valladolid ante 8.626 espectadores.

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