De Romero a Martín: los seis técnicos de León

Rafa Navarro en Riazor, en el último partido del Córdoba en Segunda | LOF

Seis acumula ya en menos de año y medio. La trituradora de la que en su día hablara Fernando Castro Santos está en acción desde bastante antes. Funciona a rendimiento pleno desde los últimos tiempos de Carlos González al frente de la entidad. Lo cierto es que de la mano de Jesús León el del Córdoba vuelve a ser un banquillo de alto riesgo. La contratación de Enrique Martín Monreal eleva hasta la media docena el número de entrenadores blanquiverdes desde que el montoreño tomara las riendas. Desde enero de 2018, si bien ese mes no debe incluirse en la etapa de la actual propiedad -que se hiciera cargo del conjunto califal casi en febrero-, son cinco los preparadores con los que contó, y con uno de ellos, José Ramón Sandoval, por partida doble. Francisco es el que menos duró, con una dimisión sólo poco más de treinta días después de firmar.

Jorge Romero: una breve oportunidad

La historia tiene su inicio con Jorge Romero, que en su día promocionó del filial. Lo hizo con Alejandro González en la presidencia, lo que conllevó que viviera en primera persona la transición en la propiedad. El técnico no gozaba de la confianza del nuevo dueño del Córdoba y menos aún de su director general entonces, Luis Oliver. Aun así, ambos decidieron no relevarle y concederle una oportunidad tras la reforma exprés de la plantilla. El técnico logró un triunfo por 1-0 ante el Albacete en el estreno en el palco de Jesús León, pero después no pudo impedir tres derrotas consecutivas. Al cuarto partido, con un 5-1 en contra (en Santa Cruz de Tenerife), fue destituido.

José Ramón Sandoval: de héroe a villano

El despido de Jorge Romero fue, y así lo admitieron tanto León como Oliver en su momento, era la última bala que les quedaba para alcanzar la permanencia. No tanto su destitución sino el relevo en el banquillo, que pasó a ocupar José Ramón Sandoval. El madrileño debutó con una derrota ante el Granada (1-2) y la situación se dibujó ya casi como imposible. Pero él y la plantilla obraron el milagro y sellaron una salvación épica. Sin embargo, el de Humanes había perdido la confianza de los gestores, que optaron por no renovarle. Era un héroe cuando se marchó y como tal regresó apenas un mes -y algún día- después. Retornó de urgencia para ser el capitán de un navío a la deriva. Poco pudo hacer la pasada campaña, El cuadro califal sólo sumó 11 puntos en las primeras 14 jornadas y el preparador fue cesado. Aun sin perder el apoyo de gran parte de la afición se convirtió en villano.

Francisco Rodríguez: sí pero no

Tras la fiesta de la permanencia, el 2 de junio de 2018, el Córdoba entró en una fase extraña. Entonces se llamó período de casting. En la cúpula del club tenían claro que José Ramón Sandoval no debía continuar al frente del equipo, casi tanto como que Francisco Rodríguez había de ser el nuevo entrenador. La entidad tardó semanas en anunciar el cambio. Pero la situación hizo que el tiempo del almeriense como técnico califal tuviera fecha de caducidad. Los problemas institucionales y, sobre todo, con el límite salarial desgastaron al preparador, que poco más de una semana antes del comienzo de temporada decidió abandonar el club. Fue un sí pero no, tras el cual regresó precisamente José Ramón Sandoval.

Curro Torres: un revulsivo fallido

Olvidado el caso Francisco y con Sandoval de nuevo fuera, la entidad acudió a la que en verano era otra gran opción para el banquillo. Contrató entonces, en noviembre del pasado año, a Curro Torres. El hispano alemán era el favorito de León, que confió en él para dar la vuelta a una situación ya dramática. Por encuentros pareció que había sido un acierto y simplemente tocaba esperar el cambio de dinámica. El equipo cerró 2018 con una goleada a Las Palmas y se pensó que el efecto revulsivo era cierto. Pero no. En enero, León ya lanzó un mensaje a navegantes para el vestuario y desde la dirección deportiva se remodeló la plantilla. El técnico no supo sacar partido a los cambios y a finales de febrero, tras 13 choques dirigidos, fue destituido. El cuadro blanquiverde sumó ocho puntos en ese período.

Rafa Navarro: del sueño a la pesadilla

Con la salida de Curro Torres, el club repitió su ideario habitual en situaciones como la que atravesaba en ese instante. Miró a la casa y de ahí dispuso nuevo entrenador. En esta ocasión le tocó a Rafa Navarro, que había regresado a la entidad unos meses antes como director de cantera. El que fue uno de los protagonistas del ascenso en Cartagena el 30 de junio de 1999 asumió la responsabilidad con ilusión. Cumplía un sueño que, sin embargo, con las semanas se tornó en pesadilla. Pese a su voluntad, el equipo apenas ganó dos encuentros de los 14 que jugó -a estos hay que sumar la victoria directa ante el Reus, descalificado de la competición-. El final de campaña fue doloroso para el cordobés, que antes del último duelo realizó unas declaraciones de alto voltaje en relación a la plantilla.

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