Rafa Muñoz, ocho años inalcanzable

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Málaga, 5 de abril de 2009. Un cordobés, que ya se codeaba con la élite de la natación, lograba alcanzar el cielo batiendo el récord mundial en los 50 metros mariposa con un tiempo de 22.43, superando así los 22.96 del sudafricano Roland Schoeman. Ese nadador era Rafa Muñoz, y desde entonces, nadie en el planeta ha conseguido ser tan rápido como él. “A veces cuando lo pienso me cuesta creerlo”, escribía hace unos días en sus redes sociales sobre aquel hito. Una marca para la posteridad.

Una carrera efervescente y plagada de éxitos, entre los que destacan dos oros europeos (Budapest 2010 y Debrecen 2012), otro en piscina corta (Chartres 2012), dos bronces en el Campeonato del Mundo de Roma o la participación en los Juegos Olímpicos de Pekín. Además, también coexisten numerosas batallas compartiendo piscina y podio con nadadores de la talla del estadounidense Michael Phelps o del serbio Minorad Čavić. Un talento forjado bajo el agua en el Club Navial, y que puso el nombre de Córdoba en los mayores altares de la natación mundial. Un bagaje fruto del esfuerzo y la constancia. “Un chaval normal y corriente, que salió de este club, que poco a poco fue creciendo en la natación y que llegó incluso a tocar el cielo”, afirmaba Muñoz hace unos meses en el homenaje brindado por el club de su vida. 

Aunque andaba desde hace tiempo lejos de los focos, en octubre del pasado año anunciaba su retirada de manera oficial. El Torpedo decía adiós (de forma activa) al deporte que le había dado todo. Una despedida en la que llegó a confesar hasta dos intentos de suicido. “Todos nos desvivimos por llevar la bandera de nuestro país, España, a lo más alto. Nos dejamos los cuernos (sic) en cada entreno, cuidamos los más mínimos detalles con tal de dar lo sobrenatural de nosotros […] como mínimo pedimos una pizca de confianza en momentos más duros, menos dulces o más agrios”, explicó en una entrevista/reportaje en La Vanguardia.

A día de hoy, su cuerpo y su mente han pasado a la rutina en secano, aunque su recuerdo seguirá imborrable. “A menudo, algunas historias de nuestras vidas no cobran sentido hasta que las terminamos de vivir”, dice el plusmarquista mundial. De hecho, hay veces en las que nadie te dice lo que pueden suponer los récords y los premios, o simplemente la fama. Y en esas trata de trabajar el cordobés, vinculado en la actualidad a la Federación Andaluza de Natación, junto a las jóvenes promesas. Ocho años siendo inalcanzable. Ocho años desde que tocó el cielo, entre subidas y baches. Ahora es tiempo de creerlo de verdad.

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