Julia Figueroa: “Más que decepcionada, estoy un poco enfadada”

Julia Figueroa, ante Shira Rishony en Tokio

La fortuna no le sonríe en su más esperado y atractivo desafío. El talento lo pone ella, y con eso a veces no es suficiente. No porque no lo muestre sino por la dependencia de los pequeños detalles. Sucede en el deporte igual que en la vida. Y si da la espalda esa suerte necesaria, para complementar el trabajo propio, resulta más difícil alcanzar el objetivo marcado. Dicha situación es la que vive Julia Figueroa en su experiencia en los Juegos Olímpicos, que se repite en Tokio como se diera cinco años atrás, en 2016, en Río de Janeiro. Porque la cordobesa, referente para Córdoba y de su disciplina en España, vuelve a cerrar su paso por el mayor evento del mundo sin opción de medalla.

El reto terminó en Japón para la canterana del Club Kodokan en octavos de final de la competición de menos 48 kilógramos, misma ronda en que cedió en Brasil. Aunque en esta ocasión superó una primera fase de la que entonces quedó exenta. Al menos esa victoria la incorpora a su amplia y sobresaliente hoja de servicios. Su eliminación fue un varapalo para los amantes del deporte de la provincia, que disfrutan sobremanera cuando llega una nueva edición de los Juegos Olímpicos. Lo cierto es que la judoca se mostró entera tras la derrota: no hubo desazón sino enojo, la rabia habitual cuando el resultado no es el deseado. “Más que decepcionada, estoy un poco enfadada”, afirmó Julia Figueroa en Cope después del combate en que cedió.

“Tampoco podemos hacer nada. Ellas también vienen a eso”, expresó para recordar la ilusión compartida por todos los deportistas, de cualquier parte del orbe, que acuden a unos Juegos Olímpicos. Esto no es otra cosa que subir al podio en su campeonato. La cordobesa perdió ante la israelí Shira Rishony tras un ippon logrado a los 51 segundos de la lucha. “No creo que haya sido fallo mío, ha sido acierto de ella. Son cosas que pasan, en las Olimpiadas y en cualquier otra competición”, aseveró Julia Figueroa en este sentido. Sea como fuere, la judoca no ocultó la intensidad con que encaraba esta segunda participación en la cita de cada cuatrienio -de un lustro en este caso-. “Tenía muchas ganas, venía en un buen estado de forma”, expresó.

A la cordobesa se le planteó en su intervención con el enviado especial de Cope por el futuro, y más concretamente por la posibilidad de acudir a París 2024. Es lógico pues, nacida el 7 de abril de 1991, Julia Figueroa tiene 30 años y está en su madurez en el plano deportivo. “Ahora mismo sigo en buen estado de forma y me apetece seguir otro ciclo más. Aunque sea un ciclo más corto, que son tres años, creo que voy a tomar unas pequeñas vacaciones y a la vuelta, ya veré”, expuso al respecto. “Depende de cómo esté física y psicológicamente si seguiré otro ciclo o no”, añadió. Por otro lado, la canterana del Club Kodokan consideró que “este año ya toca” que haya metal para España en judo. “Venimos muy bien, lo de hoy no quiere decir nada. Hace un mes nos llevábamos cuatro medallas en el Mundial”, indicó.

Precisamente ese recuerdo sirve para ensalzar la figura de Julia Figueroa, que cerró el largo ciclo olímpico para Tokio de manera brillante. Sin ir más lejos, selló su pasaporte, que tenía casi asegurado desde un año antes, con un podio histórico. Fue una de esas cuatro medallas en el Mundial, que se disputó en Budapest en junio. La cordobesa se colgó un bronce que fue el primer trofeo conseguido en la cita intercontinental. Puso el broche a un 2021 en que regresó al tatami después de diez meses. Con motivo de la pandemia de Covid-19, los torneos cesaron a comienzos de 2020 y fue en enero, en el Máster de Doha, cuando volvió a competir. Éste evento y el Campeonato de Europa, que albergó Lisboa en abril, fueron los únicos en que la judoca no logró metal pues sí obtuvo un bronce también en Tel Aviv y Tiflis, en ambas ocasiones en Grand Slam. Su valía en la disciplina, y a nivel internacional además, es indiscutible.

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25 de julio de 2021 - 05:10 h