Con esos números, ¿cómo van a salir las cuentas?

Fede Cartabia se lamenta tras un gol rival. | ÁLVARO CARMONA
Los guarismos de la segunda vuelta condenan al Córdoba a su situación actual | Los blanquiverdes sólo sumaron dos puntos de 39 posibles y apenas marcaron seis goles

Las cuentas no salen. Ni saldrán. Y la explicación es sencilla, los números no son los correctos. Dos puntos de 39 posibles es un bagaje demasiado pobre, como también lo es la cifra de goles anotados en los últimos 13 partidos: sólo seis. Ése es el balance, junto con los 23 tantos recibidos, de la segunda vuelta del Córdoba, que comienza a mirar ya a Segunda A. Observa de cerca la categoría que consiguió dejar atrás hace menos de un año y la caída a la misma sólo podría evitarse con una situación similar a un milagro. El hecho es que por parte del propio club se da por consumado, desde la pasada semana, el descenso a la división de plata. El paso por Primera parece tocar a su fin, por mucho que el vestuario y el cuerpo técnico del cuadro califal continúen con el discurso de que las matemáticas aún ofrecen opciones. Lo cierto es que ni con la calculadora, ni con un ábaco la suma arroja la cantidad necesaria.

"Nada es imposible, pero el único cálculo es ganar", afirmó en su momento, justo antes de ser destituido, Miroslav Djukic. El serbio lanzó esa idea en su última comparecencia de prensa previa a un partido, el que los blanquiverdes jugaron en Málaga. Perdió el equipo y el técnico su puesto. Después, de la mano de Romero, la victoria tampoco llegó. Mantuvo el cuadro califal una dinámica que inició allá por el mes de enero, en una etapa en la que todo tenía un aspecto bien diferente. El Córdoba cedió ante el Real Madrid en un encuentro en el que ofreció una magnífica imagen y mereció mucho más y cerraba así su mejor racha de la temporada. Venía de sumar en el inicio de año siete puntos de nueve posibles, o lo que es lo mismo de ganar dos choques y empatar un tercero. Prolongaba un buen registro que sólo tuvo el punto negro de Barcelona en la despedida de 2014: sumó 11 de 18 y dejó la portería a cero en cuatro jornadas de seis. Entonces, nadie podía imaginar lo que después vino.

La derrota ante el Real Madrid significó, sin que nadie lo supusiera en ese momento, el inicio de una andadura de espanto. Una andadura que alcanza hasta la actualidad, si bien en Villarreal vio algo de luz el conjunto blanquiverde. En El Madrigal, después de 14 partidos, consiguió el equipo que dirige José Antonio Romero acabar sin ningún gol en contra. Porque en lo que va de segunda vuelta, más el último duelo de la primera ante el Éibar, no dejó de recibir al menos un tanto en cada encuentro. Es así como los rivales le hicieron 23 dianas, sólo cinco menos que en todo el primer tramo del curso. Ese dato, que no es el peor de Primera, aclara en modo alguno la larga crisis de la escuadra califal, ya que entre sus virtudes no se encuentra precisamente la facilidad de ver puerta contraria. La estadística en ese sentido permite entender la realidad del Córdoba en la actualidad con mayor claridad si cabe: apenas marcó seis veces, dos de ellas desde el punto de penalti.

Su cifra de goles anotados sólo lo empeora el Éibar, que hizo cuatro en todo lo que va de segunda vuelta. Con esos guarismos, resulta más sencillo comprender que el conjunto blanquiverde encare el tramo final del campeonato aferrado a la opción del milagro para mantener la categoría. "El único cálculo es ganar", apuntó Djukic poco más de un mes atrás. Y no lo supo hacer el Córdoba en las últimas 13 jornadas, en las que, vistas las estadísticas se hace lógico, sólo consiguió dos empates y cedió en 11 partidos. Esos dos puntos de 39, por cierto, llegaron en los tres últimos encuentros y siempre lejos de El Arcángel: en Riazor ante el Deportivo (1-1) y en El Madrigal ante el Villarreal (0-0). Esos dos puntos eran los que tenía el cuadro califal de ventaja sobre el descenso allá por el mes de enero, antes de caer ante el Real Madrid. Ahora, mira a la permanencia desde el último lugar de la tabla, ocho por debajo. Con esos números, ¿cómo van a salir las cuentas?

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