Necesidades en ataque, deberes en defensa

Jesús Álvaro lamenta un gol del Recreativo | JUAN HUERTAS/CÓRNER CORDOBÉS

El equilibrio marca las diferencias. La combinación entre defensa y ataque supone en realidad la fórmula perfecta. Ahí es donde reside el éxito, siempre y cuando, claro está, que uno no tenga la capacidad marcar dos o tres goles por partido. Como esto último es poco habitual, es importante mantener la mayor solidez posible atrás. Precisamente en este sentido tiene el Córdoba una tarea pendiente, por mucho que la perspectiva de su entrenador desde hace semanas sea otra. Raúl Agné cree que es una “necesidad imperiosa” reforzar su plantilla en la delantera y en ella fija sus objetivos el club en este mercado de invierno. Sin embargo, los números hablan de la obligatoriedad de otorgar más consistencia al conjunto blanquiverde en el trabajo de retaguardia.

Cierto es que los guarismos en ataque no son los mejores, pero no lo es menos que tampoco son tan discretos. Al menos en comparación con el resto de rivales del Grupo IV, dentro del que el cuadro califal es el cuarto máximo goleador. Éste es el dato que a nivel ofensivo depara la recién terminada primera vuelta del campeonato. Porque sus 24 goles sólo los mejoran el Yeclano (32), el Marbella (28) y el Badajoz (26). Así, hasta el líder cuenta con menos dianas en su casillero que el Córdoba: acumula 22. Llegado este punto, no está de más realizar un matiz sobre el interés de Raúl Agné por reforzar la delantera este enero. El preparador aragonés hace referencia principalmente a la falta de recursos más que a la escasez de tantos, si bien un hecho va ligado al otro.

Aun con una positiva cifra de anotación dentro del Grupo IV sí es verdad que ésta lo es mucho menos en comparación con el resto de la categoría. En líneas generales, los 24 goles del conjunto blanquiverde se quedan cortos en la lucha por el play off y, por tanto, por el ascenso. La razón, que son hasta 26 los equipos que superan su dato en el plano atacante. Además, varios de ellos están muy por encima en registro goleador: ocho tienen más de 30 tantos en su casillero y dos 40 o más. Los últimos son el Bilbao Athletic en el Grupo III (41) y el Atlético de Madrid B (40). De esta forma, sólo el Rayo Majadahonda ve menos puerta entre los rivales que ocupan plaza de promoción (23). Como contrapunto destaca la circunstancia de que el Córdoba apenas cierra un par de encuentros sin marcar -más el de Copa del Rey-.

La problemática en cuanto a consecución de puntos está así en el equilibrio entre los goles anotados y los recibidos. Más que nada porque es atrás donde se le escapan los partidos al conjunto blanquiverde, que cierra la primera vuelta como el décimo equipo con más tantos en contra del Grupo IV. En los primeros 19 choques de Liga la portería de Isaac Becerra la han batido otras tantas veces (19). En comparación con los cuatro primeros de su competición, la cifra es muy superior -esta vez negativamente- a la del Cartagena sin ir más lejos. El líder acumula ocho dianas menos. Curiosamente, el San Fernando, que está una posición por debajo -es sexto- tiene 12 encajadas, que son siete menos.

También sale malparado el Córdoba en este aspecto si se echa un vistazo al resto de los grupos de Segunda B. Con una mirada a los cuatro primeros en cada una de las clasificaciones sólo aparecen dos equipos con más goles en contra. Se trata del Bilbao Athletic y el Espanyol B, ambos con 22. Los vizcaínos son terceros en el Grupo II y los barceloneses cuartos en el III, algo que consiguen gracias a su caudal ofensivo: 41 y 32 tantos a favor, respectivamente. El equilibrio sobresale una vez más, esta vez por exceso en las dos áreas. Los guarismos resultan, por cierto, de hechos como que el cuadro califal selle la primera vuelta del curso con sólo siete duelos con la portería a cero y a la vez con otros siete con más de una diana encajada. Por tanto, queda claro que si bien tiene necesidades en ataque, el equipo de Raúl Agné tiene además unos cuantos deberes en defensa.

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