La necesaria puesta en valor de las fichas sub 23

Miguel Valenzuela y Juanito, en El Arcángel | MADERO CUBERO

Es una ley no escrita, como tantas otras en el fútbol. Pero tal hecho no significa que la premisa sea acertada. Habituados están los clubes, y no menos sus aficionados, a que éstas sean piezas siempre complementarias. Sin embargo, la línea más idónea para la consecución del éxito es otra muy diferente. Como norma se tiene en Segunda B que las licencias sub 23 gocen de menos importancia que el resto, una concepción errónea si existe pleno conocimiento de que éstas suponen, como mínimo, más de una cuarta parte del total. Dicho de otro modo, con sólo 16 fichas denominadas P -de mayores de 23 años- se hace necesaria la valorización de las seis restantes si se utilizan a nivel federativo. Buen ejemplo se da en las más recientes experiencias del club en Segunda B, de ahí que el Córdoba apueste por variar su perspectiva.

Resulta obligado recordar en este punto, antes de continuar y por si todavía hubiera alguien con dudas, que en la categoría de bronce el tope de licencias normales es, en efecto, de 16. Un límite éste que condiciona en mucho la configuración de las plantillas si no se producen movimientos acertados también en categoría sub 23. Por esta razón la dirección general deportiva del Córdoba desarrolla una intensa labor también en la concreción de fichajes en este sentido. Así es también dentro de un proyecto a medio plazo tal y como lo plantea el área técnica liderada por Miguel Valenzuela. “Traeremos un central de garantías pero también uno sub 23 para sacar el balón de atrás”, afirmó el máximo responsable de dar forma a los distintos equipos. Éste es sólo un ejemplo.

Con la mirada en otras campañas, es más claro si cabe la necesidad de poner en valor las licencias sub 23. Sin ir más lejos, la temporada 2019-20, finalizada antes de tiempo por la pandemia de Covid-19, ninguno de los jugadores que contó con ficha de tal tipo estuvo entre los once con más participación. El más próximo fue Owusu, que disputó 17 encuentros antes de abandonar la disciplina blanquiverde en enero. Otro dato tiene mayor relevancia todavía. Tres de los cinco futbolistas menores de 23 años presentes en el cuadro califal desde el comienzo del campeonato salieron junto al ghanés en el mercado de invierno. Fueron Gabriel Novaes, Sebas Moyano y Ángel Moreno, los dos últimos sin alcanzar siquiera las diez participaciones en el campo. A ellos se sumó un Edu Frías que no tuvo opción de arrebatar a Isaac Becerra la titularidad bajo palos.

La situación fue similar a la vivida por el conjunto blanquiverde la temporada 2005-06, tras su descenso de Segunda A. Aquel curso arrancó el Córdoba con seis jugadores con licencia sub 23 y sólo uno de ellos la acabó como uno de los más utilizados desde el banquillo. Fue Juan Ramón Ruano. Cierto es que intervinieron mucho otros de ellos, como un jovencísimo Javi Flores, o Verza. Pero no lo es menos que el propio futbolista alicantino no rindió al nivel esperado, al igual que Hugo Pina. Peor suerte corrieron los también canteranos Fali y Guirado. El resultado final de la temporada fue parecido, en contexto muy distinto, al de la más reciente: el cuadro califal acabó fuera del play off y ni siquiera tuvo opción de luchar por el ascenso.

Sí que disputó el Córdoba la promoción y logró el retorno a Segunda A una campaña después, la 2006-07. Lo consiguió en El Alcoraz y con una plantilla en la que sí hubo participación significativa de jugadores con licencia sub 23. No en vano, dentro del once ideal estuvieron dos de dicha categoría. Fueron un Javi Flores que ya era uno de los líderes del equipo y Guzmán. Además, Rubén Párraga fue pieza importante para el lateral izquierdo. Esto supuso que los recursos reales para el entrenador fueran más. Y eso que también se dieron algunos fiascos como los de Verza y Hugo Pina, citados antes y que causaron baja en el mercado de invierno. La hoja de ruta del Córdoba está trazada precisamente para obtener rendimientos como estos últimos, e incluso sumar desde el B. “Queremos tener cinco o seis equipos que suban al primer equipo y que aporten cosas, como este año ha sido el caso de Iván Navarro”, aseguró al respecto Miguel Valenzuela. La tarea no es sencilla pero en la dirección general deportiva están claras las ideas.

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