“Es el mejor partido desde que estoy aquí”

Carrión saluda a Martí | MADERO CUBERO

La seriedad desapareció. También la autocrítica, la misma a la que acude siempre que corresponde. En esta ocasión tocaba sonreír. Y valorar el trabajo del equipo. Porque el Córdoba ofreció una gran imagen ante el Tenerife, venció por 2-0 y logró, de golpe y porrazo, poner punto final a su crisis. El 4-0 ya está en el olvido. "Estoy contento por el partido, que ha sido muy completo. Hemos estado bien siempre, tanto defensiva como ofensivamente. Hemos sido mejores en las dos áreas", aseguró Luis Miguel Carrión en el inicio de su comparecencia. "Hemos hecho el mejor partido desde que yo estoy aquí", afirmó poco después para no dejar lugar a dudas sobre su satisfacción por el resultado, así como por el juego, de la escuadra califal.

El preparador barcelonés destacó que sus jugadores de la medular "han estado muy bien con y sin balón, con la presión de los dos puntas han estado muy bien". Pero no quiso personalizar y apostilló que "en general, todo el equipo ha estado muy bien". La victoria tuvo entre otras una clave, que fue arrimar más unas líneas a otras, algo que falló en Barcelona: "Hemos estado un poco más juntos, hemos recuperado el balón mejor". Un hecho que, por cierto, se consiguió con un cambio de sistema por un 4-4-2. "Creo que había que estar más compactos, que cuando fuéramos a presionar estuviéramos más juntos. Hoy lo hemos conseguido", indicó Carrión en ese sentido. En definitiva, todo pareció salir bien, incluso cuando hubo que superar la adversidad de fallar una pena máxima.

"El tema físico no existe, porque no hemos mejorado de la semana pasada. El mental, es difícil tener un penalti en el 45 y fallarlo, pero Sergi (Guardiola) es un tío muy fuerte. Todo el equipo se ha repuesto muy bien", explicó el técnico, que valoró también la unión existente en el vestuario. "Cuando un equipo está con su entrenador y un entrenador está con su equipo, es muy difícil que las cosas salgan mal. Creo que este equipo confía en mí, y yo confío en este equipo. No sé en qué posición acabaremos, pero vamos a hacer un gran año", expresó el catalán. Por otro lado, al barcelonés se le cuestionó por los silbidos que recibió por parte de la afición antes del choque. "A mí, que me piten, no me gusta, pero no lo puedo controlar. Estamos en una ciudad que, para bien o para mal, es extremista. El año pasado cuando me pitaban a mí notaba que el equipo estaba más conmigo, aunque espero que no me piten, porque eso será porque van bien las cosas", indicó al respecto.

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