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Lolo Jarque: “Si en ese 'play off' vienen Inter o Barça, les ganamos”

Celebración del ascenso a Primera del Córdoba Futsal | MADERO CUBERO

Cordobés de pura cepa. Además, un hombre de equipo, como se suele decir. Antepone el interés de su equipo a las aspiraciones personales. Héroe por casualidad, Lolo Jarque (Córdoba, 1988) es un tipo que no se corta. Fue el jugador que puso el broche de oro para una trayectoria ascendente e inimaginable del ahora Córdoba Patrimonio de la Humanidad. Ahora retirado, se entrena en casa con unas ganas tremendas de que la liga de fútbol sala vuelva a su cauce. Si no se hubiera dado el Covid-19, hubiera entrado en Aucorsa como conductor de autobuses. A pesar de haber jugado numerosos años en la máxima categoría, en los últimos años ha ido labrándose su futuro al volante de los autobuses verdes. Sobre el ascenso, del que ya se ha cumplido el primer aniversario, se atisba en sus palabras un fondo humilde. Revisa el partido del ascenso como el que mira un álbum de fotos antiguas, muchas veces sinónimo de recordar buenos tiempos. “Me gusta mucho ver partidos repetidos para aprender, pero ese partido, con más hincapié”, asegura Jarque a CORDÓPOLIS.

“Ya no solo el momento del gol, ya es la emoción de ese partido. Me lo pongo desde el principio. Recuerdo cómo llegamos al pabellón y la emoción es infinita. Ahora más todavía, que ya hace un año, así que imagínate”, revela Lolo Jarque sobre ese momento. El Córdoba Futsal llegaba de una contundente victoria ante Mengíbar en el primer partido (5-1) tras unas agónicas semifinales. “Ir a la guerra” es como define el ala cordobés esa fase de ascenso y, por extensión, la mentalidad que mantenían los blanquiverdes en ella. “Ese play off lo vamos a recordar de por vida. Íbamos muy tapados. Venía de meternos el Betis ocho en liga, ocho en Mengíbar, aunque en ellos no estábamos pensando. Viene Betis aquí a casa y te gana y vas allí a ver cuántos nos meten”. Sin embargo, la confianza en uno mismo y en el equipo fue vital para que los califas dieran la vuelta a la eliminatoria ante el Betis FS tras el 1-2 en Vista Alegre. “Confiábamos en nosotros, porque nosotros íbamos a la guerra, como decíamos. Vamos a jugar, vamos a disfrutar pero sabiendo que vamos a la guerra”, confiesa Lolo Jarque.

La eliminatoria en Sevilla, para el recuerdo

El 2-3 del segundo encuentro bajó la moral de la afición bética y los entonces cordobesistas vencieron en los penaltis en el Pabellón de San Pablo dos días después. Ganaron en el primer asalto de la eliminatoria ante los jiennenses y Lolo Jarque asegura que no hizo demasiada falta una charla motivadora de Maca: la motivación estaba por las nubes. “Maca habló poco. Lo único que nos decía era que disfrutáramos del momento, que esto muy pocos jugadores lo habían vivido, que hiciéramos las cosas bien, como las teníamos trabajadas, y a competir, que era la manera que teníamos nosotros de confiar”, asevera. Lolo Jarque revela, en pocas palabras, ese sentimiento de confianza que había en el vestuario. “No hacía falta motivarnos. Desde que salimos de las semifinales contra Betis, motivados estábamos solos”. Punto de inflexión.

“Recuerdo que no hablaba nadie en el autobús, íbamos todos concentrados. Mirabas las caras, iba cada uno en su mundo, pensando lo que tenía que hacer bien y eso ha sido una de las claves, la concentración y la confianza que teníamos”, subraya el ala de 31 años, que recalca la importancia de la seguridad en uno mismo y en la plantilla, agregando que “si ese play off vienen Inter o Barça les ganamos. Estábamos con la confianza por las nubes y mirabas al lado y decías: yo soy bueno, pero es que el que tengo al lado es mejor, y eso, al fin y al cabo, te hace crecer como equipo”. Palabra de un peso pesado de aquella plantilla, que ve en el peso de Vista Alegre un pilar fundamental del ascenso y como algo que no olvidará. “Recuerdo que el primer partido contra Santiago habría como 200 o 300 personas y terminamos ese mismo año con el pabellón lleno y ver que llega un lunes, la gente venga a llamarte preguntándote por entradas y tú intentas averiguar, que estás dentro del club y te dicen que están a la venta pero que ya se han vendido. Creo que eso va a ser inolvidable. Más motivación que ver a una ciudad volcada contigo no hay”, recupera de su memoria Lolo Jarque.

Ambiente y partido tensos y un gol para la historia

Lolo Jarque, un hombre experimentado con 12 años de carrera por el fútbol sala en el panorama europeo y nacional, ha vivido en muchos ambientes donde el sentimiento de que un pabellón fuera una olla a presión se tornaba muy real. Aun así, la atmósfera en el Sebastián Moya Lorca siempre será especial para el ex jugador del Córdoba Patrimonio de la Humanidad. “Por suerte, he tenido la suerte de jugar en pabellones grandes, como en Tudela con Jaén o jugar muchos partidos en Jaén (en casa). Jugando como locales en Jaén se ponía como una olla a presión, pero en cuanto a importancia es de los que más he vivido y disfrutado el ambiente”, apostilla Jarque.

Por mucho que se quiera pensar, la famosa jugada del gol que da el ascenso a los blanquiverdes estaba tramada desde mucho antes, pero fue un hecho en concreto el que permitió que se diera a la perfección. Faltaban poco más de 4 minutos para finalizar el encuentro, con empate a dos y con el juego parado por el árbitro. Jesús Rodríguez, Juanra, Manu Leal y Lolo Jarque se reúnen en torno a su paisano Dani Aranda, tendido en el suelo, para hablar sobre la jugada de saque de esquina. El protagonista señala que “teníamos una jugada que Maca hizo, que la teníamos como otras 10 o 12 jugadas ensayadas de córner, saque de banda o salida de presión. Dio la casualidad que Dani Aranda se quedó tirado en el suelo y nos dio tiempo a hacer esos matices que hacen que una jugada sea buena o mala. No es lo mismo tener diez segundos para coger la bola y sacar que tener un minuto para decir de hacer movimientos”.

Esos posibles fallos de ejecución se pulieron y el balón acabó dentro de las mallas, aunque no de la manera que Maca esperaba. El ex de Jaén Paraíso Interior revela que “en el momento solo quieres rematar y que vaya dentro, no te da tiempo a pensar de que si el control se te va o no. Sí es verdad que uno de los que me lo dijo fue Maca, que me quería matar, me dijo que ese balón era para rematarlo de primeras. Me vino tan franca y tan elevadita y que tenía tanto espacio que podía controlar el balón mejor. Uno de los beneficios del gol es el control, me la dejo perfecta para encañonar”.

A dos minutos del final, la estrategia estaba clara y los roles, muy marcados. Mengíbar atacaba con portero-jugador hacia la portería de Nono e incluso Manu Leal dispuso de un doble penalti que falló. El plan estaba claro y así lo testifica Lolo Jarque. “Yo estaba fuera pero yo estaba activo porque en ataque salía y en defensa me sentaba en el banquillo. Maca casi que no tenía que hacer los cambios, ya los sabíamos nosotros: era Manu y yo en ataque y en defensa salían Pakito y Catiti y así era todo el rato, lo hacíamos automático”. El plan salía a la perfección y es donde se vio la calidad del grupo por encima del jugador, el equipo por encima del individuo.

“Yo sabía perfectamente que podía defender cinco para cuatro pero decía: ”si es que Pakito, Catiti o Cordero defienden mejor que yo“. Fuera, que yo quiero ganar el partido. No me quedaba en la pista racaneando”, agrega Jarque. La ausencia de ego, en este caso, era uno de los puntos fuertes de esa ya histórica plantilla. El jugador, al servicio del conjunto. “Yo, por ejemplo, que venía de jugar en Primera y tenía más experiencia que ninguno, podía decir que quería jugar esto. O, por ejemplo, Manu, que era el capitán, podía haber dicho cuando quedaba un minuto que soy el capitán y me quiero llevar la gloria en Mengíbar en defensa. Y no, eso no lo teníamos nosotros”. A fin de cuentas, la humildad como bandera al viento se trasladó al equipo.

Novatos en la fiesta del ascenso

Los focos no son para él. No quiere ser protagonista y, por ello, no se considera ni mucho menos el héroe del ascenso. Lolo Jarque es claro y conciso al respecto. “No, para nada. Me considero un afortunado por ser el que cuela el gol y estar en el momento justo para colar el gol”. El propio ala refleja que “hay bastantes más héroes, Nono, por ejemplo. Hizo un playoff espectacular. Creo que hace tiempo que no recuerdo yo un playoff de un portero que sea tan determinante, tanto contra Betis como contra Mengíbar”. La fortuna de estar en el sitio correcto en el momento correcto acompañó a Lolo Jarque, cuyo padre falleció poco antes de su gol y solo pudo dedicárselo con sus dedos al cielo. El ascenso se celebró en el parqué del Sebastián Moya Lorca en Mengíbar con total normalidad para sorpresa del jugador. Él asevera que “fue una afición muy ejemplar y nos dejaron celebrar en la pista el ascenso, en muchos otros sitios la gente no nos hubiera dejado. Salimos aplaudidos por ellos, aplaudimos al buen aficionado y creo que hay que reconocérselo. Para mí ha sido una de las mejores aficiones en cuanto a respeto que me he enfrentado”.

El futbolista recuerda el viaje de vuelta desde la localidad jiennense hasta Córdoba con llamadas telefónicas y mensajes a tutiplén llegando a su teléfono, atendiendo a familiares y amigos. A pesar de la dilatada carrera de algunos jugadores que componían la plantilla, la fiesta en Las Tendillas y después en la feria les pilló de sorpresa. Confiesa que iban “un poco de novatos porque no habíamos vivido eso, no sabíamos si iba a haber mucha gente”. De manera sincera, Jarque revela que los jugadores pensaban que se iban a encontrar solos. Sin embargo, la plaza cordobesa estaba llena en tres cuartas partes. “Cuando vimos aquello, nos quedamos un poco en shock”. “La que hemos liado”, pensaron en el vestuario blanquiverde.

Actualmente, desde el prisma de un jugador recientemente retirado, Lolo Jarque quiere dar un giro radical en su vida. El trabajo en Aucorsa, al que es posible que próximamente acceda, “me va a dar la estabilidad que necesito en cuanto a lo económico”. Doce años fuera de casa, disfrutando de la geografía europea y española tocan a su fin y podrá hacer cosas que antes no podía hacer. “Me flipa la cocina y haré cursos de cocina o estaré más con mis amigos”, confiesa. El ya ex jugador de 31 años nunca ha veraneado en agosto y siempre eran sus amigos los que se escapaban de sus trabajos un fin de semana de julio para juntarse en la playa o donde fuera. “Disfrutaré más de mis amigos y haré cosas que antes por tiempo no podía hacer”, agrega. El no autoproclamado 'héroe del ascenso' cuelga las botas sin hacer ruido pero con una distinción entre la gente que jamás se le quitará: la de hacer soñar a una equipo humilde y hacer vibrar a la gente por un gol. Y qué gol.

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