¿A quién le echamos ahora la culpa?

De las Cuevas celebra su gol ante el Elche (1-1) en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Una de las peores sensaciones que se detectan en el Córdoba, entre otras, es la impresión de que los éxitos son un acontecimiento puntual, casi casual, dentro de una cadena de tropiezos que se han normalizado. En su estado de penuria llega a situaciones delirantes, como valorar en términos positivos un periodo que no va más allá de correcto -el segundo tiempo en Soria- por comparación con el bochorno de los primeros 45 minutos en Los Pajaritos. “No estuvimos a la altura de lo que exigía el partido”, dijo Miguel De las Cuevas. Una lectura sencilla y real. El Córdoba lleva muchos meses metido en problemas y la reacción no se atisba. El partidazo ante la Unión Deportiva Las Palmas, un 4-1 que elevó las endorfinas al cordobesismo, fue solamente un bello final de año. En 2019, el cuadro de Curro Torres no ha sido capaz de refrendar aquel fogonazo de esperanza con unos resultados mínimamente decentes. El último trío de partidos ha sido especialmente frustrante.

Nástic, Rayo Majadahonda y Numancia. El último clasificado, un recién ascendido metido en un bache de dos meses sin vencer y un rival atascado en casa -dos derrotas- y nervioso por la cercanía de los puestos bajos. Tres contrincantes batibles, que entraban en la catalogación de equipos de lo que con tintes piadosos se suele llamar “su liga”. Porque en Segunda, donde cualquiera gana a cualquiera, lo de las sorpresas es relativo. El Córdoba, en cierto modo, la dio. De modo negativo, obviamente. Tenía la posibilidad real de sumar puntos -y restárselos a sus contrarios- para abandonar los puestos de descenso, que ocupa desde la jornada segunda, allá por el mes de agosto del año pasado. Lo que ocurrió ha dejado un tono tristón en el ambiente: un punto de nueve y a cinco de la salvación. No le ganó a nadie.

En las derrotas en el Nou Estadi de Tarragona (1-0) y el empate casero ante el Rayo Majadahonda (1-1), el Córdoba no terminó el partido con once. Ante los catalanes sufrió la expulsión de Miguel De las Cuevas tras hacer el alicantino la falta que propició el gol del triunfo local. Máxima desgracia. Siete días después, tras complicarse la vida de mala manera ante el Rayo en El Arcángel, el Córdoba empató con un gol de Aythami y parecía que podía dar la vuelta al asunto... hasta que Aythami vio dos amarillas en pocos minutos y dejó al conjunto cordobesista con diez. De optar al triunfo a pelear por conservar el punto.

Este pasado sábado, en Los Pajaritos, ni siquiera hubo caso. En el primer tiempo, el Córdoba perdía por un rotundo 3-0 tras encajar dos goles en saques de esquina y otro en una obra de orfebrería local, con pase de rabona y zurdazo a la escuadra. Sobre terreno helado, ojo. Hay quienes se dedican a resolver problemas y no a poner excusas. En ese aspecto, el Córdoba viene siendo especialista. Terminó adecentando el resultado ante el Numancia (3-2), pero regresó a Córdoba avinagrado y con más dudas.

Los números con Curro Torres no resultan excesivamente alentadores. Con el exvalencianista al frente, el Córdoba ha sumado 7 puntos sobre 24 posibles en ocho partidos, con una victoria (Las Palmas), cuatro empates (Elche, Zaragoza, Reus y Rayo Majadahonda) y tres derrotas (Lugo, Nástic y Numancia). Diez goles a favor y diez en contra. Varios cambios de dibujo, algunos por decisión propia y otros forzados por las circunstancias antes y durante el partido. Poca renta. Insuficiente como para remontar una situación complicadísima. El próximo fin de semana, el Córdoba vuelve a viajar: lo hace al Santo Domingo de Alcorcón. Allí tratará, una vez más, de romper una racha negativa sin parangón en la historia del club: 3 puntos de 33 posibles. Es el peor visitante de la Liga 1/2/3.

¿Y a quién le echan ahora la culpa? Jesús León, el presidente, dejó pistas. El montoreño ratificó su “confianza” en Torres, con el que está “muy contento” porque “no se puede hacer más”. “Está trabajando con una entrega absoluta, pensando 24 horas al día en el club”, dijo el máximo accionista blanquiverde este domingo ante los periodistas mientras se disputaba la jornada final de LaLiga Genuine, de la que el Córdoba ha sido anfitrión. León eximió a Curro Torres y señaló directamente a la plantilla. “¿Cómo no va a haber refuerzos? ¿Es que no visteis el partido?”, dijo, con amarga ironía, a propósito de futuros movimientos en el mercado invernal que se harán “seguro” pese a que los derechos están bloqueados por el incumplimiento de distintos pagos. “Si no hay fichajes, nos vamos al hoyo”, expresó muy gráficamente León, que insistió en que no quiere “a nadie que no quiera estar” en el Córdoba. Igual hay más de uno que le toma la palabra para actuar en los próximos días.

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