Fran Cruz se va para volver

Fran Cruz, en El Arcángel tras el Córdoba-Llagostera | MADERO CUBERO
El central cordobés, despedido en el mercado invernal por el Llagostera, prepara una aventura en el extranjero con la idea de regresar a España en unos meses

Lo suyo es, definitivamente, una carrera de obstáculos. Fran Cruz (Córdoba, 1991) seguirá jugando al fútbol, pero aún no tiene muy claro dónde. Puede ser en Rumanía, en Grecia, en Noruega... Necesita mantenerse activo, como lo ha estado en el que ha su equipo hasta hace apenas unos días. El Llagostera, colista de Segunda División, buscaba como loco refuerzos en el mercado invernal para revertir su situación. Tal era el nivel de desesperación del equipo catalán que para desprenderse de una ficha abrió la puerta al cordobés, que había jugado 16 partidos con Oriol Alsina. A Fran le dijeron que no iban a contar con él a horas del cierre del mercado invernal. Ahora está libre y puede firmar por cualquier equipo en España. ¿En el Córdoba? Descartado. “Tenemos un equipo magnífico. No voy a decir nada más”, explicó gráficamente el presidente, Carlos González, en su última intervención pública.

Fran Cruz maneja opciones fuera de España, pero su deseo es regresar lo antes posible. En los próximos meses será padre y continúa matriculado en Medicina en Córdoba. Tras rescindir su contrato con el Llagostera, el defensa central reconoce haber sufrido uno de los momentos más duro de su carrera. Pero lo suyo es la resistencia. “No me canso del fútbol pese a los palos, para nada; los palos me harán más fuerte, estoy convencido”, ha declarado a Cordobadeporte. En breve volverá a hacer las maletas y esta vez tendrá que llevarse el pasaporte. Se convertirá, contra pronóstico, en uno más de la brigada de futbolistas cordobeses en el exilio. Como su hermano Bernardo, que se marchó con él este verano después de la pretemporada en Campoamor para buscar una vía de progreso en el filial del Sevilla.

Quizá si hubiera decidido quedarse en El Arcángel le hubiera llegado una oportunidad. Tomó una decisión y salió así. Ahora seguirá desde lejos la marcha del conjunto cordobesista en su pugna por volver a Primera División. Él lo vivió en directo. Estuvo en el ascenso de Las Palmas, el 22 de junio de 2014. Era el día de su cumpleaños. Uno de los días más felices de su vida. Desde entonces, en lo deportivo todo tomó un rumbo de lo más loco. Le cedieron al Alcorcón, donde no tuvo demasiada suerte. En verano regresó con el cartel de descartado y, tras una notable pretemporada, se ganó la confianza de Oltra para ocupar una de las plazas en el primer equipo. Pero no lo vio claro y buscó un destino donde ser más importante. Y le ocurrió esto. Ahora aguarda un destino que le permita seguir enganchado a su profesión actual: futbolista profesional. El niño de la barba no se rinde.

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