¿Esto es todo?

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No hay manera. El Córdoba no tuvo lo que hay que tener -y no, no hablamos de testosterona- para doblegar al filial del Sevilla, que terminó acorralando a un equipo incapaz de gestionar una ventaja en el marcador ante un adversario en inferioridad numérica durante una segunda parte delirante. ¿Corrieron? Sí. ¿Crearon ocasiones? Algunas hubo. Costaron la misma vida y las fallaron casi todas, obviamente. El Córdoba de Juan Merino no carbura en absoluto. El técnico linense ha tratado de remover conciencias en el vestuario y ha empleado distintos sistemas. Ante el Sevilla empezó con tres centrales y dos carrileros para terminar con cuatro atrás y sin delanteros puros. Jona marcó un gol y falló unos cuantos remates francos. Cuando todo se puso negro, en el tramo final, ya no estaba ahí para al menos intentar enganchar por arriba alguno de los desesperados centros de un Córdoba desvencijado y sin pulso. Se le puso el partido de cara (0-1, expulsión de un rival) y estuvo más cerca de perderlo que de otra cosa. Con Merino no ha habido revulsivo. Más bien, involución. Dos puntos sobre quince posibles. Ninguna victoria. Colista después del partido en el que tenía la llave para salir de ahí y, al menos, conceder una esperanza a su decepcionada afición de que todavía puede ser el mejor de los peores. ¿Esto es todo lo que puede dar?

Merino insistió. Si hubiera tenido a Sergi Guardiola hubiese repetido el once de la semana anterior ante Osasuna. El punta jumillano cumplía un partido de sanción y en su lugar salió Sasa Markovic, un tipo que vale para todo y que, por una u otra razón, casi siempre insufla un plus de entusiasmo. Y eso no le viene nada mal a una formación deprimida, bajo sospecha y angustiada en una situación que nadie esperaba pero que, a día de hoy, todo el mundo -empezando por los propios protagonistas-, entiende como una consecuencia lógica a una deriva perversa. El técnico linense colocó de nuevo sus tres centrales (Joao, Josema y Vallejo), con Fernández y Javi Galán -dejando en el banquillo a dos laterales izquierdos: Pinillos y Mena- como carrileros. Los demás, los clásicos. Y el serbio haciéndole compañía arriba a Jona Mejía, ese nueve al que el cordobesismo observa con mirada implorante a la espera de que haga algo parecido a aquello por lo que se le contrató. La fórmula no salió del todo bien.

El nerviosismo del Córdoba se escenificó al minuto de juego, en una salida de Kieszek que no agarró la pelota ni fue capaz de jugarla con los pies ante la mirada impasible de sus compañeros. Pozo metió el pie, pero su disparo no llegó a puerta por fortuna para los blanquiverdes, que estuvieron fogosos en el arranque. Con el estímulo de un graderío que prácticamente les convertía en locales, los de Merino apretaron arriba y mostraron el típico arrojo sobreactuado de los equipos en crisis. Pero el Sevilla iba a tope. Con cuatro semanas sin ganas, la primera victoria -en Los Cármenes- aún calentita y recién salidos del último puesto, los de Tenevet empujaban a su estilo. Con combinaciones rápidas arriba intentaban descolocar a la línea de retaguardia del Córdoba, que no se andaba con contemplaciones a la hora de sacar el balón. A los once minutos, un pase atrás de Marc Gual no encontró destinatario. El Córdoba la tuvo al cuarto de hora tras un córner. Todos salieron corriendo a primer palo y la pelota cayó a los pies de Edu Ramos, que armó un disparo apresurado con la derecha que atrapó Juan Soriano. Poco después, Pawel se lució con una estirada espectacular para desviar un cabezazo en carrera de Marc Gual. El pleito estaba caliente.

El Córdoba lo pasó mal con las incursiones de Marc Gual y Pozo, pero no se echó atrás. Javi Galán estuvo especialmente punzante por su banda, forzando varios córners. Los sevillistas lo tuvieron más cerca. Kieszek despertó la admiración de la concurrencia con dos intervenciones prodigiosas en el espacio de unos segundos ante trallazos de Curro. En el primero, desde muy lejos, voló para tocar con la punta de los guantes una pelota que terminó tocando el poste. Instantes después, el sevillista volvió a encontrar la oportunidad dentro del área y su feroz zapatazo lo despejó el polaco con una estirada fantástica.

Merino retiró a falta de cinco minutos al central Joao Afonso para dar entrada a Jaime Romero. El albaceteño salió con hambre. Protagonizó una cabalgada por todo el campo y se metió en el área para servir a Jona, que corría a su lado, pero el hondureño no logró meter la bota en condiciones y la ocasión se difuminó. Los blanquiverdes se fueron a la caseta con sensaciones encontradas: por un lado, habían salvado el pellejo gracias a las intervenciones de Kieszek, que abortó las mejores ocasiones sevillistas; por otro, fueron capaces de mantener la compostura en el césped y de hilvanar acciones de ataque con cierta soltura, aunque sin pegada.

A los 45 segundos de la salida, el chispazo. Jaime Romero combina en la banda con Fernández, el centro de éste lo peina Javi Galán y Jona Mejía la empala a la red. El hondureño corrió como loco hacia el sector donde los seguidores cordobesistas gritaban como quien ha visto un suceso milagroso. Para entonces, el cuadro blanquiverde ya había consumado la mutación en el dibujo, pasando a una línea de cuatro atrás con la salida de Dani Pinillos en lugar de Markovic. Poco después de un lanzamiento desviadísimo de Sergio Aguza en la frontal del área, el árbitro decidió expulsar a Matos por doble amarilla. El lateral sevillista había protagonizado una purísima entrada a Fernández. Con el tanteador desequilibrado a favor del Córdoba y los locales con uno menos, el ambiente se encrespó. En la grada y en el verde. Se protestaba todo.

El Córdoba, consciente del valor de lo que tenía en la mano, se afanó en conservarlo. Se plantó lo mejor que pudo en el campo y salió a la contra. Una buena salida de Caballero terminó con el balón en las botas de Jona, en una posición ideal, pero el delantero nacido en El Palo la envió a la grada de fondo. Tevenet sacó al punta francés Boutoba por el defensa Berrocal y se la jugó a la heroica. Avisaron Olavide y Curro... y Fede San Emeterio ajustició. Entró como un tanque de cabeza a saque de un córner.

El empate hizo estallar el Viejo Nervión. Merino quitó de inmediato a Jona y colocó a Sasa Jovanovic, buscando que la movilidad del serbio -recién salido de una lesión de mes y medio- concediera a los suyos alguna ocasión para reconducir la situación. Pero el asunto se le puso feo. Los locales, pese a su inferioridad numérica, atosigaron a un Córdoba que achicaba balones y trataba a duras penas de montar alguna salida. Caballero era el más inspirado en este aspecto. El madrileño progresó a falta de diez minutos para dar el balón a Pinillos. El riojano, en lugar de centrar, decidió que era buena idea disparar con potencia hacia la portería, pero la pelota acabó en las manos de algún espectador del fondo mientras sus compañeros se echaban las manos a la cabeza.

El Córdoba bombeó algunos balones, pero ya no estaba Jona para intentar rematarlos, y el Sevilla Atlético siguió apretando a los de Merino, que andaban por entonces bastante desquiciados. En el minuto 88, Kieszek añadió otra nueva medalla a su expediente laboral del día con un paradón a disparo a quemarropa de Boutoba. En el último suspiro, el Córdoba encontró su última oportunidad en una falta en la frontal del área. Con el tiempo ya consumido, Romero le pegó raso y el balón chocó en la barrera. Imposible. El Córdoba entró como colista y salió con la misma etiqueta. Mal asunto.

FICHA TÉCNICA

SEVILLA ATLÉTICO, 1: Juan Soriano, David Carmona, Álex Muñoz, Berrocal (Boutoba, 66'), Matos, Fede San Emeterio (Aburjania, 58'), Felipe Carballo, Curro, Olavide (Yan Eteki, 75'), Pozo y Marc Gual.

CÓRDOBA CF, 1: Kieszek, Fernández, Joao Afonso (Jaime Romero, 40'), Vallejo, Josema, Javi Galán, Edu Ramos, Caballero, Aguza, Markovic (Pinillos, 46') y Jona (Jovanovic, 76').

ÁRBITRO: Pérez Pallás, del Comité Gallego. Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Matos (2, expulsado en el minuto 51), Pozo y Aburjania y a los cordobesistas Josema, Carlos Caballero, Jona Mejía y Edu Ramos.

GOLES: 0-1 (46') Jona Mejía. 1-1 (74') Fede San Emeterio.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décimo quinta jornada del campeonato nacional de Liga 1|2|3, disputado en el estadio Viejo Nervión de la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios del Sevilla FC ante 2.103 espectadores, con una amplia colonia de seguidores blanquiverdes.

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