A espantar otro fantasma

Guardiola y Jauregi se abrazan al final del partido ante el Valladolid en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Ganar el partido que hay que ganar puede estimular a un equipo hasta límites insospechados. Puede hacer que se sienta poderoso, capaz de todo... Incluso de romper la racha más negra que pueda presentar cualquiera de su categoría. El Córdoba solamente ha ganado un partido lejos de El Arcángel esta temporada y ha sumado la cochambrosa cosecha de 4 puntos de 42 posibles. Si quiere salvarse tiene que quebrar esta línea inasumible. El domingo, en Alcorcón, tiene la ocasión de hacerlo. Y hay fe recuperada. Sandoval se mostró cauto al final del choque ante el Valladolid (2-1). “No hemos hecho nada”, dijo en la sala de prensa. Pero agarra a sus jugadores de la cara, les mira a los ojos y ve fuego.

Con autobuses fletados por el club y una corriente de positividad en el trabajo diario, todo el mundo piensa en que se puede destrozar otra de las lacras que mantiene al Córdoba hundido en la tabla en este curso. Este miércoles, día de Andalucía, hay jornada de puertas abiertas en El Arcángel para compartir sensaciones con los hinchas y retroalimentarse de optimismo. Quizá sea matemáticamente improbable, pero mientras sea humanamente posible lo seguirán intentando.

El triunfo ante el Valladolid, que deja la distancia con los puestos de permanencia a 11 puntos, ha hecho que el Córdoba -y el cordobesismo en general- repare en sus virtudes, que las tiene aunque estén sepultadas por sus imperfecciones. Sigue siendo el blanquiverde el equipo que más goles encaja (52), pero es cierto que exceptuando la debacle del Heliodoro Rodríguez tinerfeño, el grupo ha dado pasos adelante en el aspecto defensivo. Y ahí viene siendo clave la figura de Pawel Kieszek, que está alcanzando su mejor momento en la fase más determinante del campeonato. Ante el Valladolid paró su quinto penalti de la temporada y añadió a su álbum de paradas prodigiosas unas cuantas más. “Nos está salvando la vida”, dijo de él Sergi Guardiola. El punta jumillano lleva 15 goles y está segundo en la clasificación de anotadores de Segunda División. Con su liderazgo, el Córdoba presenta una tarjeta ofensiva más que aparente. Lleva 33 dianas y es el décimo en esta faceta, superando a equipos en zona de play off de ascenso como el Cádiz (28) o al potente Osasuna (31) de Quique González, David Rodríguez y Xisco Jiménez. El Córdoba tiene algunos argumentos potentes para competir. Le faltan solidez y automatismos, algo complicado en una plantilla en reconversión permanente. La experiencia de Sandoval en situaciones límite será clave ahí.

Los blanquiverdes necesitan producción lejos de su hogar de manera urgente. Desde el 24 de agosto del año pasado, con su rotundo 0-3 en el Carlos Belmonte de Albacete, solo hubo una vez en la que no regresaron de vacío. Sacaron un empate en la Ciudad Deportiva del Sevilla (1-1), colista de la Liga y jugando -los blanquiverdes- con uno más. Estaba de entrenador Juan Merino. Desde entonces, 19 de noviembre de 2017, nada que echarse a la boca. Seis derrotas seguidas. La última, además, con un sabor horrible: goleada por 5-1 en Tenerife. Eso le costó el puesto a Jorge Romero. Con Sandoval ha disputado el Córdoba sus dos partidos en casa. En Alcorcón se producirá el primero como visitante con el de Humanes al mando.

Después de Alcorcón llegarán Nástic de Tarragona, Numancia, Osasuna, Cultural Leonesa, Rayo Vallecano y Reus. ¿Plazas accesibles? Habrá que verlo. En Segunda División todo es posible y un par de victorias seguidas -algo que no ha conocido el Córdoba en toda la temporada- pueden significar una mutación formidable. Sería otro fantasma espantado.

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