Edu Ramos, un extraño en casa

Edu Ramos, junto a Quim y Aguza, tras lograr la salvación en la 2017-18 | MADERO CUBERO

La suya no es una situación frecuente. Motivo éste por el que resulta más especial aún su regreso. El reencuentro en esta ocasión tiene matices que lo hacen muy distinto a los demás. Sólo unos días restan para que Edu Ramos vuelva a pisar el césped de El Arcángel, a no ser que su actual entrenador, Álvaro Cervera, entienda lo contrario. El domingo (16:00) retorna al que fuera su hogar apenas mes y medio después de salir del mismo. El malagueño viste ahora de amarillo y defiende el escudo del Cádiz, en el que encontrara acomodo de manera urgente después de que el Córdoba no pudiera llevar a cabo su inscripción para el presente campeonato. Su adiós es consecuencia, como el de Kieszek, de un tormentoso verano para los califales debido a que el límite salarial le impidiera actuar con normalidad en el mercado. Ahora, el de Churriana es un extraño en casa.

El centrocampista fue uno de los grandes protagonistas en el conjunto blanquiverde el pasado período estival. Superado el tope financiero para composición de la plantilla, el club apenas tuvo capacidad de movimiento. No sólo en materia de fichajes, aspecto en el que se vio muy condicionado. También fueron escasas sus facultades a la hora de otorgar licencia federativa a futbolistas que ya estaban. Uno de ellos fue precisamente Edu Ramos -el otro fue el mencionado Kieszek-, que curiosamente había renovado su contrato con los califales sólo semanas antes de conocerse el problema. El malagueño prolongó su compromiso con el Córdoba hasta 2021 a comienzos de julio, pero aquello fue papel mojado. Sus emolumentos crecieron como lo hizo él dentro del equipo, pero el acuerdo se produjo más allá del 30 de junio y la Liga de Fútbol Profesional lo consideró como nuevo.

Procuró la entidad califal poner solución al asunto de todas las maneras posibles. Le fue imposible resolverlo y en el penúltimo día de mercado, el 30 de agosto, el temor de club y afición, así como de cuerpo técnico, tuvo su confirmación. Entonces Edu Ramos salió de El Arcángel rumbo al Ramón de Carranza, donde le esperaban con los brazos abiertos. Fichó por el Cádiz por una temporada con opción a otras dos tras rescindir su recién rubricado nuevo contrato con el Córdoba, que se guardaba -y se guarda- una carta con el de Churriana. Podría regresar terminada la campaña 2018-19, pero este tema se encuentra plenamente aparcado por ahora. La realidad deportiva del conjunto blanquiverde es compleja hoy por hoy y el futuro es incierto: un hipotético descenso a Segunda B haría que el malagueño fuera un viejo conocido para siempre.

Su adiós se produjo, por otro lado, cuando más peso específico había logrado tener en el vestuario del Córdoba. Edu Ramos (Churriana, Málaga, 1992) recaló en El Arcángel en verano de 2016, de cara al segundo curso de José Luis Oltra como entrenador de los blanquiverdes. Si bien entró en el once del valenciano desde primera hora, tuvo un recorrido irregular después hasta la llegada de Luis Miguel Carrión al banquillo. Poco a poco se hizo con un hueco, aunque no era visto como pieza importante. Su rol mejoró la pasada campaña, en la que terminó por convertirse en uno de los referentes del cuadro califal junto con Kieszek o Sergi Guardiola. Ninguno de los tres forma parte ya del plantel. De no verse obligado a salir rumbo a Cádiz habría superado el centenar de encuentros oficiales esta temporada con casi total seguridad, dado que en las dos en las que militó en la escuadra cordobesista disputó un total de 74.

Fue dolorosa su salida, casi traumática, para todos. Pero era la única opción que tenía para no quedarse en blanco durante esta campaña. En Cádiz encontró acomodo muy pronto en el once, pues Álvaro Cervera empezó a incluirle en sus esquemas la jornada posterior a la de su fichaje. Entre la cuarta y la undécima fecha del campeonato liguero fue titular siempre salvo en una. Además disputó los partidos de las dos primeras rondas de Copa de los amarillos. Sin embargo, los dos últimos encuentros de Segunda A hubo de vivirlos al inicio desde el banquillo. El pasado fin de semana, ante el Reus, jugó nueve minutos. De esta forma, Edu Ramos trabaja en la actualidad para recobrar su estatus dentro del equipo del Ramón de Carranza. Quién sabe si su entrenador tira del apartado emocional y le devuelve su lugar en la alineación en el estadio que fuera el suyo hasta hace sólo unos meses. En El Arcángel, muy probablemente, por cierto, va a ser recibido con cariño. Por mucho que sea un extraño en casa.

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