Dime que me quieres... una vez más

Lara, Reyes y Guardiola, en un ejercicio del entrenamiento | ÁLEX GALLEGOS

Los últimos futbolistas en llegar a esta santa casa se cruzan la mirada con cierta sorpresa. Escuchan aplausos y cánticos de ánimo bajo la lluvia de un 28 de febrero, Día de Andalucía, un festivo que para los futbolistas del Córdoba no lo es. Para el grupo no hay tregua. Unos doscientos hinchas se refugian del agua en la grada de Tribuna y jalean a los suyos con fuerza, diciéndoles que les quieren, que creen en ellos y que sí, que se puede. Muchos de los que acudieron a arropar al Córdoba irán el domingo a Alcorcón, donde los de Sandoval afrontan su enésima batalla por quebrar una racha maligna lejos del hogar: llevan seis meses sin un triunfo que echarse a la boca.

El “sí, se puede” va de esto. De revertir una trayectoria torcidísima, de hacer algo nunca visto. En cualquier otro lugar, una situación como la que atraviesa el Córdoba provocaría una depresión colectiva y la propagación de augurios tenebrosos sobre el porvenir. En El Arcángel, sin embargo, hay capacidad de para la sonrisa. Aunque todo el mundo sabe que el noventa y nueve por ciento de lo que falta de temporada será un continuo rechinar de dientes.

La plantilla salió del túnel de vestuarios más tarde de las diez y media, hora en la que había muchos aficionados ya en el estadio. Tuvieron antes una sesión de gimnasio y charla con Sandoval, que está aprovechando la inercia positiva del triunfo ante el Valladolid para inyectar más energía a un equipo muy golpeado por las circunstancias. En los últimos días se han caído por lesión dos fijos de la defensa -el central Jesús Valentín y el lateral derecho Fernández- y el centrocampista Quim Araujo, uno de los que estaba contando dentro de la remesa de refuerzos de enero. Pero aquí nadie llora. El otro día debutaron con el Córdoba el central Álex Quintanilla y el lateral zurdo Javi Noblejas, que llevaban muchos meses sin competir. No queda otra que remendarse las heridas y seguir peleando.

Los jugadores corrieron bajo la lluvia con la banda sonora de las palmas y los gritos de aliento, especialmente dirigidos a hombres como el goleador Sergi Guardiola, el portero Pawel Kieszek, el respetado Javi Lara o el mediático Reyes. Una victoria hace que todo se vea de otro color. Sandoval ya le da vueltas al asunto para componer una alineación que sea capaz de combatir al Alcorcón y conseguir en Santo Domingo lo que se viene persiguiendo desde finales de agosto del año pasado. Suena fuerte. Si consiguen que este horrible dato no les haga mella en el ánimo sino que se lo incentive, empezarán a ganar desde antes de salir al campo. De momento, el Córdoba ya sabe que tiene el amor incondicional de un influyente sector de la hinchada. Ya sea en casa o donde haga falta ir.

Etiquetas
stats