¿Qué me cuentas del partido Real Sociedad-Córdoba?

Fede Cartabia, en el partido de la primera vuelta ante la Real | ÁLVARO CARMONA
José Antonio Romero debuta como entrenador blanquiverde en Primera División | En busca de un reto inédito: nadie se salvó perdiendo ocho veces seguidas

Comienza una nueva etapa para el Córdoba. Durará once partidos y nadie sabe a ciencia cierta dónde puede terminar. ¿La permanencia? Es matemáticamente posible, pero para llegar hasta ella tendrá que hacer el equipo algo que nadie hizo nunca jamás: salvarse después de haber protagonizado una racha de ocho derrotas consecutivas. Ésas son exactamente las que lleva el Córdoba y las que le costaron el puesto a Miroslav Djukic, que fue despedido el pasado lunes. En Anoeta debutará José Antonio Romero. Su pretensión es reactivar el alicaído ánimo del equipo y darle cohesión pero, sobre todo, hacerlo efectivo. Todo lo que no sea una victoria servirá de muy poco.

NADIE SE SALVÓ NUNCA TRAS OCHO DERROTAS SEGUIDAS

Obligado a una gesta, el Córdoba necesita quebrar ya su nefasta racha negativa para buscar una opción de permanencia. Nadie logró nunca salvarse después de una cadena de reveses similar a la que ahora están protagonizando los blanquiverdes. El Éibar también lleva ocho partidos seguidos perdiendo, todos los que ha disputado precisamente desde que enfrentó al Córdoba (1-1). Desde aquel día, ambos comparten un récord pésimo: 0 puntos sobre 24 posibles. El equipo que más partidos seguidos ha perdido en la historia de la Liga es la UD Las Palmas, que llegó hasta los 11 en la temporada 59-60.

RECUERDOS DE DONOSTI: POCOS PERO MUY INTENSOS

El Córdoba ha disputado nueve partidos oficiales ante la Real Sociedad, cuatro de ellos en el viejo estadio de Atocha y el resto en Anoeta. Han sido pocos, pero ha habido algunos especialmente intensos. En la temporada 59-60, en Segunda, ambos equipos se jugaban en una promoción el ascenso a Primera. En Atocha perdió el Córdoba por 2-1 y en El Arcángel ganó por 1-0. El desempate se dilucidó en el Bernabéu a favor de los albiazules (1-0). En la 2007-08 lograron la salvación más angustiosa de todos los tiempos. Empataron 1-1 en la última jornada y, sobre el césped, tuvieron que esperar el desenlace de una jugada en otro escenario: penalti en el descuento a favor del Cádiz en el Rico Pérez ante el Hércules. Si marcaba Abraham Paz, bajaba el Córdoba y se salvaba el Cádiz. Lo falló. En su más reciente visita, empató 2-2 y logró clasificarse para los octavos de final de la Copa del Rey 12-13, enfrentándose después al Barça de Messi.

ROMERO, EL TERCERO EN EL BANQUILLO

Ocho partidos de Albert Ferrer, diecinueve de Djukic y, ahora, el primero para Romero. Faltarían después diez más. El tercer entrenador del Córdoba, que en principio llegó con la etiqueta de interino, permanecerá hasta el final salvo que se produzca una debacle. En cualquier caso, el presidente Carlos González ya ha pregonado que tiene en cartera a un hombre designado para la próxima temporada. Se ha especulado con el sevillano Joaquín Caparrós, que esta campaña fue destituido en el Granada.

SIN GHILAS NI CRESPO, DOS REFERENTES BÁSICOS

La primera lista de José Antonio Romero ha resultado revolucionaria. Y no sólo por expreso deseo del técnico de alterar la fisonomía del grupo. Le faltan dos referentes, Nabil Ghilas y José Ángel Crespo, que sufren distintas molestias de las que no se han recuperado, según reveló el técnico ante los periodistas. Ghilas, el máximo goleador del equipo, se queda fuera de una formación que no anda precisamente sobrada en el aspecto ofensivo. Crespo, habitual en el centro de la zaga ya sea al lado de Pantic o de Íñigo López, dejará un hueco difícil de rellenar. La presencia de Gunino, Pinillos y López Silva, tres jugadores defenestrados por Djukic, es un dato sobresaliente en la primera citación de Romero.

EN LA PRIMERA VUELTA, DEBUT DE DJUKIC Y GOL DE XISCO

En el partido de la primera vuelta, Córdoba y Real Sociedad empataron a un gol en El Arcángel. Era la jornada nueve y el equipo blanquiverde estrenaba técnico en la figura de Djukic, que suplía a un Albert Ferrer que dejó al equipo colista y sin victorias. En aquella ocasión, el Córdoba logró aferrar un punto en los últimos instantes gracias a un gol marcado por Xisco en una acción en la que se ayudó con la mano.

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