Córdoba CF (1954-2014): un cumpleaños de Primera

Jugadores del Córdoba celebran el primer ascenso a Primera en 1962.
Tal día como hoy, hace 60 años, la Federación reconoció al club y dio el pistoletazo de salida a una vida turbulenta y apasionante

El Córdoba CF cumple años. Sesenta. Los suficientes como para haber comprendido que esto no hay quien lo entienda. Después de 42 años peregrinando por divisiones de segunda fila, la entidad festajerá su sexagésimo aniversario con el rango de equipo de Primera División. Quién se lo iba a decir. Tal día como hoy, un 6 de agosto de 1954, la RFEF reconoció el nombre del nuevo club representativo de la ciudad, el Córdoba CF, que siguió la estela de los anteriores (Deportivo Córdoba, San Álvaro) para llegar a una nueva dimensión. Arrancó en Tercera División, con una comisión gestora al frente y 1.396 socios que pagaban 125 pesetas -75 céntimos de euro- por la Tribuna Central, la ubicación más noble del estadio San Eulogio. No jugó en El Arcángel hasta el año siguiente porque lo habían desahuciado por impagos. Debutó con un empate (1-1, gol de José María) en Utrera. Falló el primer penalti que lanzó en su vida (lo tiró José María). Su entrenador, Arcadio Martínez, dimitió en enero y le suplió Manolo Ibáñez, que fue despedido tres semanas después para colocar a Ángel Moreno. Hubo plante de jugadores en el mes de noviembre. Los aficionados se enojaron porque los futbolistas vistieron de blanco en un partido ante el Chiclana. El equipo salvó la categoría en la penúltima jornada, con una agónica victoria por 3-2 ante el Portuense, y cerró el curso goleado en Constantina y alineando a un portero de extremo. Nunca lo ha tenido fácil, desde luego. Aquel nuevo club tenía una pinta enloquecida. Por cierto, que en la temporada siguiente fue campeón de calle y ascendió a Segunda División.

Así ha sido siempre el Córdoba. De la sima a la cima, Para bien o para mal. Es su señal de identidad. Hace poco más de un mes, Uli Dávila, un joven mexicano que actuaba como cedido, marcó un gol en el tiempo añadido después de una invasión de campo en Las Palmas que devolvió al club a la máxima división del país, que había abandonado para no volver en 1972. Diez jornadas antes del final del campeonato 13-14, los blanquiverdes veían cerca la amenaza de los puestos de descenso. Terminaron subiendo y abriendo la espita de la locura en una ciudad que vive con su club una relación peculiar, marcada por el exceso y un extraño amor. Hoy, todo el mundo es del Córdoba, un club que cumple sesenta años inmerso en un proceso de zarandeo estructural que pueden, si quieren, llamar modernización. Los viejos del lugar sonríen. Saben que todo es posible en este bendito club, al que el destino ha reservado un sitio ideal para su regreso a Primera: el estadio Santiago Bernabéu, el hogar del campeón de Europa. Es muy probable que Cristiano Ronaldo, Bale, Modric, James o Benzema no conozcan ni el color de las camisetas del equipo que les visitará en la noche del lunes 25 de agosto. Pero harían mal en subestimar al Córdoba, el equipo que ha convertido en rutina lo impredecible.

Hoy, 6 de agosto, el Córdoba tendrá una agenda frenética. Al mediodía, en el Alcázar de los Reyes Cristianos, llevará a cabo la presentación oficial de Mike Havenaar, internacional japonés con ascendencia holandesa que llegó desde el Vitesse Arnhem de la Eredivisie. Y por la noche, a las 20:30, retorno a El Arcángel para enseñar a la afición su nueva imagen ante el Raja Casablanca marroquí. Un cumpleaños repleto de actividad para un joven de sesenta años.

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