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Cinco razones para un declive

Rodri, en el partido ante el Real Zaragoza | LOF

Paco Merino

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Llámenlo crisis, bache, socavón... Más allá de etiquetas y de discusiones semánticas, la situación del Córdoba arroja un puñado de datos que provocan un ramalazo de inquietud. Nunca bajo las órdenes de Oltra había estado el conjunto blanquiverde tanto tiempo sin ganar un partido: llevan ya ocho jornadas consecutivas, un periodo negro que no se había visto en la última década. ¿La consecuencia? Después de la jornada 15, saldada con un empate en el campo del Mirandés, deja al Córdoba en el puesto décimo cuarto, el más bajo que ha ocupado desde la pasada temporada. Iguala el suelo de la jornada cuarta, después de perder con estrépito en El Alcoraz de Huesca (3-0). La última vez que el Córdoba ganó fue el 24 de septiembre, ante el Nástic (2-0). Desde entonces, ocho partidos sin un triunfo que echarse a la boca y un menú fútbolístico de garrafón. Cinco puntos sobre 24. ¿Qué ha pasado en estos dos meses?

La defensa, rota y en permanente reconstrucción

Antoñito y Cisma en los laterales; Deivid y Héctor Rodas en el centro; Kieszek, en la portería. Una retaguardia apañada para abordar el curso. De ahí, solo el guardameta polaco se mantiene firme. Es el único de la plantilla que ha jugado todos los minutos de todos los partidos. Y con un rendimiento más que aceptable. De hecho, sus intervenciones -después de un arranque algo dubitativo- han terminado salvando al Córdoba de un destino peor. Quince partidos después, de aquella trinchera sólo quedan vestigios. Saltó echa pedazos por el fragor de la competición.

Deivid, operado de una lesión en la cadera, no podrá volver hasta la próxima primavera. Era el jefe de la defensa. En el lateral derecho se cayó pronto Antoñito, lesionado, y dejó su puesto a Caro. Éste le ganó la partida, pero fue reconvertido para jugar de central en las últimas jornadas. En la última dejó en el banquillo a Héctor Rodas, disponible después de haber cumplido un partido de sanción. Antes, el valenciano había sido relevado por Jonathan Bijimine después de ofrecer un rendimiento muy irregular. De hecho, el joven congoleño se ha convertido en la presencia más relevante de la defensa actual del Córdoba. En la izquierda, Domingo Cisma también se lesionó y en la posición se colocó a Samu de los Reyes, aunque Oltra también probó con el extremo Javi Galán, del filial, en el partido de Copa frente al Cádiz. También en Carranza debutó otro central, Pablo Vázquez, que fue fichado este verano del San Fernando, de Tercera División. Un galimatías. El Córdoba ha encajado gol en sus últimos ocho partidos.

Rodri, secado

Lleva cinco goles y es el que más ha marcado del Córdoba. Los concentró en un doblete ante el Lugo (3-3 en El Arcángel) y otro par contra el Nástic (2-0). Fue la última vez que ganó el equipo. Un penalti transformado en La Romareda ante el Zaragoza valió un punto (1-1). Desde que dejó de marcar, el Córdoba no suma tres puntos. Son siete jornadas consecutivas. Rodri sigue actuando como referencia en la punta, pero le resulta complicado generar ocasiones por sí sólo como ocurría antes con Florin Andone en la temporada pasada. Necesitan que le surtan de balones en condiciones rematables. Y ahí el Córdoba también anda buscando remedios.

Los cambios de posición en ataque

Pedro Ríos y Juli eran los extremos en el arranque liguero. El jerezano se rompió y se abrió la puerta para el joven Guille Donoso, que ha ofrecido alguna que otra actuación rutilante aunque es un futbolista aún en formación. En las últimas jornadas, Juli ha pasado a jugar por el interior para tratar de asociarse con Rodri y en la banda ha irrumpido Zacharya Bergdich, un jugador que tiene en su velocidad su arma y su trampa. El caso de Alfaro resulta paradigmático del problema de Oltra para buscar soluciones. El jugador de La Palma del Condado llegó este verano avalado por el técnico después de una etapa gris en el Real Valladolid, donde las lesiones le lastraron. Oltra le sigue buscando un lugar donde pueda explotar sus cualidades. Ha hecho un par de goles; como Juli, un veterano de 35 años al que no se le puede reprochar su esfuerzo.

Falta de referencias en el campo

Las comparaciones con la temporada pasada resultan tan odiosas como inevitables. Al Córdoba le faltan jugadores con peso, capaces de gobernar partidos imponiendo el ritmo o por su capacidad creativa en ataque. Deivid, el capitán en la retaguardia, ha salido del equipo por una grave lesión y no regresará en mucho tiempo. En el centro del campo, Luso es una pieza referencial para Oltra pero el aragonés bastante tiene con mantener el equilibrio en una zona vital con un cambio constante de pareja de baile. Con él han estado Edu Ramos, Carlos Caballero, Alfaro, Borja Domínguez... Y arriba, Rodri es distinto a Florin Andone. Con una plantilla corta, al Córdoba le hubiese venido bien una formación con pocos cambios para sacar partido de los automatismos y convertirse en un bloque rocoso, bien armado defensivamente, y con poder para pegar a la contra. Eso era lo que se pretendía. Las lesiones empezaron a estropear los planes y ahora, con la cadena de malos resultados, la presión aumenta.

El problema del enfoque

El objetivo del Córdoba es ascender a Primera División. Así lo marca el club y así lo asumen quienes construyen la plantilla -el director deportivo, Emiio Vega- y la dirigen -el técnico, Oltra-. El equipo, obviamente, no está ofreciendo una imagen acorde con esas exigencias. No parece un candidato fiable, pese a que se encuentra a tres puntos de la zona de play off. Con altos objetivos y una inversión modesta en refuerzos -González no paga traspasos, es norma de la casa-, el Córdoba maneja una realidad compleja.

Cada vez que vienen mal dadas, la afición carga contra el palco reclamando que las ventas -este verano la de Florin por 4'5 millones el Deportivo de La Coruña o la de Fidel por 0'5 al Almería- se traduzcan en una reinversión. En este mercado invernal se podría mover, aunque no parece que las operaciones vayan a llegar en cascada. La baja de larga duración de Deivid parece que se cubrirá, aunque Carlos González salió muy escarmentado del mercado de fichajes de la temporada en Primera, que fue un auténtico disparate. En la campaña pasada solamente llegó Eddy Silvestre.

¿A qué puede aspirar el Córdoba con el equipo con el que cuenta en la actualidad? Las declaraciones en las últimas semanas tanto de Oltra como de varios jugadores, hablando sobre la injusticia de no encontrar el premio a un desempeño que merece más, resultan preocupantes. La negación de la realidad, sea por miedo a afrontarla o porque sencillamente no se entiende que la situación sea dramática, es un factor que puede tener nefastas consecuencias. Dicen que el tiempo pone las cosas en su sitio, pero lo que realmente las pone es lo que uno hace -o deshace- durante ese tiempo.

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