César Velasco, un enemigo íntimo

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Reencontrarse con una parte de ti que te hizo feliz. Así será la tarde del viernes para César Velasco, jugador del Osasuna Magna, que se enfrentará a su antiguo equipo y varios de sus antiguos compañeros. Con ellos consiguió un ascenso a Primera División y una permanencia que, no por ser antes de tiempo, tuvo mucho trabajo detrás. Las nueve dianas del ala egabrense permitieron al cuadro blanquiverde, entonces dirigido por Miguel Ángel Martínez Maca, conseguir el asentamiento durante un año más del club de José García Román en la máxima categoría del fútbol sala español.

César Velasco, que no había salido de la provincia cordobesa para dedicarse al fútbol sala, puso rumbo el pasado verano a Pamplona para enrolarse en las filas del Osasuna Magna. En la campaña 2019-20, el conjunto de Imanol Arregui finalizó en sexta posición, aunque quedó apeado del play off por el título a las primeras de cambio a manos de un Viña Albali Valdepeñas que acabaría siendo subcampeón. El buen rendimiento del zurdo de Cabra hizo que los navarros se fijaran en él y lo reclutaran para sus filas con el fin de rejuvenecer la plantilla. El cambio, a todas luces radical, sorprendió incluso al propio jugador, que señala a CORDÓPOLIS que “no me esperaba adaptarme tan bien a un equipo nuevo, a una ciudad y a un clima totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado en Córdoba”.

La razón por la rápida y buena adaptación al equipo, según explica César, es que “el Xota es una gran familia y tienen mucha culpa de que me haya adaptado tan bien es esta plantilla”. El jugador de 22 años lleva tres goles anotados en liga en 11 partidos disputados y es un seguro tanto saliendo desde el banquillo como de inicio en pista. “Me siento muy bien físicamente a nivel individual, el equipo está trabajando bien y creo que nos encontramos en un buen estado de forma”. El equipo navarro, antes del encuentro ante el Córdoba Patrimonio de la Humanidad el próximo viernes, eliminó por 2-6 a sus paisanos del Ribera Navarra en Copa del Rey y son novenos con doce puntos en la clasificación liguera, a tan solo uno de los puestos de Copa de España.

El choque, por tanto, permitirá abrazos, saludos y risas por doquier en el reencuentro del egabrense con jugadores como Manu Leal, Jesús Rodríguez, Cordero, Cristian Ramos y compañía, con quienes compartió un ascenso a Primera División y un año en la élite del futsal español. “Es un partido muy especial para mí, ya que me voy a enfrentar a grandes amigos que me ha dado este deporte, y con los que he compartido tantos momentos. Va a ser raro estar en la misma pista pero esta vez enfrentándonos”, señala César Velasco. En situaciones antónimas, el ala de Cabra, como es lógico, velará por los intereses de Osasuna Magna. Durante el partido, no habrá amigos. Cuando el pitido final suene, las amistades volverán a su cauce.

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